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El deporte, en primera persona

Álex Barrón: "Mi entrenador me puso de portero para hacer bulto porque no valía de jugador"

Alejandro Barrón Altarejos (Benidorm, 21 de abril 1983) es un Policía Local que llegó a Jumilla para jugar al fútbol sala y que ha logrado notables resultados en el atletismo, un deporte donde ahora dejar de competir por las lesiones.

Álex Barrón, exjugador profesional de fútbol sala, atleta y Policía Local en Jumilla

Álex Barrón, exjugador profesional de fútbol sala, atleta y Policía Local en Jumilla / L.O.

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Dioni García

Dioni García

¿Cómo y cuándo empezaste a hacer deporte?

Desde bien pequeñito. Siempre me ha apasionado el deporte y he intentado tocar todas las ramas. En Benidorm, en las escuelas de verano, hice atletismo, voley playa, rugby, fútbol, fútbol sala… Sí que es cierto que cuando vi que podía destacar en algunos, me decanté por el fútbol y el atletismo.

¿Y cómo acabaste siendo profesional del fútbol sala?

Es una historia un poco larga. Con 12 años me arrebataron la ilusión por el atletismo. Yo sobresalía a nivel regional para edad en Alicante y tenía muy buenas marcas, pero no dejaba de estar en la escuela del Club Atletismo Benidorm. En una competición autonómica me frustré mucho en una de las pruebas porque estaba lloviendo y me resbalé. Quedé cuarto en lanzamiento de jabalina y me cogió el monitor de turno y me dijo que no me castigara tanto porque en el atletismo no iba a llegar a nada por mi corta estatura para los lanzamientos en ese momento. Y entonces me decanté por el fútbol sala.

¿Jugabas ya de portero?

No, yo era jugador de fútbol, era un lateral izquierdo muy rápido, con mucha potencia, pero las piernas las tenía para no caerme porque no soy muy ágil con ellas. Sí que es cierto que intenté escalar un poco en el fútbol, pero no era válido y me decanté por el fútbol sala, para ver si podía hacer algo. Me encontré con un deporte más técnico que otra cosa y mi entrenador me dijo que de jugador no podía, pero que me pusiera de portero porque por lo menos así hacía bulto. Y así empecé. Me gustó eso de recibir balozanos y de que estén pendiente de mí los compañeros y yo de ellos, y así fui escalando en capacidades. Gracias al fútbol sala y a ese entrenador llegué a ser profesional o semiprofesional, como quieras llamarlo.

¿Cómo lo compaginabas con los estudios?

En esa época yo estaba estudiando un módulo de grado superior en San Vicente del Raspeig. Cuando fiché por el Roster Jumilla yo estaba en el último año, solo me quedaban las prácticas y lo pude compaginar bastante bien. Pero antes, los primeros años fueron apoteósicos porque trabajaba, desplazaba a Alicante para estudiar, y me recogían y me llevaban a entrenar a Alcantarilla, porque estuve allí con 15 años media temporada en un equipo de División de Plata, pero no pude fichar por ellos porque me querían para el equipo senior pero era aún cadete y no podía saltar dos categorías. Me ofrecieron seguir en el juvenil, pero no podía sufragar esa carga personal y económica.

¿En Benidorm seguiste escalando?

Como cadete era segundo portero, empezaba a destacar y jugaba con los juveniles. Y en mi primer año juvenil ya estaba con el senior y me convocaron para la selección valenciana, y en un muy poco tiempo me encontré con la titularidad. Esa temporada coincidimos con el Jumilla en Primera Nacional A, que no perdió ningún partido y solo empató con el Benidorm los dos encuentros, y en ambos hice intervenciones muy buenas y eso fue lo que les llamó la atención para que pensaran en mí.

¿Cuando llegaste a Jumilla pensabas que era alto transitorio?

Sí porque llegué con 20 años recién cumplidos, como tercer portero del primer equipo. Sí que había entonces discrepancias con el segundo portero y el equipo acababa de ascender a División de Plata y la gente estaba muy ilusionada. Mi sorpresa fue que firmé un miércoles y ese mismo día, por la tarde, nos dieron la noticia de que el portero titular había tenido un accidente muy grave y que iba a estar de baja toda la temporada. En ese momento todos los compañeros se quedaron mirándome y pensando qué les podía aportar. Entonces llegó mi primer partido de liga, donde calentamos los tres porteros, y cuando salí del túnel de vestuarios, escuché el tambor en la grada y a la gente, que fue un momento especial y se me pusieron los pelos de punta. Así fue como me encontré bajo palos en mi primer partido de liga, que jugamos contra el Melilla, al que ganamos y aún tengo grabado en DVD. Y eso me hizo permanecer en el club, gracias a mucha constancia y trabajo, durante cuatro años.

