El deporte, en primera persona
Andrés Linares: "El portero vive tan solo que necesita estar loco o tener buenos compañeros
Andrés Linares Jordan (Cartagena, 10 de julio de 2007) acaba de ascender a la Serie D italiana con el Venafro. Con solo 18 años, este joven que habla diez idiomas, ha sido el portero titular en un fútbol diferente al español.

Andrés Linares sale a hombros en un partido de esta temporada / L.O.
¿Cómo y cuándo empezaste a jugar al fútbol?
Fue porque le dejaron un folleto en el buzón de casa a mi madre de la Escuela de Fútbol de Santa Ana, cuando estaban empezando y el campo era de tierra. Entonces me preguntó si quería apuntarme y le dije que sí. Ya ves, con dos años, ¿qué vas a decir? Cuando iba a jugar, me metía cochecitos de juguete en las calcetas y los calzoncillos para después jugar en la tierra porque no olía ni la pelota. Ya a los cinco años fue cuando me lo tomé más en serio.
¿Y siempre has jugado de portero?
No, qué va. Al principio era defensa central ‘rompepiernas’ porque me sacaban tarjeta amarilla en fútbol 5. Y a los seis o siete años, en un verano, los chicos mayores de la plaza de Las Sirenas en La Manga, que me sacaban cinco años, le dijeron a mi padre que me ponían de portero, me tiraban fuerte y las paraba. Entonces me compraron unos guantes de esos blancos y negros y las botas igual, y empecé de portero. Parecía que era el único raro al que le gustaba que le dieran pelotazos en la boca.
Conociendo a tu padre, seguro que has probado varios deportes.
Sobre todo baloncesto y pádel, aunque ya sabes que mi padre es más de tenis y alguna vez lo he probado. De hecho, en verano juego a cualquier cosa que no sea fútbol porque después te tiras diez meses y también cansa. Me gusta tirar unas canastas en el polideportivo de Santa Ana y nadar porque el deporte también es para disfrutarlo, no solo para sufrirlo.
¿Cómo con 18 años decidiste irte a Italia?
Porque soy muy raro, siempre quiero un cambio. Hace dos años estuve en el UCAM Murcia, un club con una estructura muy sólida, y me llamó el Deportivo Marítimo, de Tercera División, con el que jugué la pasada temporada solo dos partidos, y el resto lo hice con el Torre Pacheco en Liga Nacional Juvenil, perdiendo la liga en el último momento. Estaba de capa caída, no quería ni jugar al fútbol, y entonces salió una oferta de un equipo de Serie B en Italia, pero el mismo día de la inscripción, con el contrato firmado y todo, desapareció el club. La suerte es que a la media hora me llamó el entrenador que tengo este año en Venafro, que habla perfectamente español, y me dijo que me quería con él. Era el 21 de julio y estaba desahuciado, y aunque era una idea que no me gustaba, lo tuve que coger, pero no me arrepiento, todo lo contrario.
Habéis sido campeones y tenéis ya asegurando el ascenso.
Sí, es el mismo sistema que en Tercera en España, que el primero asciende directo y del segundo al quinto juegan la promoción.
Por lo que veo, donde juegas es como la Tercera española.
Sí, hemos ascendido a Serie D que es la Segunda RFEF en España, la quinta categoría.
¿Y confiaron en un chico tan joven para un puesto clave como es la portería?
Es que en Italia, como no se clasificaron para los mundiales y no salen jugadores jóvenes, aparte de que le echan la culpa de todo a los extranjeros, implementaron normas como que debían estar en el campo los 90 minutos un número de chavales de 18 años. En España obligan a los clubes a tener ciertas fichas sub-23, pero aquí les hacen jugar. Los entrenadores apuestan mucho para esas plazas por los laterales y los porteros, al revés que en España. Y el técnico que tengo es un enfermo de nuestro país, que lo conoce mejor que yo, y se trajo a un español para cada línea. El año pasado, en el Real Casino, tenía diez hispanoparlantes y, de hecho, uno de ellos, Ayoub, ha sido campeón este año con el Cieza.
¿Es muy diferente el fútbol en Tercera en Italia al que vemos en España?
No mucho, pero depende de la región. Por ejemplo, yo juego en la región Moresana, que está muy polarizada y con un nivel medio más bajo que en España, aunque se paga mejor. Pero aquí solo hay cuatro o cinco equipos que están luchando por ascender. El resto, antes de empezar la liga, ya se sabe que no tienen opciones. En cambio, en otras regiones como Puia, que es muy de fútbol, del primero al cuarto hay solo tres puntos de diferencia.
¿El fútbol te da para vivir?
Depende. Al final, siendo de fuera, lo que suelen hacer es que te pagan la casa y la comida, pero ya te digo que el sueldo, para los chavales jóvenes, es bastante mejor que en la Región de Murcia y estamos bien considerados. También hay otros de aquí a los que les pagan 50 euros al mes como ayuda para gasolina, pero los titulares cobran más que los titulares de Tercera en España, pero bastante más.
¿Te quieres quedar en Italia?
Todavía es muy temprano, pero ya he tenido llamadas de equipos de España de Segunda RFEF, pero estoy esperando la rellamada de aquí para ver qué ofrecen. Estoy lejos de casa, tengo 18 años y echo de menos estar allí, pero se tienen que ver muchos factores, como el económico y la estabilidad de estar en un sitio.
Una cosa que llama mucho la atención de ti es la facilidad que tienes para los idiomas. ¿Cuántos hablas actualmente?
