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El deporte, en primera persona

Sara Shiri: "La música activa mucho y no se le da protagonismo en la mayoría de eventos deportivos"

Sara Shiri Lozano (Molina de Segura, 14 de junio de 1985) es una mujer con una gran creatividad. Profesora de Educación Primaria en el Hernández Ardieta de Roldán, DJ y corredora popular, ha sido subcampeona de la Running Challenge.

Sara Shiri, corredora, DJ y profesora, con su perra Cari

Sara Shiri, corredora, DJ y profesora, con su perra Cari / Juan Carlos Caval

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Dioni García

Dioni García

¿Desde cuándo estás vinculada al deporte?

Toda la vida. Siempre destaqué en el colegio, donde tuve muy buenos profesores que me animaron a seguir. Mis disciplinas deportivas han ido cambiando y en el atletismo llevo solo cinco años, desde que nació mi hijo Dorian. Entonces vivía en Elche, tenía a mi segundo hijo recién nacido, y me estresé. Me aliviaba mucho salir con el carricoche y así fue como empecé a correr. Antes había hecho zumba, y trabajé dando clases de spining y zumba, pero también de tonificación, GAP, yoga, ejercicios aeróbicos… de casi todo menos pilates.

Y eres profesora de Educación Física en Primaria.

Porque me gusta trabajar con gente, y también me gusta la música, que tú me conociste a través de eso. He hecho masterclass de spining de un concierto de Madonna, que salí con unos tacones porque siempre me ha gustado ser original. Uní mis vínculos deportivo y musical.

¿Has competido mucho?

Competición no porque me puse a estudiar Magisterio, después me saqué las oposiciones y, la verdad, que entre dar clases en gimnasios y centros deportivos, no me daba tiempo para dedicarme a otras cosas. Ni competí ni destaqué en nada hasta ahora en el atletismo, que en 2025 fui subcampeona de la liga Running Challenge que organiza la Federación Murciana.

¿Qué has encontrado en el running?

Mi momento de silencio, donde pongo a prueba mi cuerpo y mi mente, y por eso me gusta un montón. Estoy todo el día con críos, que me encantan, llego a casa y también tengo críos, pero soy una persona muy activa y el deporte me da ese equilibrio de silencio. Salgo a entrenar siempre con mi perra Cari, que hace largas tiradas conmigo. Salimos las dos a correr, es como nuestro momento. En el deporte veo ese equilibrio que necesito.

¿Te gustan las pruebas de ultrafondo?

Empiezo ya a hacer largas tiradas, pero sobre todo de montaña porque el asfalto se me hace más pesado. Me gusta la montaña, ver los paisajes, conectar con la naturaleza. Al vivir en una ciudad, lo tengo un poco olvidado, y tengo que ser práctica porque soy mamá, estoy criando dos críos, y por ello tengo que hacer más asfalto porque es lo que tengo más a mano. Hice una ultra de 100 kilómetros, pero me defiendo bien en carreras de 10 kilómetros y también disfruto mucho las medias maratones.

Sara Shiri, con dos vinilos y su perra Cari

Sara Shiri, con dos vinilos y su perra Cari / Juan Carlos Caval

¿La música, cómo llegó a tu vida?

También desde pequeña. De hecho, como Shira Fussion tengo una canción dedica a mi radio, que está basada en hechos reales. En casa siempre tenía la radio puesta, entonces no había Spotify ni tanta accesibilidad como ahora. Llamaba a la emisoras de radio para pedir una canción que le dedicada a mi abuela o mi madre, y tenía la cinta preparada para grabarla. Era pequeña y en la emisora dirían esta mocosa qué hace, pero estaba deseando que la pusieran para grabarla, aunque a veces me la cortaban. Cuando grababa una canción entera era un tesoro.

Y de eso a ser DJ.

