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Fútbol sala

Un Jimbee contra su historia y sin recambio en la portería para el último baile copero

Di Fanti, el último refuerzo, no consigue el transfer y no puede ser inscrito

Chispi, único guardameta de la primera plantilla que viaja

Di Fanti entrena con el equipo, pero no ha podido ser inscrito para la Copa

Di Fanti entrena con el equipo, pero no ha podido ser inscrito para la Copa / Prensa Jimbee

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Paco Sarabia

Paco Sarabia

El Jimbee Cartagena parte hoy hacia Cáceres confiado de hacer un gran papel en la Copa del Rey, pero con una mala noticia en la portería.

La Real Federación Española de Fútbol, en consenso con los clubes, ha aprobado una profunda reestructuración competitiva que eliminará la Copa del Rey a partir de la próxima temporada. Esto significa que la cita de este año en tierras extremeñas no es una edición más: es la última oportunidad de la historia para que el proyecto cartagenero conquiste un trofeo que, tradicionalmente, le ha resultado esquivo y cruel. Esto hace que la ilusión por lograr el título sea máxima.

Para afrontar este torneo, el cuadro portuario ha intentado reforzar la portería con Di Fanti, que llegaba hace unos días para suplir a Chemi, pero no ha conseguido el transfer necesario para ser inscrito. El Jimbee afrontará la Final Four con solo un portero de la primera plantilla: Chispi. La buena noticia es la recuperación de Motta, que está listo para el duelo del sábado.

Históricamente, la relación del Jimbee Cartagena con la Copa del Rey, competición nacida en la temporada 2010-2011, se puede resumir como un auténtico calvario. El techo de los cuartos de final fue una barrera infranqueable que no se logró romper hasta la temporada 2017-2018. El balance global refleja los innumerables disgustos que se ha llevado la afición cartagenera: en cuatro ocasiones el equipo hincó la rodilla en dieciseisavos de final, otras cuatro veces se despidió en octavos y en cuatro más cayó en la ronda de cuartos.

Sin embargo, las heridas más profundas se infligieron cuando el trofeo estuvo a tocar de los dedos. En dos ocasiones consecutivas, en las temporadas 2022-2023 y 2023-2024, el cuadro rojiblanco alcanzó la ansiada final para terminar muriendo en la orilla de la forma más dolorosa posible. Primero, un ajustado 4-3 ante el Barça y, al año siguiente, una cruel lotería de penaltis frente al Real Betis, después de tener el partido encarrilado. Dos subcampeonatos que dejaron una espina clavada que buscarán eliminar este fin de semana.

Ahora, los hombres de Duda encaran este viaje con la firme intención de dar el paso definitivo que nunca han podido dar. El camino hacia la gloria arranca este sábado a las 12:00 (televisado por Teledeporte) en una semifinal trampa ante el Viña Albali Valdepeñas. A priori, la vitola de favoritos corresponde a los cartageneros, pero en un torneo del K.O. a partido único y bajo un sistema tan impredecible, las fuerzas se equilibran al máximo. En caso de superar la eliminatoria, el Jimbee jugaría la gran final el domingo a las 16:00 horas, donde se vería las caras contra el vencedor del duelo entre el Barça y el Jaén Paraíso Interior.

La expedición de la trimilenaria afronta el torneo con la madurez que dan los golpes del pasado. Es el último baile de la Copa del Rey y Cáceres dictará sentencia: o se consuma el maleficio definitivo, o el Jimbee Cartagena escribe, por fin, su nombre con letras de oro en el epílogo de la competición.

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