¿Cómo fue eso de quedarte en Jumilla?

Te parecerá raro, pero cuando vine a Jumilla me abrió las puertas todo el mundo. Salí de casa sin saber hacer un huevo frito, me lo daban todo hecho, aunque sí que era muy responsable, pero no tenía nociones de vivir fuera de casa. Pero la acogida fue tan grande, que enseguida me di cuenta que podría ser mi lugar. Fue un cambio drástico, pero es que con 20 años me venía grande Benidorm, estaba cansado de lo mismo, de salidas, fiestas, de todo el compromiso que tenía con el deporte, pero era más de lo mismo y me apetecía encontrarme en otro lugar.

¿Cuándo acabó tu etapa en el fútbol sala?

No lo decidí yo, lo decidieron otras personas del club por discrepancias. Nunca llegamos a un acuerdo. No fue un malentendido, fue una cabezonería por parte del director deportivo. Pienso, egoístamente, que ya tenían que no querían que no continuara y me hicieron una pequeña encerrona, me pusieron entre la espada y la pared, pero yo no era ya un niño, tenía mi plaza de Policía y me ilusionaba seguir jugar al fútbol sala, pero un mes y medio antes de empezar la temporada, teniendo acuerdo verbal para continuar, me dieron la noticia de que no iba a seguir. Me defraudó la directiva en ese momento, pero el peso de aquel equipo lo tenía una persona que lo que decía iba a misa. Yo intenté seguir, aunque no necesitaba jugar por dinero, pero sí estar con los compañeros porque el 70% de la plantilla era la misma. Incluso durante tres años posteriores intenté permanecer en el equipo de forma gratuita por hacer piña con el equipo y sentirme útil, pero me cerraron las puertas. En ese período intenté jugar con el filial, pero esa implicación y sacrificio no era suficiente para mí, y sabía que no iba a estar dando a nivel competitivo y me aparté al inicio de la temporada. Desde entonces solo he jugado algunos torneos y alguna liga local.

¿Por qué te hiciste policía?

Por vocación. Ya con 16 años tenía claro que quería ayudar a la gente, ser útil y colaborar con el ciudadano. Tengo intrínseco ese sentimiento y cuando empecé mis estudios de especialización, no era muy bueno estudiando, e intenté adquirir los primeros requisitos para ser policía a través de una rama del deporte. Hice un grado medio de actividades deportivas y después otro superior. Cuando estaba en Jumilla jugando, yo ya me estaba preparando las oposiciones para la Comunidad Valencia, pero mi actual mujer, cuando empezamos los primeros pinitos, me enseñó un temario de Policía Local en Jumilla. Yo le enseñé el mío, pero me presentó al jefe, me dio el temario, me indicó el proceso y los pasos a seguir, y después de dos años y medio conseguí mi plaza.

Pues necesitaste poco tiempo para conseguir la plaza.

Fue un época que la Comunidad Autónoma sacó muchas, y Jumilla y Yecla, que son sitios alejados de la capital y, encima, el temario era tan específico, la gente no iba a malgastar su tiempo en eso. Nosotros sí estábamos especializados en ese temario y la primera vez suspendí con un 4,95, pero aunque hubiera aprobado no habría tenido plaza. Mi mujer sí que se sacó la plaza ese año y a través de ella comprobé lo que podíamos aportar. En ese momento pensé que una de las siguientes plazas tenía que ser mía. Ya dependía solamente de mí porque lo tenía todo de cara, ya que físicamente estaba muy bien y tenía controlado el temario. Eso fue en 2008 y llevo ya 18 años como policía porque aprobé con 25 años.

Álex Barrón, en una prueba de Campeonato de España

Álex Barrón, en una prueba de Campeonato de España / L.O.

¿Y en qué momento decidiste regresar al atletismo?