Empecé a pinchar con vinilos porque siempre he tenido una estrecha relación con los discos. Recuerdo que cuando parábamos en las gasolineras le pedía a mi madre que me comprara una cinta. También me iba a la Fnac, cuando estaba en Nueva Condomina, para escuchar discos. Pasaba el código de barras de artistas emergentes porque me gusta conocer nuevos artistas, no ya lo que viene de forma comercial, que es como quien come un plato todos los días y termina aborreciéndolo. Me gusta descubrir artistas que antes no se conocían y la Fnac tenía ese encanto. Y con el vinilo aprendí a pinchar. Siempre he sido autodidacta y alguna vez venía a casa un colega a enseñarme, y me fui introduciendo en la nueva era digital. Pero me quedo con el vinilo, también te digo, porque me considero una moderna con alma vintage y anhelo esa sensación que tenía cuando grababa una canción que deseaba mucho tener. Y es así porque también echo de menos el videoclub porque entonces ibas y te recomendaban una película, y ahora lo tienes todo. Y eso me gusta igual con la música, donde también echo de menos que te recomienden un disco.

Sara Shiri anima con su música la entrega de dorsales  | ISRAEL SÁNCHEZ

Sara Shiri, durante la entrega de dorsales de la pasada Carrera de la Mujer / Israel Sánchez

¿Cómo empezaste a pinchar?

Me gustaba y practicaba en casa o iba a ver a amigos y pinchábamos. Empecé a hacer mezclas con un programa que se llama Atomic, que es virtual. Cuando inicié los estudios en la Universidad, me compré unos vinilos, una mesa, altavoces muy modestos pero que iban bastante bien, y me probé en salas. Me estrené en el Zig Zag, que fue fatal, la verdad. Ya sabes que las primeras veces no van a ser muy buenas, y los nervios me jugaron una mala pasada, pero era el principio de algo maravilloso porque gracias a la música he estado en festivales muy importantes y he conocido a gente maravillosa. También estuve en Las Atalayas pinchando en Viva Murcia, donde pasé unos años maravillosos.

¿Qué significa para ti ser DJ?

Es mi pasión, pero te tengo que admitir que no soy nada nocturna; es contradictorio porque antes no existía eso tan maravilloso que es el tardeo. Trabajé los fines de semana pinchando por las noches y se me hacía cuesta arriba. Después dejé de ser residente y empecé a trabajar con otras empresas de eventos, así como en bodas, bautizos y comuniones mientras que estuve estudiando. Y gracias a ello he conocido gente magnífica, humilde y modesta, que es al final con lo me quedo. También he pinchado en concentraciones moteras y estuve en un festival que se hacía en Benicasim donde me lo pasaba muy bien. Hice un Master en creación de eventos porque siempre he pensado en esa dualidad de deporte y música. Es que no sé si te pasa a ti, pero en muchos eventos deportivos no se le da protagonismo a la música, y la música te activa mucho y te anima.

Sara Shiri, durante la entrevista con La Opinión

Sara Shiri, durante la entrevista con La Opinión / Juan Carlos Caval

¿Cómo sacas tiempo para trabajar, los hijos, la música y el deporte?

Planificándome muy bien, con el tiempo milimetrado. Siempre digo que tenemos tiempo para lo que queremos, y si yo lo hago que lo tengo muy limitado, cualquiera puede hacerlo porque al final, el que quiere lo hace. Me ayuda mucho mi madre, la Lola, que siempre ha estado ahí con el tema de los niños.

¿Siempre has querido ser artista?

Desde pequeña he querido serlo, y hay que ver qué curioso es que algunos padres ahora obligan a sus hijos a ir a casting. Siempre he sido muy creativa, algo que en el sistema educacional tradicional no era relevante, y qué pena, porque aunque soy feliz, tengo esa espina de ser artista clavada. Una vez me llamaron para ir al casting de Lluvia de Estrellas, que presentaba Bertín Osborne, pero no puede ir y me quedé con esa espina. La vida sigue y te haces a la situación.

¿Es complicado manejar una clase de treinta niños?

