Primera RFEF
¿Y si el FC Cartagena hubiera dispuesto de la ayuda al descenso?
El cuadro albinegro, que tuvo que dedicar la compensación económica de la liga a pagar las deudas del pasado curso, ve como otros recién descendidos regresan a Segunda

Alejandro Arribas / Ivan urquizar
Nos guste a los aficionados al fútbol o no, el dinero es lo que manda en este deporte que se convirtió en un negocio hace ya muchas décadas. Siempre habrá un componente de suerte, valor o misticismo romántico que pueda cambiar el curso de los partidos y los campeonatos, pero, por lo general, la economía define los objetivos de cada club. El Fútbol Club Cartagena lo ha comprobado de primera mano en una temporada marcada por un cambio de propiedad y las deudas. Temporada que, salvo milagro, dejará al equipo a un paso del play off mientras otros recién descendidos logran el ascenso.
Después de comenzar el curso de manera ilusionante con Javi Rey, el Cartagena sufrió un profundo cambio institucional y deportivo con la entrada de Alejandro Arribas y la llegada de Íñigo Vélez al banquillo. Para entonces, el equipo había caído al borde del descenso, pero mantenía el objetivo de alcanzar el play off con una plantilla a todas luces falta de calidad. El lastre venía de más atrás. De la confección de la plantilla en verano. Aunque el exjugador madrileño inyectó dinero en aquel mercado, la situación del club limitaba mucho los fichajes.
Se hizo una plantilla modesta. Con jugadores cedidos, traspasos de la categoría como Fidalgo, del Ourense; Chuca, Imanol Baz o Iván Martínez, de Unionistas; e incluso de equipos descendidos como Rubén Serrano y Dani Perejón, del Recreativo; la antigua comisión deportiva completó el grupo. Adecuado, equilibrado, pero no brillante. No como los equipos que lograron conformar Tenerife o Eldense, que hoy celebran su regreso al fútbol profesional tras una única temporada en Primera RFEF.
El cuadro tinerfeño fue al mercado con dinero. Con 100.000 euros fichó a Jesús de Miguel, el delantero que le ha aportado 11 goles y 7 asistencias. Con otros 15.000 firmó en invierno al exalbinegro Gastón Valles, que también le ha dado rotación y 3 tantos. Con músculo económico destinado a la masa salarial renovó su equipo con jugadores como el portero Dani Martín; el defensa Anthony Landázuri; y el extremo Nacho Gil, imprescindibles durante la temporada. Y la clave estuvo en retener a pilares del proyecto como Enric Gallego, que ha terminado el curso con 17 goles tras su renovación en verano.
El Eldense, por su parte, también puso su esfuerzo en la delantera con la llegada de Dioni y Fidel, que suman 21 goles y 10 asistencias entre los dos. El extremo Rober Ibáñez suma5 otros 5 tantos y el mediocentro ofensivo Marcos Bustillo otros 5. Todos, refuerzos del pasado verano que han compuesto una delantera de ascenso.
Mientras tanto, el Cartagena ha tenido que lidiar con cifras muy inferiores a las mencionadas con fichajes decepcionantes en verano y carencias que hubo que corregir en el mercado invernal. Los Nacho Sánchez, Diego Gómez o Carlos Calderón no rindieron y tomaron la puerta de salida. Se ha mantenido el Cartagena con los 6 goles de Chiki, los 4 de Ortuño o los 3 de Kevin. Números muy bajos para perseguir el objetivo del ascenso. ¿Dónde ha estado la diferencia? Como siempre, en el dinero.
El músculo económico del FC Cartagena se vio muy mermado en verano con el descenso de categoría. No obstante, con la intención de paliar esas enormes pérdidas de casi 6 millones de euros en ingresos -en el caso de los albinegros- nace la ayuda por descenso de LaLiga-. Más de 1,2 millones de euros a cada equipo descendido para adecuar su realidad a la nueva situación económica fuera del fútbol profesional. El problema y la diferencia entre el FC Cartagena, el Eldense y el Tenerife es que el conjunto portuario nunca pudo disponer de ese dinero.
«Con ese dinero que LaLiga tenía previsto darle al club como ayuda al descenso se pagan todos los retrasos que tiene el club. Por eso no tuvimos ayuda al descenso», desveló Alejandro Arribas tras su adquisición oficial y completa del FC Cartagena. Y no mintió, ya que el séptimo artículo del Libro VIII del Reglamento General de la Liga de Fútbol Profesional así lo detalla:
«El pago del importe de la compensación económica por descenso de categoría se hará efectivo al Club/SAD, siempre que se encuentre al corriente de sus obligaciones económicas [...] En otro caso, la LIGA detraerá las cantidades que le adeude el Club/SAD en cuestión y abonará directamente las deudas líquidas, vencidas y exigibles que hubiera contraído». El Cartagena no solo adeudaba dinero a jugadores, sino también a las administraciones públicas, que son acreedores prioritarios en dicho reglamento.
En resumen, no disfrutó el FC Cartagena de esa compensación por descenso y tuvo que afrontar la nueva temporada con las deudas de la anterior gestión y las obligaciones de la presente. Todo ello afectó a la parcela deportiva, con una plantilla salvada con parches en invierno y que ha permitido soñar a la parroquia albinegra hasta el final de temporada. Alcanzar el play off se torna en milagro, esperando un poco probable fallo del Europa. La película habría sido diferente con el uso de la ayuda por descenso.
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