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Fútbol

La deuda de Belmonte con Guardiola, otro marrón para Arribas

El empresario que prestó 60.000 euros al FC Cartagena se acoge a Julián Luna para insistir en su reclamación del dinero adeudado

Alejandro Arribas, en la sala de prensa del Cartagonova junto a Víctor Alonso.

Alejandro Arribas, en la sala de prensa del Cartagonova junto a Víctor Alonso. / IVÁN URQUÍZAR

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Alfonso Asensio

Alfonso Asensio

No se ha deshecho Alejandro Arribas de un problema cuando ya tiene otro encima. Todos relacionados, por supuesto, con el dinero. El Fútbol Club Cartagena mantiene una precaria situación económica que no hace más que dar quebraderos de cabeza a los directivos. Se los dio a los anteriores y a los anteriores de los anteriores. Los sigue dando y, en ocasiones, ese dolor de muelas se arrastra desde épocas ya muy lejanas. Es el caso de la deuda con Francisco Guardiola, que tiene cantidad, pero no tiene dueño.

Durante once años ha convivido Francisco Guardiola con una situación indeseable. Prestó, en 2015, 60.000 euros a un FC Cartagena que moría y lo salvó de la desaparición aportando el dinero necesario para pagar a los futbolistas. Un escenario que recuerda demasiado al actual. Entonces, los jugadores hicieron un último esfuerzo para salvar la categoría. Se produjo, pues, la compra del club por parte de Duino Inversiones -con Paco Belmonte a la cabeza-, que estaba condicionada a la permanencia en Segunda B. Un euro fue la cantidad simbólica de la operación. La deuda del club era realmente su precio.

Es aquí donde está el ‘quid’ de la cuestión. Entre otras cantidades que adeudaba la entidad, la de Francisco Guardiola (60.000 euros) fue usada como moneda de cambio entre Sporto Gol Man y Paco Belmonte, quien, supuestamente, asumió esa cantidad firmando un contrato en el que aceptaba las condiciones de pago en presencia de Felipe Moreno y Deseado Flores, sus socios de ese momento de entrada en el Cartagena.

De esa deuda sólo obtuvo Guardiola el cobro por parte de uno de los avalistas: el expresidente albinegro Florentino Manzano, que fue condenado al pago de 15.000 euros. El resto, unos 30.000 euros que correspondían a otros tres avalistas en el momento del préstamo, lo asumió, presuntamente, Paco Belmonte. Pero nunca pagó.

El caso se investiga, por tanto, por dos vías. Una, la penal, que estudia el presunto delito de estafa supuestamente cometido por el expresidente del FC Cartagena utilizando el engaño para obtener un beneficio económico a costa del perjuicio patrimonial del demandante. Este juicio está visto para sentencia tras las declaraciones, en un proceso de más de dos años, del propio Francisco Guardiola, Paco Belmonte, Felipe Moreno, Javier Martínez, Javier Marco, Florentino Manzano, Rebeca García o Deseado Flores.

La otra vía, la judicial, se abre ante la demanda de Guardiola contra Paco Belmonte mediante la que reclama el dinero adeudado. Es esta segunda vía la que puede terminar recayendo en el club si así lo determina la justicia, que debe dilucidar si la responsabilidad de pago corresponde al antiguo presidente o a la entidad albinegra, que recibió ese dinero en 2015.

Con ambos procedimientos abiertos, Guardiola ha cambiado de abogado. Tras desavenencias con su anterior letrado, el cartagenero ha confiado su defensa al abogado archenero Julián Luna, que ha obtenido la venia y se ha personado en los dos casos. Ante una visión pesimista de la querella contra Belmonte, Guardiola y Luna preparan una nueva reclamación de la deuda.

Según sus propias palabras para esta redacción, Francisco Guardiola no quiere causar más perjuicios al FC Cartagena, club del que es acérrimo aficionado desde su creación y al que no dudó en ayudar cuando fue necesario. Es consciente del escenario financiero de la entidad y dejará que sea la justicia la que aclare el caso.

Conversación con el club

Pese a ello, el empresario retirado ha contactado con los representantes del club para presentarse y ponerles en conocimiento de su situación. Guardiola pudo conversar con Alejandro Arribas cuando el madrileño se hizo con el control del club y este le instó a trasladar su petición a Víctor Alonso. El director general de la entidad albinegra, que también recibió la llamada de Francisco Guardiola, aplazó su conversación para otro momento. Así las cosas, la deuda que supuestamente asumió Belmonte, podría terminar recayendo en Arribas.

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