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Fútbol

El Real Murcia quiere evitar jugar finales con aroma a pánico

Si se cumple la tendencia de cursos anteriores, el conjunto grana necesita seis puntos para la salvación y mañana tiene una oportunidad de oro para sumar tres

Flakus

Flakus / Prensa Real Murcia

Paco Sarabia

Paco Sarabia

El Real Murcia disputará mañana a las 21:15 horas ante el Antequera en Nueva Condomina un partido que no será una final. No lo es en términos matemáticos. No habrá descenso ni una condena irrevocable si el resultado no acompaña al conjunto murcianista. Sin embargo, en el vestuario y en la grada todos saben que este choque tiene un peso específico que va mucho más allá de los tres puntos que están en juego.

La temporada del Real Murcia ha sido, conviene decirlo sin eufemismos, un fracaso. El ascenso, aquella quimera que alimentó la ilusión de los aficionados durante el verano, volvió la semana pasada y se cerró otra vez en Tarragona. Lo que queda ahora es puro pragmatismo, la tarea más ingrata del fútbol profesional: confirmar la permanencia en la Primera Federación, evitar el descenso y cerrar el curso con la dignidad mínima que exige una institución de la historia y el tamaño del club grana.

La aritmética, a favor

Con 42 puntos y en duodécima posición, el Real Murcia tiene actualmente tres puntos de ventaja sobre el descenso, que ocupa en estos momentos el Juventud Torremolinos con 39. Entre ambos equipos se sitúan tres conjuntos que complican el panorama pero que también actúan como colchón. La salvación no está en peligro inmediato, pero ni mucho menos está garantizada.

Para entender dónde está el listón de la permanencia, hay que echar la vista atrás. Esta es la quinta temporada de la Primera Federación y ya existe suficiente muestra estadística para trazar una tendencia fiable. En tres de las cuatro ediciones anteriores, el descenso entre las jornadas 32 y 38 se elevó ocho puntos; en la temporada 2023-2024, la barrera bajó a siete. Con esa media como referencia, y siguiendo la inercia del Grupo II, todo apunta a que la permanencia se certificará en torno a los 47 puntos. El Real Murcia tiene 42. La cuenta es sencilla: necesita ganar dos de los seis partidos que le quedan para alcanzar ese umbral y cerrar el expediente.

Dos victorias en seis jornadas. Debería ser una tarea relativamente sencilla para un club que aspira a retornar al fútbol profesional. Y sin embargo, el historial reciente del equipo en su feudo, en los días en que la victoria era imprescindible, no invita al optimismo desmedido. El Real Murcia ha demostrado en demasiadas ocasiones que cuando más se le necesita fiable en casa, más se le escapa la concentración o la fortuna. Esa es la herida que hay que cerrar, y mañana viernes es la primera oportunidad para hacerlo.

Un calendario peligroso

Si el encuentro ante la Antequera se presenta como uno de los más asequibles del tramo final junto al que disputará el equipo frente al Betis Deportivo en Nueva Condomina, el resto del calendario invita a no relajarse en absoluto. Tras este partido, los granas encaran dos visitas de altísima dificultad: Europa y Sabadell, dos desplazamientos a Cataluña que pueden complicar de forma seria cualquier cálculo previo ante dos equipos en zona de play off. Después llegará el citado encuentro ante el filial sevillano, y el cierre de temporada no tiene precio: visita al Torremolinos, rival directo en la lucha por la salvación, y recepción al Eldense, líder del grupo y ahora máximo candidato al ascenso directo.

Flakus

Flakus / Prensa Real Murcia

El mapa es claro. Si el Real Murcia no hace sus deberes entre mañana y la visita del Betis Deportivo, las dos últimas jornadas pueden convertirse en una angustia descomunal, en un campo pequeño y con todo en juego como el Torremolinos y la visita de un equipo que puede cantar el alirón en tu casa.

El rival invita al optimismo

Si hay una circunstancia que convierte este partido en especialmente propicio para los intereses del Real Murcia, es el estado de forma en el que llega su rival. El Antequera, conjunto malagueño con un punto menos que los granas en la clasificación y, por tanto, rival directo en la batalla por la permanencia, atraviesa el peor tramo de su temporada en el momento más inoportuno.

Los andaluces encadenan cuatro derrotas consecutivas, la última de ellas especialmente dolorosa: cayeron el pasado sábado por 1-0 en el Cartagonova frente al FC Cartagena. La victoria se les resiste desde el pasado 11 de marzo, lo que convierte este partido en una cita en la que ambos equipos llegan necesitados, pero en la que los murcianistas parten con la ventaja anímica y logística de jugar en casa. Para el Real Murcia, que en líneas generales ha mostrado una mejoría sensible respecto a lo visto en semanas anteriores, este encuentro representa la oportunidad ideal para dar ese paso definitivo hacia la solidez, para romper la dinámica de la irregularidad y demostrar que, cuando el rival viene tocado y el guion invita a ganar, el equipo es capaz de cumplir. Porque de eso, precisamente, se trata: de ganar ahora para no tener que jugar después ninguna final.

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