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Fútbol

Los artífices del play off de ascenso de Tercera RFEF: cuatro estrategas que buscan la gloria

Hablamos con José David Larrosa, Sergio Yúfera, Paco Lorca y Keni, los cuatro entrenadores de los equipos que pelean el ascenso a la Segunda RFEF

Sergio Yúfera

Sergio Yúfera / L.O.

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Paco Sarabia

Paco Sarabia

Cuatro proyectos distintos, cuatro caminos que se bifurcan y un mismo sueño por alcanzar: la Segunda Federación. El play off de ascenso del Grupo XIII de Tercera RFEF reúne desde este fin de semana al Real Murcia Imperial, Unión Molinense, Olímpico de Totana y Mazarrón FC, los cuatro supervivientes de una temporada que ha sido un ejercicio de resistencia. En una categoría marcada por la igualdad extrema, presupuestos que no juegan en el campo y una competitividad feroz que ha provocado mucha irregularidad en la zona alta de la tabla. Estos cuatro equipos han sido los más constantes y se han ganado el derecho a soñar en este próximo mes y medio tras las 34 jornadas ligueras.

Las semifinales nos regalan un doble duelo de alto voltaje: el Mazarrón FC contra el Real Murcia Imperial y el Olímpico de Totana frente a la Unión Molinense. Serán 180 minutos, como mínimo, donde el fútbol técnico suele claudicar ante el peso emocional de jugarse el trabajo de diez meses.

Es el momento de diseccionar a los aspirantes a través de sus líderes: los entrenadores. Ellos son los arquitectos que han levantado estructuras muy diferentes entre sí: desde el filial diseñado para la élite hasta el equipo humilde en Totana que rompió la banca de las apuestas. Comienza el baile por el ascenso.

Larrosa y su malabarismo al mando del Imperial

El Real Murcia Imperial no juega solo contra su rival; juega contra su propia naturaleza. El filial grana afronta el play off de ascenso con la exigencia histórica tanto del escudo como de la directiva actual y la servidumbre lógica de ser el pulmón del primer equipo. José David Larrosa ha tenido que ejercer este año de técnico, psicólogo y, sobre todo, de gestor de recursos en un escenario de cambio constante.

Larrosa tomó las riendas con una base sólida tras la promoción de Adrián Colunga al primer equipo, pero pronto entendió que la continuidad no era sinónimo de comodidad. “Cogí el equipo en unas condiciones buenísimas, muy bien trabajado por Adrián y con una identidad muy clara. Nosotros simplemente le hemos dado continuidad”, explica con humildad, aunque su mérito reside en haber mantenido el pulso competitivo mientras el primer equipo reclamaba piezas vitales en su desastrosa temporada.

La campaña ha sido un rompecabezas. Jugadores que estaban llamados a ser los pilares del ascenso desaparecieron por instalarse en el primer equipo o por lesión. “Ha habido futbolistas con los que prácticamente no hemos podido contar. Héctor Pérez, Jorge Sánchez o Luizinho eran jugadores importantes y aun así el equipo siguió respondiendo. Los que tuvieron que dar un paso adelante lo dieron”, afirma el técnico. En ese vacío, Larrosa encontró la respuesta en la profundidad de su banquillo: “Joselu, Samu, Arturo… jugadores que quizá habían tenido menos minutos dieron un paso adelante y el equipo mantuvo el nivel”.

Para Larrosa, el éxito no solo se mide en la tabla, sino en el trasvase de talento hacia la Primera Federación. Nombres como Alonso Yoldi, Jorge Sánchez, Álex Meca o Manu Lara son su mejor currículum. Sin embargo, esa generosidad con el primer equipo complicó la logística diaria: “Ha sido una de las temporadas más complicadas para hacer un once titular porque muchas veces directamente no podías contar con los jugadores. Pero el entrenador de un filial tiene que entender perfectamente cuál es su función”.

José David Larrosa, en un partido esta temporada en el Campus Universitario

José David Larrosa, en un partido esta temporada en el Campus Universitario / L.O.

Esa madurez es la que ha llevado al Imperial al subcampeonato, una posición que les otorga el "comodín" del empate en el play off. Sin embargo, Larrosa huye de la especulación. Sabe que el Mazarrón FC, su rival, es un lobo con piel de cordero. “En este tipo de play off conoces prácticamente todo del rival: jugadores, idea de juego, el campo, pero ellos también te conocen a ti. Al final, la dificultad es igual para todos”.