No es complicado, para mí no porque he sido como ellos. Siempre he sido culo de mal asiento, me costaba ponerme a estudiar más que al resto porque siempre estaba creando, pero tienes que aprender en la vida a tener una disciplina y es algo que he tenido muy presente. En clase intento hacer dinámicas activas y participativas, enseñar de una manera para que venir al cole, no sea aburrido y sea participativo. En ese sentido, para mí es un reto porque estoy en un colegio preferente, en el Hernández Ardieta de Roldán, donde me siento muy cómoda.

Allí tienes alumnos de muchas nacionalidades.

Mayoritariamente son niños y niñas árabes, y la verdad es que me siento muy cómoda y muy bien ahí. Yo es que estoy bien en cualquier colegio.

¿Qué es un colegio preferente?

Tiene unas características especiales, sobre todo por el tema del lenguaje. La lectura comprensiva les cuesta un poco más, y hay multitud de niveles, que es como mejor se aprende.

Volvamos a la música. ¿Qué estilos te gustan más?

A mí me gusta mucho fusionar. Me encanta el funk de los 70, los Bee Gees, Bonie M… me los quedaría todos. También la música de la movida de los ochenta de Kaka de Luxe y Alaska y Dinarama. Igual pincho algo de ellos que los mezclo con un House con un un remix de ACDC. Me gusta indagar y conocer otros ritmos, así como grupos emergentes. Las bases con timbales afro, que llevan tecno y house, también me encantan, pero siempre con canciones indie o algún ritmo que se identifique.

Si te gusta escuchar nuevos grupos, conocerás a Arde Bogotá desde hace mucho tiempo.

Sí, desde que no eran muy sonados. Cuando estuve trabajando en una empresa de eventos, un técnico de sonido de Cartagena me habló de ellos y me dijo que lo hacían muy bien. Escuché la de Mi Carro y no me gustó, pero bueno, después escuché Cariño y Abajo, las más conocidas suyas, y sí que me encantaron, pero de mi primeras, no me llamaron la atención.

¿Qué puedes recomendar de hoy en día que aún no suene mucho?

Estoy escuchando ahora mucho a Rodrigo Cuevas, que hace unas fusiones de un folclore suyo gallego con base más actual. Y he conocido ahora a Daniela Lalita. También me gustan mucho fusiones de grupos otros países como Asian Dub Foundation, que llevan muchos años pero que son desconocidos para el gran público. En cualquier caso, yo soy muy pro Madonna, sobre todo me quedo con su ambición rubia, una diva del pop, que para mí es un referente como cantante y persona. Ha sido una mujer que se ha empoderado mucho y que abrió la puerta a otras mujeres como Beyonce, Cristina Aguilera y Britney Spears. Es admirable.

¿Tienes algún proyecto musical para tus alumnos?

Me gustaría mucho crear en el colegio algo con mis canciones y hacer un concierto con los críos, algo artístico y musical, para que descubran que la rama artística también está ahí, y yo les puedo ayudar y asesorar. Pero nunca hay dinero para nada, es una pena, aunque es algo que tengo en la cabeza, pero aún no sé cómo enfocarlo. La educación musical y cultural es muy importante, porque hay canciones que denigran y hablan mal de las mujeres y de los hombres, y tienes que saber elegir.

Pero también estás metida en una compañía teatral, ¿no?

Sí, estoy en ‘La Mosca’, de Molina de Segura, donde me encargo de realizar los efectos sonoros y musicalidad. El 20 de noviembre actuaremos en la Fundación Mediterráneo con ‘Joven Rey’, de Oscar Wilde.

¿Tocas algún instrumento?

No, aunque siempre me ha gustado la percusión y he estado en grupos de batucada y flamenco. Me encantaría aprender a tocar la batería, una cosa que seguro que haré.

Por último, ¿Shiri es tu apellido o nombre artístico?

Es el apellido de mi padre, que es iraní y huyó de su país. Conoció a mi madre cuando estaba estudiando Enfermería en la Universidad y se casaron. Él fue de los primeros extranjeros que llegó a Molina de Segura.

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