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Fútbol

Ganar o ganar, la única vía posible del FC Cartagena de llegar al play off

El Cartagena recibe al Nástic con la obligación de sumar los tres puntos para mantener viva la llama del quinto puesto ante un rival en su peor momento

La plantilla del Cartagena en un entrenamiento

La plantilla del Cartagena en un entrenamiento / Prensa FC Cartagena

Paco Sarabia

Paco Sarabia

La sentencia de Luis Aragonés, aquel «ganar, ganar y volver a ganar» que el técnico madrileño convirtió casi en mantra futbolístico, nunca ha resonado con tanta urgencia en el vestuario del Fútbol Club Cartagena como en estos últimos días del mes de abril. Con el final de la liga regular asomando ya en el horizonte, el equipo albinegro se enfrenta esta tarde a una cita que, sin ser una final, tiene mucho de última oportunidad. El Nástic de Tarragona visita el Estadio Cartagonova a partir de las 18:15 (televisado por La 7 y Football Club) y que puede condicionar de manera decisiva el desenlace de la temporada.

La derrota del pasado fin de semana ante el Eldense dejó un regusto agridulce en la afición albinegra. Por un lado, el equipo mostró una imagen competitiva, seria, capaz de plantar cara al mejor equipo de la división en su propio campo y estuvo muy cerca de arañar algo positivo. Pero en el fútbol, como en la vida, las buenas intenciones no siempre se traducen en resultados. Lo que agravó el golpe fue que los rivales directos en la pelea por el play off aprovecharon la jornada para sumar, de modo que el traspiés en Elda supuso un paso atrás en la clasificación que el equipo cartagenero no puede permitirse repetir.

Hoy, el Cartagena se sitúa a cuatro puntos de los puestos de play off de ascenso, esa zona noble que abre la puerta al retorno al fútbol profesional. La jornada, además, presenta un aliciente estratégico nada desdeñable: el Europa, el equipo que marca el límite del play off, disputa su partido ante el Real Murcia unas horas antes que el Cartagena, lo que significa que el cuadro albinegro saltará al verde conociendo de antemano la distancia exacta que le separa de los puestos de promoción. Información que, en un escenario tan apretado y con tan poco margen, puede resultar determinante. Todo influye.

Iñigo Vélez, técnico que ha conseguido dotar al equipo de una identidad reconocible y una solidez defensiva que ha sido su principal activo en los últimos meses, tiene previsto mantener en lo esencial el mismo bloque que perdió ante el Eldense. La continuidad en el once es una de las señas de identidad del preparador vasco, convencido de que la estabilidad del grupo es la mejor garantía de rendimiento. No obstante, el partido de hoy llega con dos interrogantes en el once inicial: la posición del mediocentro, entre Larrea y Fidalgo y el lateral izquierdo, que pelean Nil y Nacho por el puesto, generan dudas cuya resolución se conocerá en el momento de alinear al equipo. En el resto de las demarcaciones, todo apunta a que Vélez apostará por los mismos futbolistas que compitieron con dignidad en el campo del líder.

El Nástic, con el agua al cuello

Enfrente llegará un Nástic de Tarragona que, lejos de ser un rival cómodo, afronta este desplazamiento con el agua al cuello. Los tarraconenses se encuentran a solo un punto y una posición por encima de los puestos de descenso que marca el Torremolinos, lo que convierte cada partido en una auténtica final por la permanencia. El equipo de Pablo Alfaro, además, viene de caer en Marbella en un encuentro que el propio entrenador no puso paños calientes en rueda de prensa, y donde las carencias exhibidas fueron tan evidentes que el técnico anunció abiertamente que habrá varias rotaciones y cambios en el equipo titular en la previa del choque. A las bajas por sanción de Mangel y Óscar Sanz —dos piezas relevantes en el esquema— se suma la previsible reestructuración tanto en la línea defensiva como en la zona de ataque. Un Nástic, en definitiva, que no se parecerá al equipo que sucumbió en Marbella, que llegará con la presión del descenso empujándole desde atrás y que intentará encontrar en el Cartagonova el oxígeno que le permita alejarse de los puestos de peligro.

Esa mezcla de necesidad y renovación en el once visitante puede convertir el partido en algo imprevisible. Un rival herido y con muchos cambios en su planteamiento puede resultar paradójicamente más peligroso que uno estabilizado: la desesperación genera intensidad, y el Cartagena deberá estar avisado. Pero la lógica de la jornada, las circunstancias del partido y el factor campo hablan a favor de los albinegros. Hoy no hay margen para el error ni excusas para el tropiezo. Ganar, ganar y volver a ganar. Luis Aragonés tenía razón.

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