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Entrevista

Aldo Martínez, preparador físico de Topuria: "El entrenamiento de fuerza es el mejor medicamento del siglo XXI"

Aldo Martínez presenta el libro Fuerza, Elixir de Vida

Aldo Martínez, con su nuevo libro. | UCAM

Aldo Martínez, con su nuevo libro. | UCAM

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La Opinión

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Aldo Martínez se ha consolidado como una de las figuras más influyentes en el panorama actual de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en España. Reconocido internacionalmente por ser el preparador físico de Ilia Topuria, ha demostrado que el éxito en la alta competición, como la UFC, nace de una metodología rigurosa basada en la evidencia científica.

Sin embargo, su labor va mucho más allá del octágono. Como divulgador en redes sociales y autor, Martínez se ha propuesto traducir conceptos complejos de fisiología y entrenamiento para el público general, promoviendo hábitos de vida que combaten el sedentarismo. Su faceta académica es igualmente sólida: es investigador y doctor, vinculado desde hace más de dos décadas a la UCAM, institución de la que es embajador y un referente en la formación de nuevos profesionales. Estudió CAFD, es doctorado por la UCAM y profesor en un Máster de Alto Rendimiento Deportivo. Acaba de publicar el libro

Fuerza, Elixir de Vida, donde Aldo Martínez vuelca todo su conocimiento para explicar por qué el músculo es nuestro órgano endocrino más valioso.

¿De qué trata su nuevo libro, Fuerza, Elixir de Vida?

Tras más de 20 años dedicado a la preparación física, al entrenamiento personal y al estudio de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, sentí la necesidad de plasmar toda esa experiencia e información. El libro se centra en el entrenamiento de fuerza y en los múltiples beneficios que aporta. Podríamos decir que es el mejor medicamento que se puede tomar en el siglo XXI a todos los niveles.

¿Podría detallarnos cuáles son esos beneficios principales?

El entrenamiento de fuerza impacta positivamente en todas las áreas de la salud. Actualmente, más del 70% de la población mundial no cumple con la actividad física mínima exigida por la OMS, y el trabajo de fuerza puede revertir esta situación mejorando la s

alud cardiovascular y composición corporal, lo que provoca que mejore el funcionamiento del sistema cardiaco y optimiza la estructura del cuerpo. También incide en la c

apacidad cognitiva, quedando demostrado que en niños este entrenamiento mejora los resultados académicos, y en adultos reduce los síntomas y el riesgo de padecer Alzheimer o cualquier tipo de demencia cognitiva; el equilibrio hormonal, que es especialmente beneficioso para regular hormonalmente a la mujer durante la perimenopausia y la menopausia; en bioquímica y salud pública, ayudando a manejar la glucosa en sangre y a reducir los niveles de triglicéridos y colesterol; el sistema inmunitario, ya que la tensión muscular generada durante el ejercicio libera mioquinas, las cuales fortalecen el sistema inmunitario, logrando mejoras de hasta un 20% en algunos casos; y, por supuesto, la prevención de lesiones porque frena la pérdida de tejido óseo y la sarcopenia asociada a la edad. De esta forma, al mejorar la estabilidad, la coordinación y el hipocampo, se reduce significativamente el riesgo de fracturas por caídas, que es una de las principales causas de mortalidad en mayores.

Existe un eterno debate: ¿entrenamiento de fuerza o entrenamiento cardiovascular? ¿Cuál es más recomendable?

Ambos son dos trozos del mismo pastel; uno no excluye al otro. De hecho, en el capítulo 10 del libro explico que deben combinarse. Mientras que el cardio trabaja el sistema cardiovascular, la fuerza desarrolla el músculo, que actúa como un sistema metabólico y endocrino que previene la hipertensión, el colesterol alto y el exceso de trabajo del corazón. La clave está en la combinación de ambos.

En cuanto a la suplementación (creatina, proteína, magnesio...), ¿cuál es su postura?

Soy partidario de la suplementación, pero siempre bajo una premisa clara: lo primero es hacer las cosas bien. Antes de suplementarse, es fundamental establecer tres pilares básicos: entrenar correctamente, alimentarse de forma orgánica y saludable, y descansar de manera adecuada. Una vez edificadas estas bases, la suplementación puede ser una gran aliada.

¿A qué público va dirigida esta obra?

Va destinada a toda la población. Desde la persona que no es consciente de que el sedentarismo acarrea enfermedades crónicas, hasta aquel que quiere empezar a entrenar pero no desea ir a un gimnasio. En el libro ofrezco facilidades para entrenar en casa con el propio cuerpo o con material doméstico, pero también incluyo progresiones y ejercicios para quienes ya asisten a centros deportivos. Es un manual para todas las edades.

Su trayectoria profesional está íntimamente ligada a la Universidad Católica San Antonio de Murcia. ¿Cómo valora este vínculo?

He estado vinculado a la UCAM prácticamente desde sus inicios. Comencé mis estudios en el año 2001, formando parte de la tercera promoción de CAFD. Desde entonces, he continuado mi labor investigadora junto a profesionales de gran nivel, como el doctor Pedro Emilio Alcaraz. Para este 2026, la universidad celebra su trigésimo aniversario y me siento orgulloso de seguir formando parte de esta casa, que es pionera internacional en su apoyo al deporte.

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