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Fútbol

Raúl Guillén: "El FC Cartagena necesita un respaldo sólido porque no puede seguir en el alambre"

El cartagenero, quien estuvo al frente del primer equipo del FC Cartagena unas semanas, se despide también del filial para emprender un nuevo reto

Raúl Guillén, en su etapa como técnico de la primera plantilla. | FC CARTAGENA

Raúl Guillén, en su etapa como técnico de la primera plantilla. | FC CARTAGENA

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Paco Sarabia

Paco Sarabia

La noticia de su marcha ha sorprendido a muchos aficionados. ¿Cómo se ha producido exactamente esta ruptura con el club? ¿Decisión tuya o no te han ofrecido nada?

No ha sido ni una cosa ni la otra. La situación se ha ido imponiendo sola. Por un lado, yo tenía claro que me hubiera gustado continuar, sobre todo porque las perspectivas del equipo eran prometedoras y siempre cabía la posibilidad de volver a disfrutar de esas semanas en el primer equipo. Pero la inestabilidad del club era el primer escollo. Estamos muy limitados económicamente y no había demasiada claridad en el horizonte deportivo; la prioridad del club ahora mismo es garantizar su viabilidad económica, lo cual es completamente comprensible. A eso se sumó que, en las negociaciones para renovar, querían cambiar las condiciones de todos los técnicos: pasar los entrenamientos a la mañana y, además, empeorar las condiciones económicas respecto a lo que ya teníamos. Yo necesito compatibilizar esto con mi trabajo. Si la oferta hubiera sido algo sustancialmente mayor, la ecuación habría cambiado, pero no era el caso. Así que tuvimos que tomar otra decisión.

¿Cómo calificaría esta temporada al frente del filial, teniendo en cuenta que se ha gestionado un vestuario con varios meses de nóminas sin cobrar?

La calificaría como una temporada típica de filial, con todos los matices que eso implica. Arrancamos con falta de rodaje y de cohesión, como suele ocurrir. Y justo cuando el equipo encontraba su mejor versión, que en los filiales siempre llega en la segunda vuelta, se produjo mi subida al primer equipo, lo que provocó un estancamiento. A partir de ahí, una semana sin entrenador, la marcha de jugadores por el ajuste económico que redujo considerablemente el nivel de la plantilla, y tres meses sin cobrar. A pesar de todo eso, el filial logró reaccionar: encadenamos siete partidos sin perder, con victorias consecutivas en Molina y en Santa Cruz, y cumplimos el objetivo de la permanencia antes de que terminara el campeonato. Si hubiera que ponerle nota, un seis. Podíamos haber aspirado a pelear por los puestos de play off, como por ejemplo ha hecho el filial del Águilas, pero las circunstancias nos lo impidieron.

Raul Guillén, en un entrenamiento

Raul Guillén, en un entrenamiento / Prensa FC Cartagena

El club ha anunciado que tres jugadores del filial, Jhafets, Iker Abellán y Caye, dan el salto al primer equipo. ¿Qué puede contarnos de cada uno de ellos?

Para mí, esa es la mayor satisfacción que puede tener un entrenador de filial, ver que sus jugadores llegan arriba. Yendo de atrás hacia adelante, Jhafets necesitaba continuidad, acumular partidos. Ya había debutado en Segunda División, pero le faltaba asentarse. Este año ha dado ese paso definitivo; ha sido, en mi opinión, uno de los porteros más sólidos de la categoría y, en momentos clave, como los penaltis en varios partidos, nos dio puntos fundamentales. Iker Abellán es alguien con quien llevo mucho tiempo trabajando y sabía exactamente lo que iba a aportarnos. Fue una apuesta personal mía y el chaval la ha devuelto con fútbol y con templanza. Ha sido el motor del equipo, y sus goles de penalti y sus incorporaciones desde segunda línea le han puesto donde merece estar. Y Caye es el delantero que todo entrenador quiere tener: trabajador, sin quejas, paciente cuando no es titular, y letal cuando llega su oportunidad. Tuvimos un susto con su lesión, que nos costó bastante, pero volvió muy bien. Es, además, una excelente persona.

