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Fútbol

El Real Murcia pone a prueba su resurrección en Tarragona

El cuadro grana visita al Nàstic con la intención de lograr un triunfo para alejarse definitivamente de la zona baja y apuntar al quinto puesto de la tabla.

Entrenamiento de Real Murcia

Entrenamiento de Real Murcia / Prensa Real Murcia

Paco Sarabia

Paco Sarabia

El Real Murcia afronta este sábado su visita al Nàstic de Tarragona con una mochila cargada de confianza renovada y la certeza de que el viento, parece que ha empezado a soplar a su favor. El choque en el Nou Estadi Costa Daurada, que arrancará a las 18:30 horas y retransmisión en abierto por La 7, se presenta como una de las citas que pueden marcar la temporada. Un triunfo grana en Tarragona acercaría de manera significativa esa tranquilidad de la permanencia que, semanas atrás, se antojaba un horizonte lejano y nebuloso.

Lo que convierte este encuentro en algo singular es el espejo en el que se miran los dos conjuntos. Nàstic y Real Murcia son dos equipos concebidos para pelear por el play off de ascenso y que tienen bien presente la eliminatoria de hace menos de un año en las eliminatorias por subir. Dos proyectos construidos con la ambición de rozar el fútbol profesional, y los dos, de momento, han naufragado esta temporada en las aguas turbulentas de la Primera Federación. Ambos han sufrido, ambos han decepcionado a sus aficiones y ambos han tenido que reorientar sus objetivos hacia algo tan poco glamuroso como evitar el descenso. Sin embargo, y aquí reside la diferencia crucial que llega a este sábado, el Real Murcia ha conseguido dar ese paso adelante que el conjunto catalán todavía no ha logrado materializar.

Entrenamiento de Real Murcia

Entrenamiento de Real Murcia / Prensa Real Murcia

El Nàstic llega al partido con 37 puntos, la misma cifra que marca el descenso en este momento, con el Tarazona ejerciendo de frontera del abismo. Los tarraconenses están en una situación muy comprometida y con la presión añadida de jugar en casa ante su público. Es, posiblemente, el primer partido del curso en el que el rival del Real Murcia llega con más presión que el propio conjunto grana. Cinco puntos separan a ambos equipos en la clasificación, y esa distancia, aunque no es un abismo, tiene un peso psicológico enorme sobre el once que dirige el banquillo catalán.

El Murcia, mientras tanto, llega a Tarragona con el impulso de tres victorias consecutivas en liga ante Tarazona, Sevilla Atlético y Atlético Madrileño. Este último, el más reciente, confirmó algo que ya se intuía: que el equipo de Curro Torres ha encontrado una idea, un dibujo, una forma de competir. El técnico tiene prácticamente definido su once, al mantener las bajas en el centro de la zaga y la recuperación de Óscar Gil, y llega al partido con la convicción de que sus futbolistas pueden lograr algo que no se produce desde hace dos años en el club: encadenar cuatro victorias seguidas en liga.

La situación clasificatoria del Murcia es tan particular como estimulante. Con 42 puntos, el equipo grana tiene el descenso y el play off a cinco puntos. Es decir, el abismo y la gloria están equidistantes. Pero la inercia manda, y la inercia ahora mismo está de su lado. Una victoria en Tarragona no solo alejaría aún más el fantasma del descenso, sino que mantendría viva la llama de una quimera llamada ascenso.

El partido de esta tarde, por lo tanto, no admite términos medios para el aficionado murcianista. Se trata de seguir creciendo o de frenar ese amago de optimismo.

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