Para estos jóvenes, el play off de ascenso es un escaparate vital y el hecho de que el primer equipo no tenga asegurada la salvación (un descenso condenaría las opciones del Imperial) no puede distraer a nadie. “Tenemos que abstraernos de todo lo demás. Este playoff puede cambiarles la vida a muchos jugadores y eso tiene que ser lo importante”, sentencia Larrosa, un hombre de la casa que siente el proyecto como algo personal. Con la última pregunta, el tono profesional deja paso al del aficionado.

“El ascenso sería…

...un sueño. Un sueño con el equipo de mi ciudad, con el equipo de mi vida y con el equipo en el que jugué siendo niño”.

Keni y la estación que ha creado

En Mazarrón se respira fútbol de autor. Keni ha logrado algo casi utópico en el fútbol regional: estabilidad y memoria. Mientras otros clubes cambian de piel cada verano, el Mazarrón FC llega al play off de ascenso como un bloque de granito, forjado en tres años de trabajo ininterrumpido y una fe inquebrantable en un modelo ganador a partir de la gestión humana.

El camino no ha sido sencillo. Keni recuerda los días de ceniza, sobre todo cuando firmó con el problema de la filialidad con el Imperial y la imposibilidad del ascenso: “Cuando yo llegué, el club estaba en una situación muy complicada. Nadie quería venir y los jugadores querían marcharse. Ha sido un trabajo muy duro durante tres años”. En lugar de buscar soluciones rápidas, el técnico apostó por crear un hogar. Su metáfora es ya un lema en el vestuario: “Siempre digo que no hay trenes, sino que se crean estaciones. Nosotros hemos creado una estación”.

Esa "estación" tiene cimientos antiguos. En un mundo de fichajes de invierno y salidas precipitadas, Keni presume de su guardia pretoriana. “Seguimos teniendo ocho o nueve futbolistas de aquel primer año. En Pulpí jugaron cinco o seis de aquella plantilla de Preferente y eso es lo que ha hecho crecer a este equipo”, explica. No busca estrellas, busca hombres. “Soy un entrenador de vestuarios, de jugadores sanos y de personas. Cuando tienes un grupo que confía en ti y en tus ideas, todo el trabajo se hace mucho más llevadero”.

Keni

Keni / L.O.

El Mazarrón FC ha sido un refugio de redención para varios futbolistas que tenían un último baile pendiente. Keni ha recuperado futbolistas que el fútbol profesional estaba a punto de olvidar. “Arturo prácticamente estaba pensando en retirarse cuando fui a buscarlo. Valdeolivas vino tras marcharse del Molinense. Misma situación de David Jiménez en Mula. Y luego hemos ido incorporando jugadores jóvenes con muchísima hambre”. Esa mezcla química ha funcionado, llevando al equipo a una racha de diez jornadas invicto antes del último tropiezo contra el Águilas.

Ante el Real Murcia Imperial, el Mazarrón FC no piensa en la calculadora. Saben que el empate no les sirve, pero eso, lejos de asustarles, les libera. “A nosotros eso no nos influye nada. No sabemos jugar a empatar ni a defender resultados. Somos un equipo que sale a ganar siempre”, advierte Keni. Su estilo es un ataque de corazón constante: “Muchas veces, ganando partidos en los últimos minutos, quizá tendría que haber metido una línea de cinco defensas, pero somos todo lo contrario. No sabemos jugar de otra manera”.

Keni y sus "locos" llegan al play off con la lección aprendida y la maleta llena de ilusión. Para un hombre que levantó un proyecto en el que pocos creían, el final del camino solo tiene una definición posible.

"El ascenso sería...

...una locura”.

Sergio Yúfera y su gran ilusión

La Unión Molinense es el superviviente nato de este Grupo XIII. Ha sido una temporada de vértigo, con cambios de timón y una metamorfosis profunda de la plantilla. Sin embargo, en el caos, emergió la figura de Sergio Yúfera para poner orden y devolver al equipo al lugar que, por presupuesto e historia reciente, le correspondía.

Yúfera aterrizó en un vestuario donde la presión de ser favoritos pesaba más que las botas. “Cuando llegamos, el equipo estaba en una situación complicada. Habían perdido todos los encuentros de casa. Nos encontramos un vestuario hundido porque la expectativa era estar mucho más arriba”, confiesa. El cambio de mentalidad empezó con un zarpazo en Santa Cruz: “Ganamos allí 0-1 y creo que eso nos dio confianza para entender que podíamos tirar hacia adelante”.

