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FC Cartagena

El FC Cartagena, ante un final de infarto siete años después

Desde la temporada 2018-2019 no se vive una última jornada liguera en la que el conjunto albinegro se juegue un puesto de play off o busque una permanencia

Ceballos, durante el partido FC Cartagena-Roda de la última jornada de la liga 2014-2015 | FELIPE GARCÍA PAGÁN

Ceballos, durante el partido FC Cartagena-Roda de la última jornada de la liga 2014-2015 | FELIPE GARCÍA PAGÁN

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Paco Sarabia

Paco Sarabia

El fútbol, al tener un componente emocional tan marcado, necesita que haya algo en juego para vivirlo en su máximo esplendor. No hay nada peor que un partido sin nada en juego para un aficionado. El Fútbol Club Cartagena va a volver a tener esa sensación de caminar por el alambre este sábado. Tras varias campañas de transitar por finales de liga excesivamente plácidos o dolorosamente estériles, eso ha cambiado en este 2025-2026.

Tras lo ocurrido el pasado sábado, en el que tanto el cuadro albinegro como sus rivales directos perdieron, la pelea por el quinto puesto se ha mantenido igual y el conjunto cartagenero mantiene la ilusión del ascenso.

Las cuentas para la última jornada son sencillas. El Cartagena, si quiere jugar las eliminatorias, tiene que ganar al Betis Deportivo y que no lo haga el Europa en su feudo ante el Ibiza, el último verdugo del conjunto portuario.

 La afición cartagenerista se ha despertado hoy y lo va a hacer todos los días hasta el sábado con el duelo que queda para poner el fin a la liga regular en la mente. La decepción de perder ante el conjunto isleño se atenuó por los resultados de los otros campos. El equipo llega a la última jornada liguera vivo en la pelea por el playoff de ascenso, citándose con un Betis Deportivo en un estadio Cartagonova que desde el club se espera que sea una caldera.

Un hecho poco habitual

No es, ni mucho menos, la tónica habitual en la historia del cuadro cartagenerista. Lo cierto es que para la entidad albinegra se había vuelto una extraña costumbre llegar al epílogo del campeonato con los deberes hechos o las heridas ya cicatrizadas. Desde la temporada 2018-2019, en la que se venció por la mínima a la Balompédica Linense para amarrar el subcampeonato, han pasado siete años de finales de curso anodinos (sin contar el precedente del año del COVID que terminó con el ascenso), donde la salvación ya estaba en el bolsillo o, como ocurrió en el curso precedente, el descenso ya se había consumado con antelación. Por eso, este 2026 recupera el aroma de las grandes tardes, recordando a la afición que la identidad de este club siempre ha estado ligada al sufrimiento y a la épica de la última bala.

Los play off están en el recuerdo de todos, tanto los positivos como el ya nombrado de 2020 en Málaga o el mítico de Alcoy, como las pesadillas ante el Córdoba o el Vecindario hace ya más de dos décadas. Lo excepcional es que en el FC Cartagena, la última jornada liguera casi siempre se ha vivido sin nada en juego más que el orgullo. Hay solo seis precedentes en la historia en los que la tensión sí estuvo presente.

Si buceamos en la hemeroteca reciente, encontramos precedentes que todavía resuenan en los cimientos del estadio. En la última jornada del curso 2012-2013, el Cartagena despachó al Cacereño con un sólido 2-0, mirando de reojo un pinchazo del Jaén que nunca llegó, teniendo que conformarse con una segunda plaza antes del play off. Un año después, en la temporada 2013-2014, la última jornada sirvió para dar un golpe de autoridad ante un Écija plagado de juveniles, al que se le endosó un rotundo 6-1 para asegurar la tercera posición. Eran tiempos de ambición, donde el club siempre merodeaba la zona noble, pero donde la última jornada dictaba el orden de salida en la carrera por el ascenso.

Sin embargo, no todo han sido laureles en estos cierres de campaña. La memoria colectiva albinegra todavía guarda la angustia de lo que vivió el club en el año 2015, cuando el equipo dirigido por Palomeque, asfixiado por gravísimos problemas económicos, se la jugó a todo o nada ante La Roda en la última jornada. El empate a uno final fue un mazazo que obligó a disputar un agónico play out frente a Las Palmas Atlético para salvar la categoría en un final angustioso. Aquella tensión, radicalmente distinta a la actual, demostró que el Cartagonova sabe responder cuando el abismo asoma por el túnel de vestuarios.

En los años posteriores, la regularidad devolvió la calma competitiva. En la campaña 2016-2017, un empate sin goles frente al Recreativo de Huelva en la última jornada fue suficiente para sellar un billete al play off que pendía de un hilo, pues una derrota habría dejado a los albinegros fuera de la lucha. Un ejercicio de supervivencia similar al del año siguiente, en la 2017-2018, cuando de nuevo un empate a cero, esta vez ante el Écija, permitió al Cartagena proclamarse campeón del grupo cuarto de Segunda B, asegurando esa primera plaza que otorgaba la doble oportunidad de ascenso. Fue el último gran hito de una liga regular, sin contar el año de la pandemia, antes del mencionado cierre del curso 2018-2019, punto de partida de este largo paréntesis de siete años sin emociones finales.

El escenario en esta campaña 2025-2026 vuelve a permitir vivir un final de liga regular con un ojo en el Cartagonova y otro en Can Dragó. Tras varias temporadas de transición e intrascendencia en la última fecha, el FC Cartagena se planta ante el Betis Deportivo con la obligación de ganar y escuchar buenas noticias desde Barcelona para mantener la llama del ascenso viva.

Precios populares en las entradas del sábado

Los abonados no tienen que pagar y para el público en general los billetes van de 5 euros en ambos fondos, pasando por los 10 en los laterales, 15 en tribuna baja y 20 en tribuna alta.

Los niños hasta 14 años pagarán 5 euros en cualquier zona del campo, mientras que los menores de 3 años no tendrán que pagar para entrar.

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