Baloncesto
El chispazo de Fran Voltios
El héroe de la salvación del Molina Basket en Segunda FEB, nacido en Caravaca y criado en Molina, encarna a la perfección el espíritu de un club donde ese cuida y se mima el producto local

Fran Voltios, en el gimnasio del Pabellón Serrerías de Molina de Segura. / | JUAN CARLOS CAVAL
Hay nombres o apodos que ya llevan el destino escrito. Francisco Hernández Martínez (12 de agosto de 2004) creció entre Caravaca de la Cruz y Molina de Segura, y desde que tiene uso de razón, lo llaman Fran Voltios. No es un apodo de patio de colegio ni una ocurrencia de vestuario. Es herencia. Su abuelo paterno era electricista en Caravaca, y allí la gente empezó a llamarle Voltios. El apodo pasó al padre, al tío y, finalmente, a él, que con 21 años demuestra día a día que lleva la corriente en las venas.
El sábado 2 de mayo, en un Pabellón Serrerías que rugía como pocas veces, Fran Voltios anotó 24 puntos y sobre todo firmó un último cuarto con dos triples seguidos, que cambiaron el rumbo del partido y de una temporada entera. El Molina Basket remontó el 69-61 de la ida ante el Jaén CB en el partido de vuelta del play out de permanencia de Segunda FEB y venció 93-82, salvando la categoría de la manera más dramática posible. El protagonista de esa noche no fue ningún fichaje de última hora ni un veterano traído para apagar el fuego. Fue un chico de la cantera. Un jugador que dio la razón una vez más a la filosofía de club que tiene.
Para entender a Fran, hay que ir viajar al Noroeste. A Caravaca, donde todavía tiene a toda su familia y donde cada vez que hay fiestas siente que una parte de él vuelve a casa. "Me identifico mucho con la Cruz, con la fiesta, con todo lo que representa el pueblo", dice. Pero la vida le trajo a Molina siendo niño, y aquí creció, tiene a sus amigos y su vida diaria. "Estoy a caballo entre Caravaca y Molina", resume, y en esa frase tan sencilla hay toda una forma de entenderse a uno mismo: alguien que pertenece a dos lugares sin traicionar ninguno.
De pequeño, Fran jugaba al fútbol en el colegio. De portero, concretamente. Su primer recuerdo de baloncesto es cuando su padre jugaba en la liga de aficionados. "Algunos martes, cuando al día siguiente era festivo, venía aquí a ver a mi padre jugar". Lo que el niño vio entonces desde las gradas fue suficiente para que el gusanillo le picara de verdad. A los nueve años, su padre le apuntó al Molina Basket. Un chispazo. El primero de muchos. "Le di una alegría a mi padre", reconoce hoy con una sonrisa.

Los jugadores del Ciudad de Molina Basket, celebrando un triunfo de esta temporada / Ciudad de Molina Basket
Cuando Fran habla de los suyos, la voz cambia. "Mis padres y mi hermana son lo que más quiero en este mundo." No hay adornos en esa frase. Sus padres han conducido cuatro horas para verle jugar en pistas perdidas de la geografía española. Han removido horarios, han cambiado planes, han estado. Siempre. "Mamá, papá, necesito esto. Y ellos me decían: no te preocupes, que nosotros haremos todo lo posible".
Cuando sonó la bocina en Molina y Fran levantó los brazos, estaba pensando en sus progenitores. "Me acordé mucho de ellos porque sé que a ellos les hubiese encantado haberlo visto, pero no pudieron estar". En ese instante, el jugador desapareció y quedó solo el hijo.
Desde los 9 años en el club molinense
Fran llegó al Molina Basket con nueve años y nunca se fue del todo. Fue creciendo por las categorías inferiores del club con esa mezcla de perseverancia y discreción que caracteriza a los que no necesitan llamar la atención para ganársela. Con 16 años, siendo júnior, debutó con el primer equipo. "Nunca me pusieron el objetivo de vas a debutar o vas a jugar con nosotros. Yo entrenaba con ellos y ya". La convocatoria para viajar a Cartagena llegó sin aspavientos, casi de puntillas. "Iba convocado fin de semana sí, fin de semana no. Porque al final tenía 16 años y jugaba con gente mayor, pero bueno". Lo que no era tan normal era la madurez con que un adolescente asumía ese salto. Ni el entorno le empujó demasiado, ni él se apresuró.
El crecimiento tiene sus curvas. Antes de esta temporada, Fran Voltios vivió su primer año fuera del Molina Basket. El Archena se fijó en él para la temporada en Segunda FEB y ahí estuvo unos meses. "Lo que pasa es que al final no salieron las cosas como a lo mejor tendrían que haber salido". No hay reproches en esas palabras, solo honestidad. A veces el paso atrás es necesario para tomar impulso. Y lo dio, para ayudar a que el Molina diera el salto definitivo.
A principios de febrero del año pasado, Fran volvió a casa. Y el Molina Basket estaba en muy buena posición para meterse en la fase de ascenso. "Volví con el objetivo de sumar y ayudar a la buena labor que ya estaban haciendo". Lo que vino después fue un viaje a Gijón, una semana sin presión aparente, pero sí mucha ilusión y, finalmente, una hazaña. El ascenso a Segunda FEB estaba consumado. La ciudad volvía a la tercera categoría del baloncesto español.