Ahora mismo, diez idiomas. Desde pequeño empecé a aprender idiomas con facilidad y lo sigo haciendo. Mi padre me obligó una vez a aprender polaco porque tenía una visita en su inmobiliaria de un polaco, y me piqué y seguí aprendiendo porque cada vez llegan más a La Manga.
¿Pero qué idiomas manejas?
Te lo digo de carrera porque así me lo estructuro mentalmente, porque de lo contrario se me olvida alguno. Español, inglés, francés, alemán, italiano, portugués, ruso, ucraniano, rumano y polaco.
¿Y cómo los estudias?
El portugués, por decirte algo, no sé por qué me salía solo. Fui con mi madre y mi hermana a Portugal, y cuando llegué allí, me di cuenta que lo entendía todo porque tenía la base del latín de la ESO, y entiendo fácilmente cómo se construyen las palabras por sus raíces latinas. A la semana de llegar a Italia ya me desenvolvía perfectamente porque entendí cómo se hacían las palabras y cómo cambiaba al español y a cada idioma. Entendiendo la evolución de las palabras, a mí no me parece nada difícil.
Hay gente que se tira en academias tiempo y no lograr hablar inglés.
Pues, por ejemplo, el inglés y el alemán se parecen en muchas cosas.

Andrés Linares / L.O.
Volviendo al fútbol. ¿Para ser portero hay que tener una mentalidad diferente?
Sí, mucho. Este año he tenido la gran suerte con el compañero y el entrenador de porteros que tengo, que son personas maravillosas, no envidias ni malos rollos. El otro día lo hablaba con el otro portero, que da gusto ir a entrenar porque hay muy buen ambiente y nos lo pasamos bien. El portero es una persona que vive tanto tiempo solo que necesita muy buenos compañeros al lado o estar totalmente loco. Cuando ves a todos los compañeros a cien metros de ti celebrando un gol, que nadie te busca a ti y te da un abrazo, es duro. Pero eso es lo que tiene ser portero.
Además, con el añadido de que es una posición única, donde juega uno u otro.
Y al portero también le cambia mucho el equipo en el que está. Un portero, si el equipo va bien, no se cambia nunca en la vida.
¿Eres mandón desde atrás?
Sí, y muy cascarrabias, pero depende también con quién porque tienes que saber a qué compañero le puedes decir algo y a quién no. Por ejemplo, tengo un central de 39 años que es más cascarrabias que yo. A ese, por la edad que tiene, no le puedo echar nunca una bronca. Por ejemplo, yo le puedo decir algo al mediocentro, que es más joven, o al otro central español, y aun así, cuidado porque tienes que entender los roles del equipo. Por lo general, suelo ser un portero pesado.
¿Entre los españoles habéis formado camarilla?
Sí y no. Al principio, por ejemplo, los cuatro españoles cogimos los sitios juntos en el vestuario, pero después eso no es así, estamos todos mezclados con los italianos.
¿La vida allí es muy diferente a la española?
Yo he vivido en el Polígono de Santa Ana toda la vida, un pueblo muy diferente a este, pero aquí no me siento para nada un extranjero. En Italia, en general, miran al futbolista, aunque juegue en Tercera División, como un Dios, es una locura. Y la vida aquí, quitando que son mucho más pasionales en el fútbol, algo que en Tercera española no te encuentras, es similar. A la gente le gusta mucho salir, las terrazas, vamos, como en España. La diferencia mayor está en el horario del sol y que la gente se va a dormir mucho más temprano porque a las cinco de la tarde ya es de noche. Se come sobre las doce y media de la mañana, y cenar, a las ocho y media, ya es tarde.
¿Cuántos partidos has jugado este año?
En liga he jugado 27 partidos, 19 porterías a cero, 13 goles encajados y dos asistencias.
¿Dos asistencias?
Pelotazos en largo, que a veces ocurre.
¿Vamos, que golpeas bien la pelota?
El otro día, el central de 39 años me dijo que le pegara al medio, y todo el mundo salió arrastrado a un compañero y acabó en gol. Cuando tienes la experiencia de jugadores de ese tipo que te guían, pueden pasar cosas. En Copa llevo una asistencia también y he jugado 9 partidos, con 4 porterías a cero y 6 goles encajados.
¿Qué os queda de liga?
Dos partidos, pero ya no juego más, los otros son para mi compañero que ha solo ha estado en cinco partidos de Copa en las primeras fases, y uno de liga.
¿Cómo te ganaste la confianza del entrenador?
No sé, parece que ya llegué con la confianza del entrenador porque jugué desde el primer día. De hecho, aquí buscan jugadores españoles porque se trabaja mal la cantera, no se mira por los niños, solo por hacer dinero, no aprenden nada, solo a hacer el juego típico suyo, que es dársela al central, de ahí al lateral, y a romperla y a correr por la línea. Mi entrenador quería hacer un juego de ‘tikitaka’ y para eso tenía que buscar españoles que estuvieran acostumbrados desde pequeños a ello.
¿Si ahora te llega una oportunidad en otro país la aceptarías?
Lo he hablado con mi padre y no me cierro a ninguna posibilidad. Por el giro que está tomando la economía española, no me veo viviendo allí toda la vida. Encima, el idioma para mí no es ningún problema, pero la cuestión es si me quiere acompañar o no mi chica, que ese es el problema real. Ella es española y se ha hecho muy duro este año, con muchas videollamadas, y la ventaja que tengo es que no salgo por las noches y por eso no había ningún tipo de celos.
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