Aquello no fue un espejismo. Yúfera apretó las tuercas y el Molinense se convirtió en una máquina de sumar. “Cogimos una racha muy buena, estuvimos once partidos sin perder y desde entonces nos mantuvimos ahí”. Sin embargo, el técnico no se limitó a lo táctico; tuvo que realizar una "limpieza" necesaria para sanear el grupo. “Hicimos una remodelación casi obligada. Hubo jugadores que pidieron salir, como Sergio Cases o Palacios; otros a los que dimos la baja porque entendíamos que no estaban para competir con nosotros”.

El momento de la verdad llegó en el frío invierno, cuando las dudas amenazaron con volver. “Tuvimos lesiones importantes y una mala racha... Parecía que nos íbamos a hundir porque, además, venía un calendario muy complicado”. Fue ahí donde el equipo de Yúfera demostró su carácter, ganando en campos hostiles como el de su próximo rival, el Olímpico de Totana. “Sacamos un 0-1 en Pulpí y un 1-2 en Totana, que fueron muy importantes. A partir de ahí, el equipo volvió a crecer”.

Sergio Yúfera

Sergio Yúfera / L.O.

Ahora, frente a Paco Lorca, Yúfera espera una partida de ajedrez. “Paco está trabajando muy bien al Olímpico y es un equipo que puede sorprenderte con cualquier cosa. Está todo muy igualado y cualquiera puede llevarse el play off”. La Unión Molinense no llega con el cartel de revelación, sino con el de bloque sólido que ha sabido sufrir. En una categoría donde transatlánticos como el Pulpileño se han hundido, Yúfera exhibe con orgullo la regularidad de su equipo. Para él, el reto de subir un peldaño tiene un sabor especial.

“El ascenso sería

…una ilusión”.

Paco Lorca y su ‘Cenicienta’ que mete miedo

Nadie contaba con ellos. El Olímpico de Totana es la anomalía del sistema, el equipo que se coló en la fiesta de los grandes sin invitación y terminó siendo el alma del baile. Al frente, Paco Lorca, un entrenador que ha gestionado el éxito desde la normalidad y la exigencia diaria de un bloque que mantiene el ADN de la categoría Preferente.

Lorca llegó al Juan Cayuela por la puerta de atrás, casi por accidente. “Empezamos con trece jugadores de Preferente. La mayoría eran chicos jóvenes que ni siquiera habían competido en Tercera RFEF anteriormente. Lo primero que pensé fue en acertar con los fichajes porque teníamos muy poco margen en cuanto a fichas”, recuerda. Lo que siguió fue una lección de gestión de grupo. “La diferencia ha estado en la calidad humana del vestuario. Los que estaban y los que vinieron han sabido trabajar juntos... la fe tenía que ser más fuerte que la duda”.

El Olímpico de Totana no solo ganó partidos; derribó prejuicios. Durante meses, el runrún de la categoría decía que los totaneros se desinflarían antes o después. “Entiendo perfectamente que mucha gente pensara eso. Incluso yo, desde fuera, seguramente lo habría pensado. Era una plantilla hecha para mantenerse. No nos ofende porque entra dentro del sentido común”, admite Lorca con una sinceridad aplastante.

Paco Lorca

Paco Lorca / L.O.

Pero el equipo respondió en los escenarios más imponentes, como La Nueva Condomina o Mazarrón. Lorca ha sabido blindar a sus jugadores contra el vértigo de las alturas. “Todos los equipos de Tercera tienen jugadores talentosos, creo que la diferencia está en la parte emocional, en la disciplina del día a día, en cuidar los detalles y en entender que el grupo está por encima de cualquiera”.

Ahora, en la antesala de la gloria contra la Unión Molinense, Lorca no quiere despertar del sueño. Sabe que son el rival a batir porque no tienen nada que perder. “No creo que ninguno de los dos equipos vaya a dejar de parecerse a lo que ha sido durante el año. La eliminatoria se decidirá seguramente en detalles”. El técnico cartagenero, que ha devuelto el orgullo a Totana, resume su estado de ánimo con una frase que ya es historia del club: “Lo hemos vivido con la motivación de pensar que no contaban con nosotros para esto. ¿Qué sería el ascenso?

"El ascenso sería...

No sé lo que se siente al ganar una Champions, pero no creo que el entrenador que gane la Champions estuviese más feliz que yo”.

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