Dentro de la Policía Local existen unos campeonatos nacionales, europeos y mundiales. Estuve indagando y me enteré que en Huelva se celebraba un Europeo, y pensé en competir en velocidad y lanzamiento de peso, y también aprovechaba para pasar unos días de vacaciones con la familia. Antes hablé con el Athletic Club Jumilla para poder utilizar las instalaciones y me abrieron las puertas. Y en Huelva, en 2016, lancé, noté que tenía buenas sensaciones, equilibré las marcas con las de la Región, y me di cuenta que tenía nivel para hacer un segundo o un tercer puesto. Me federé y hasta la actualidad.

Pero velocidad y lanzamientos, salvo los decatletas, no casan mucho.

Es que soy muy explosivo. Yo mido 1,77 metros y no tengo grandes marcas en velocidad, pero en las pruebas de 60 y 100 metros me he llegado a clasificar para Campeonatos de España dentro de mi edad. Tengo fibras rápidas, pero todo lo que pase de los 100 metros, sufro, pero para 60 o 100, tanto en el atletismo como en la calle, mis compañeros saben que si alguien está a menos de 50 metros, es mío. No es la primera que me ha tocado corre.

Has decidido dejar de competir, pero el deporte imagino que no lo dejarás.

Nunca podré dejar de hacer deporte. Por mi metabolismo, no podría dejar nunca de hacer deporte, porque es algo que va conmigo. Además, tengo comprobado que cada vez que me lesiono me quedo mentalmente destruido y psicológicamente me viene falta, con procesos de ansiedad. En los últimos años he encadenado lesiones no muy graves, como una en el recto abdominal que sufrí en el Europeo de Braga haciendo muchos sobreesfuerzos y no calentando bien, y eso me me despegó del mundo del deporte unos cuatro meses sin hacer prácticamente deporte. Tengo también una calcificación bastante severa en el hombro que no me impide hacer los lanzamientos, pero sí que me limita mucho para diferentes tipos de entrenamiento e influye en sacar el rendimiento que yo pienso que necesito para seguir adelante.

¿De qué estás más orgulloso en tu vida deportiva?

De haberme demostrado que soy capaz de que lo me que propongo soy capaz de hacerlo, que cuando se cierra una puerta vas a tener tres ventanas para pasar al otro lado. Todos los obstáculos los he traspasado, y no hay nada que me haya impedido hacer cosas que me ilusionaran. De la capacidad que tengo de superación, es de lo que más orgullos estoy aunque sea un poco egocentrista decir esto, pero no tengo pensamientos limitantes, y cuando la familia te apoya y los amigos están contigo ahí, eso ayuda mucho.

¿Te arrepientes de algo?

No me arrepiento de nada. En el fútbol sala hice las cosas que tenía que hacer y como las tenía que hacer, y en el atletismo también me ha llegado todo en tiempo y forma, y no me puedo arrepentir de nada. De haber seguido con el atletismo, quizás no habría tenido la oportunidad de venir a Jumilla, formar una familia y tener una estabilidad laboral.

Por tus palabras, entiendo que eres muy competitivo.

Sí, es mi mayor defecto. Compito contra mí mismo siempre, es es mi problema, que todo lo quiero hacer a un nivel máximo y por eso me hago daño. Antes del atletismo empecé con el crossfitt y casi me rompo un hombro. Luego me metí en el boxeo y me fracturaron las costillas… Me exijo mucho y me hago daño, y con la edad que tengo sufro más y también mi entorno familiar.

Álex Barrón, con sus hijas en el podio

Álex Barrón, con sus hijas en el podio / L.O.

¿A qué vas a dedicar esetiempo que ahora tendrás, a la familia?

Sí. Tengo dos que llevan un añito compitiendo, hacen baile recreativo deportivo y han sido campeonas regionales. Los papis estamos muy orgullosos y les aportamos los valores de compromiso, respeto y humildad. Propósitos personales en el deporte tengo en mente, pero ahora he cambiado el foco y creo que es el momento idóneo para ello.

¿Te planteas entrenar a niños?

Ahora mismo no lo descarto. El Athetlic Club Jumilla me ha abierto las puertas como desde el primer día por si algún día quiero ayudar a dar valor a la escuela de lanzadores que tiene, y no lo descarto porque me encanta ayudar y entrenar a la juventud, que son muy maleables y tienen que tener un buen respaldo detrás tanto a nivel de entrenamiento como psicológico porque a edades tan tempranas tenemos que tener mucho tacto y perseverancia. Es algo que me motiva, pero creo no es el momento, aunque lo tengo en la mochila.

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