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Play off de ascenso a Segunda RFEF

De repartir millones a llevar al Olímpico de Totana a soñar

Pedro José Pérez Miras es un humilde vendedor de la ONCE que ha transformado el fútbol en Totana. Hoy, el equipo al que preside desde 2023, juega la ida de la final regional ante el Real Murcia Imperial.

Pedro José Pérez Miras, con la bufanda del Olímpico de Totana un día de trabajo vendiendo cupones.

Pedro José Pérez Miras, con la bufanda del Olímpico de Totana un día de trabajo vendiendo cupones. / L.O.

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Paco Sarabia

Paco Sarabia

Hoy, a las siete de la tarde, se juega la ida de la final regional del play off entre Olímpico de Totana y Real Murcia Imperial. El filial grana está obligado a ascender, mientras que su rival está afrontando estas eliminatorias desde la tranquilidad de haber rendido por encima de todos los pronósticos, pero con la ilusión de querer seguir haciendo historia.

En Totana, desde hace semanas, se decretó el estado de felicidad y el gran culpable de todo esto es el presidente de la entidad. Su nombre es Pedro José Pérez Miras, aunque para los vecinos de toda la vida y para el tejido social de una localidad entregada a su causa, siempre será «El Jibao». Pedro José es el máximo mandatario del club desde 2023, pero está ligado al Olímpico desde 2017, primero trabajando en unificar unas bases que vivían una especie de guerra civil en el pueblo. El presidente lo recuerda así: «Mi padre fue directivo del club y yo siempre he estado muy cerca del Olímpico. En 2017 tuve un reto por delante de unificar ambos clubes y que los equipos fueran escalando categorías y estoy orgulloso de aquello».

En un mundo del fútbol donde los que mandan suelen tener grandes empresas, suelen ir con el traje y la corbata, sorprende que en algunos clubes los que lleven las riendas son personas apasionadas de este deporte, pero que en su día a día no está sentado en ningún despacho ni hace reuniones multitudinarias.

Para entender el alma del actual mandatario del Olímpico de Totana, uno de los clubes más antiguos de la Región de Murcia, es obligatorio retroceder en el tiempo. Pedro José Pérez lleva desde 1997 como vendedor de la ONCE y desde entonces ha vendido seis grandes premios, pero sobre todo uno. Corría el año 2013 cuando la fortuna, caprichosa y luminosa, decidió aliarse con sus manos trabajadoras y así convertirse en el canalizador de un auténtico diluvio de dinero. Cincuenta cupones de un número bendito, distribuidos con el mimo de quien conoce las penurias de sus compradores, regaron la localidad con casi dos millones de euros. Aquella lluvia de millones no cayó en cuentas anónimas ni en manos opulentas; fue a parar a cuarenta y seis familias de currantes, pensionistas, parados de larga duración que ya arañaban el final de sus prestaciones y vecinos ahogados por las hipotecas en una época especialmente cruel e implacable por la crisis económica.

Pedro José agradece mucho a la ONCE que desde el año 2023 le ha dado facilidades para compaginar su trabajo con la presidencia del club: «Estoy muy agradecido porque yo tenía mi jornada laboral que implicaba trabajar los fines de semana y me aceptaron el cambio para que pudiera dedicarme al Olímpico», reconoce.

En 2023 asume las riendas

Fue en el verano de 2023 cuando da un paso más en el amor a su club. El primer equipo languidecía en Preferente Autonómica, alejado de los focos. Con el club necesitado de un rumbo firme pero sensato, Pérez Miras asumió la presidencia con un ideario que rompió los moldes habituales del balompié moderno. Frente a las habituales promesas de ascensos meteóricos y fichajes de relumbrón, «El Jibao» propuso una revolución silenciosa basada en tres palabras cardinales: ilusión, futuro y trabajo.

Su obsesión no era el resultado inmediato, sino la recuperación de los valores perdidos. El objetivo primordial de su junta directiva consistió en devolverle al Olímpico de Totana su acento original. Se impuso la norma no escrita, pero firmemente ejecutada, de que el grueso de la plantilla estuviera compuesto por futbolistas de la propia tierra, muchachos criados en las categorías inferiores que sintieran los colores. El pasado verano se quedaron 13 futbolistas que habían ascendido desde Preferente.

Los frutos de esta siembra sin estridencias no tardaron en florecer de una manera que ha desbordado todas las previsiones. Aquel proyecto que arrancó con extrema cautela para consolidar la categoría sorprendió al fútbol regional al plantarse en una vibrante final regional de los play off de ascenso, dejando en la cuneta a rivales de nivel como el Molinense.

A dos pasos de Segunda RFEF

Hoy, la realidad dicta que el Olímpico de Totana se ha revelado como la absoluta y más brillante sorpresa de la competición. El éxito del proyecto 2025-2026 se cimienta desde la seguridad defensiva, el oficio de veteranos que lideran con el ejemplo cotidiano y la capitanía simbólica de zagueros, como Michi, cuya historia de superación personal encaja a la perfección con la filosofía de la entidad y todo ello a los mandos de Paco Lorca que entró en el club el pasado verano para ser el entrenador y que ha enamorado a la ciudad. El Juan Cayuela ha despertado definitivamente de su letargo, registrando asistencias masivas de aficionados que empujan sin cesar porque se sienten plenamente identificados con los once trabajadores que corren sobre el césped. El desplazamiento a Molina de Segura del pasado domingo queda para el recuerdo. «Un seguidor me propuso la idea de hacer una peña y yo, en nombre del club, le di todas las facilidades para que se llevara adelante, siempre y cuando el respeto estuviera presente. La afición del Olímpico debe ser un ejemplo», explica el presidente.

Detrás de este engranaje perfecto, donde la sorpresa se ha transformado en maravillosa costumbre, la figura del presidente sigue permaneciendo voluntariamente en la penumbra bien entendida de los despachos humildes. En un ecosistema tan propenso a los personalismos desmedidos, la bondad intrínseca de Pedro José destaca precisamente por su ausencia de ruido. Quienes tratan con él a diario en el ámbito federativo y local coinciden en señalar una cualidad extinta: es un buen hombre, un gestor entregado que antepone el bienestar colectivo a cualquier medalla personal.

Totana vuelve a sonreír y a vivir instalada en una nube de ilusión deportiva que guarda un hermoso paralelLismo con aquella fortuna que regó sus calles hace ya trece años. La felicidad ha regresado al municipio en forma de goles, de gradas repletas y de un orgullo de pertenencia inquebrantable. Aquel vendedor ambulante que saneó la economía y el alma de decenas de familias humildes en el año 2013 sigue haciendo exactamente lo mismo desde la presidencia de su club de fútbol: repartir suerte, generar ilusiones y demostrar que, a veces, la mayor de las grandezas se alcanza sin pretenderlo.

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