El Molina Basket logra la permanencia en Segunda FEB. / L.O.
Este curso, el primero ya en Segunda FEB, no empezó bien. Un 0-5 inicial que sentó como un jarro de agua fría. "Empezamos con bastante ilusión por las buenas sensaciones de la pretemporada, pero los errores, en esta categoría, te los penalizan".
Desde fuera empezaron a escucharse críticas. Se habló de si el entrenador debía seguir, de si un proyecto tan de casa era excesivo para la categoría. Dentro, sin embargo, el mensaje fue otro. "Lo que a nosotros nos distingue como club y como equipo es que mantenemos la filosofía pase lo que pase", resume Fran.
La primera victoria llegó en Huesca y la siguiente semana se ganó a Ibiza. El equipo había encontrado su pulso. Y fue así, partido a partido, como llegó vivo al play out.
La eliminatoria ante el Jaén CB fue durísima. El partido de ida en tierras andaluzas dejó un 69-61 que obligaba a remontar. Una semana entera con ese marcador en la cabeza. Fran, sin embargo, no lo vivió como una losa. "La eliminatoria para mí fue un partido de 80 minutos. Nuestro plan era seguir remontando, dejar la diferencia lo mínimo posible y venir a casa con los menos puntos de diferencia posible para poder remontarlo."
Y en el Pabellón Serrerías, el plan se ejecutó a la perfección. La defensa funcionó, los referentes del Jaén no estuvieron cómodos, y cuando el último cuarto llegó con todo por decidir, Fran Voltios enchufó la corriente. Dos triples. 24 puntos en total.
Su temporada ha sido buena con 22 minutos de media y 10 puntos, pero Fran eligió el mejor día para la mejor actuación. "A nivel de emociones ha sido mi mejor partido", admite. Los números, dice, le dan bastante igual. Lo que le importa es sentirse útil. Ese día se sintió muy útil.
Fran vive a dos calles del Pabellón Serrerías. No es una metáfora, es así. El Molina Basket no es solo su club, es casi una extensión de su barrio, de su vida cotidiana. "El club ya es prácticamente mi segunda casa".

Carlos Toledo celebra una canasta en el partido del Ciudad de Molina Basket / Ciudad de Molina Basket
De cara al futuro, tiene dos cosas claras. Por un lado, terminar la carrera de Fisioterapia y, por otro, seguir en Molina: "A mí me gustaría seguir jugando aquí y seguir haciendo que la gente de la cantera se ilusione". Es eso, exactamente eso, lo que encarna Fran Voltios. No es solo un jugador que anotó 24 puntos en el partido más importante de la temporada. Es la demostración de que un proyecto de cantera funciona.
Su abuelo era electricista. Su padre jugaba en la liga de aficionados. Él, con 21 años, le ha dado al Molina Basket la corriente que necesitaba para seguir encendido un curso más en Segunda FEB. Voltios, de generación en generación.
- En directo: ElPozo Murcia-Palma
- Herido al caerle encima un balcón cuando se bañaba en la piscina de un hotel de La Manga
- El hombre al que le cayó encima el balcón en un hotel de La Manga, en la UCI de la Arrixaca
- Premios Pueblo del Año Región de Murcia 2026
- Multas entre 300 y 900 euros después de rellenar el depósito de su coche con gasolina 95 tras el encarecimiento del litro: la Guardia civil ya extrema la vigilancia
- Un 'respiro' para el tráfico en Murcia: La alcaldesa inaugura un nuevo vial en San José de la Vega
- Desmantelan en la Región de Murcia a un grupo que conseguía ilícitamente certificados para conducir camiones y autobuses
- Asaltan un bar de Alhama a punta de cuchillo, huyen de la Policía a 200 por hora por la A-7 y los pillan en una gasolinera: hay seis detenidos