Han pasado varios meses desde aquellas jornadas al frente del primer equipo. Ahora que tiene perspectiva, ¿cómo recuerdas aquella experiencia?

La sigo sintiendo como si fuera ayer. El sábado estuve a pie de campo en el partido contra el Betis Deportivo porque mi hijo salió al terreno de juego, y hablando con los jugadores justo antes del encuentro, me sentí como si nunca me hubiera ido de ese vestuario. Al final lo que te queda es eso, las personas, el día a día, lo que no se ve desde fuera, pero es lo que más se siente. Nunca me sentí como un entrenador de paso, y eso es mérito, sobre todo, de los jugadores. Fue un momento deportivamente complicado, ya que el equipo llegaba sin ganar en nueve partidos, e hicimos un trabajo enorme para conseguir esa victoria tan importante. Me siento parte de la historia del Cartagena, y eso es un sueño hecho realidad.

¿En qué aspectos sientes que has crecido más como entrenador a lo largo de esta temporada?

En madurez y en experiencia, sin duda. No ha sido la temporada que todos queremos, como ganar siempre, ascender, ser el mejor— sino de gestión, de adversidad y de resiliencia. He aprendido a sostenerme cuando las cosas no salen como uno espera, a saber que el trabajo acaba recompensándose aunque tarde en llegar, y a liderar un grupo en condiciones institucionales muy difíciles. La subida al primer equipo fue la confirmación de que ese trabajo tenía valor. Y luego, al volver al filial, fui capaz de imprimir todavía más intensidad y experiencia. Me noto mejor entrenador que hace un año, con más herramientas para afrontar lo que venga.

Raúl Guillén dirige su primer entrenamiento con el FC Cartagena

Raúl Guillén dirige su primer entrenamiento con el FC Cartagena / Prensa FC Cartagena

¿Cómo ha sido el año con la familia? Entiendo que esta temporada ha supuesto un esfuerzo muy grande también para ellos.

Cuando me llegó la oportunidad de dirigir al primer equipo, para mí fue un sueño hecho realidad, pero también lo fue para toda mi familia. Desde que estoy con mi mujer, he vivido el cartagenismo de cerca, ya que u padre ha sido aficionado toda la vida, de los que iban al campo de pequeño acompañado por su propio padre. Así que para mi mujer también fue algo muy especial, como verse reflejada en un sueño que nunca podría haber vivido de otra manera. Pero también lo pasó mal cuando, después del partido de Marbella, pensábamos que podría haber posibilidades de continuar y no fue así. Yo tengo ya rodaje suficiente para encajar los golpes, pero a ella le afectó bastante más. Durante esas semanas al frente del primer equipo gasté las vacaciones de verano, sacrifiqué momentos con la familia, trabajé sin descanso. Todo por apostar por una ilusión. Y se consiguió. Estoy muy orgulloso de ella y de su apoyo.

Como aficionado al Cartagena, ¿cómo vives la incertidumbre que rodea al club de cara a la próxima temporada?

Con preocupación, no voy a engañar a nadie. Tengo la suerte de mantener contacto con Víctor Alonso, que siempre te cuenta las cosas con total sinceridad, sin adornos ni para bien ni para mal. Valoro mucho eso. Y él me transmite la confianza de que se están haciendo muchas cosas para reconducir la situación. Creo con fe que el 30 de junio todo el mundo habrá cobrado lo que se le debe. Pero más allá del corto plazo, el club necesita un respaldo sólido que le dé tranquilidad. No se puede seguir viviendo en el alambre, dependiendo de lo que pueda venir de fuera. La incertidumbre constante desgasta a todos.

Para terminar, ¿qué nos puedes adelantar de tu futuro? ¿Seguirás en los banquillos?

Por supuesto. Yo soy fútbol. Me levanto pensando en fútbol y me acuesto pensando en fútbol; no soy otra cosa. He tomado la decisión de afrontar un nuevo proyecto que me ilusiona mucho en lo deportivo. No será el más potente de la categoría, pero sí uno con ambición, con gente que ha apostado por mí y que quiere darme la posibilidad de construir algo desde cero. Y eso, para un entrenador, es uno de los mayores alicientes que existen. Vamos a intentar hacer algo bonito.

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