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Fútbol

El Real Murcia sobrevive al borde del abismo en un curso para olvidar

Con la salvación sellada en la penúltima jornada, los granas cierran una campaña «catástrófica», que en octubre ya había dinamitado la ilusión de los aficionados

Los jugadores del Real Murcia, celebrando uno de los goles en el partido ante el Juventud Torremolinos. | LOF

Los jugadores del Real Murcia, celebrando uno de los goles en el partido ante el Juventud Torremolinos. | LOF

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Ángela Moreno

Ángela Moreno

Por fin puede dormir tranquila la afición del Real Murcia. Hasta la penúltima jornada han tenido que esperar para ‘celebrar’ la permanencia en la categoría. Y hasta que Joel Jorquera inauguró el marcador a la media hora en Tarragona, el panorama se ponía bastante negro de cara a la última jornada. Pero el 1-3 final en El Pozuelo permite cerrar definitivamente una campaña que comenzó con las máximas expectativas y que ha acabado como el rosario de la aurora, con un equipo firmando bochornos a pares y teniendo que esperar a la penúltima jornada para salvarse.

De ‘catastrófica’ calificaba Felipe Moreno la liga en declaraciones a Onda Regional. Y es que no hay forma de poner paños calientes a lo que se ha vivido este curso 25-26. Pero, a la espera de echar el telón este sábado frente al Eldense en NC, cualquier análisis del fracaso grana debe comenzar por el principio, una pretemporada en la que empezó a incubarse el virus que ha dinamitado el ambicioso proyecto dibujado en la cabeza de Felipe Moreno y comprado por la afición, pero que ya en septiembre estaba más que viciado por las malas decisiones tomadas por Asier Goiria en la dirección deportiva.

Ni 9 jornadas.

Ni dos meses se mantuvo en pie el proyecto deportivo 25-26. El 26 de octubre, tras el empate frente al Eldense, se finiquitaba la ‘era Etxeberria’. Penúltimo era el Real Murcia. Solo 7 puntos había sumado un conjunto grana confeccionado para arrasar. Solo 6 goles a favor había marcado un equipo planificado para avasallar a sus rivales. Tras la novena jornada, Felipe Moreno dinamitaba el proyecto, poniendo de patitas en la calle al técnico y llegando a un acuerdo para la salida de Goiria. En noviembre el Real Murcia, como tantas otras temporadas, ya había tirado por tierra otro proyecto.

El milagro Colunga.

Inexplicablemente, el Real Murcia, que no ganaba a nadie con Etxebarria, se convirtió en Murcia imparable, y todo con el ascenso de Adrián Colunga al banquillo de Nueva Condomina. En su primer partido liguero, los granas ganaban al Betis Deportivo. En noviembre firmaron 13 puntos de 15, y el mes de diciembre comenzaba con el Real Murcia en puestos de play off y con victoria en el derbi en el FC Cartagena.

Un mercado invernal para mal.

Cuando el Real Murcia ganó al Sanluqueño en el inicio de 2026, todo eran grandes expectativas. Ayudaba pensar que el mercado invernal permitiría corregir las deficiencias. Pero otra vez fue todo diferente. Todo lo que había conseguido Colunga, implicando al grupo y sacando lo mejor de muchos, se empezó a dinamitar en un mercado lleno de volantazos, con futbolistas llegando y haciéndose con la titularidad sin hacer ningún mérito.

Con la Comisión Deportiva improvisando y con Adrián Colunga viéndose superado por la situación -no supo manejar los cambios en el grupo-, los milagros se acabaron.

Diez jornadas sin ganar.

Desde el 4 de enero que se ganó al Sanluqueño, hasta el 22 de marzo, que se sacaron los tres puntos frente al Teruel, no pudieron celebrar los aficionados del Real Murcia ni una victoria. Diez jornadas estuvieron los granas sin ganar. En la sexta, tras la derrota en el derbi de Nueva Condomina, Adrián Colunga era destituido. Pero la llegada de Curro Torres no trajo buenas noticias. En los primeros cuatro encuentros del valenciano tampoco hubo triunfo.

¿Se puede soñar?

Fue el 22 de marzo ante el Tarazona cuando se acabó por fin la mala racha. El 1-0 fue un respiro. Pero a ese triunfo se sumaron dos más. Nueve puntos de nueve, tras ganar también al Sevilla Atlético y al Atlético Madrileño, que llevó a recuperar el ánimo a los aficionados más optimistas. Aunque el play off estaba a cinco puntos, muchos creían creer. Sin embargo, el Real Murcia volvió a las andadas, con una derrota en el último suspiro ante el Nástic y con otro bochornos en casa, esta vez frente al Antequera.

El peligro del descenso.

Con la realidad imponiéndose, el murcianismo empezó a entender que mirar más allá de la salvación era un error. Lo que nadie esperaba es que iba a costar tanto sellar la permanencia. Con el agua al cuello después de la derrota ante el Betis Deportivo, los fantasmas de Segunda RFEF eran cada vez más temibles. Fue este sábado, en la penúltima jornada, cuando llegó la salvación -se ganó al Torremolinos- y se pudo respirar aliviado. Ya solo queda el trámite ante el Eldense, pero lo que ya es cierto es que la 25-26 ha sido la temporada más catastrófica que se recuerda.

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