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Baloncesto

Resistencia sin recompensa: el Caesa Cartagena cede ante el Estudiantes

El cuadro albinegro muestra carácter, pero paga caro su falta de acierto en los momentos clave

Alberto Martín, con el balón, en el Movistar Estudiantes-Caesa Cartagena

Alberto Martín, con el balón, en el Movistar Estudiantes-Caesa Cartagena / Caesa Cartagena

José A. Muñoz Devesa

El Caesa Cartagena salió del feudo del Movistar Estudiantes con una derrota (90-85) que dejó un sabor agridulce en la expedición visitante, tras un partido competido en el que los cartageneros plantaron cara durante muchos minutos, pero acabaron cediendo ante el mayor acierto y profundidad de los locales.

El encuentro comenzó con un cuadro albinegro valiente, bien plantado en defensa y con las ideas claras en ataque. Lejos de dejarse intimidar por el ritmo que quiso imponer el Estudiantes, los visitantes apostaron por posesiones largas y una buena circulación de balón que les permitió encontrar tiros liberados. Ese planteamiento dio sus frutos en el primer cuarto, en el que lograron mantenerse por delante durante varios tramos, gracias también a su intensidad en el rebote defensivo.

Ficha técnica

Movistar Estudiantes: Granger (21), Stumbris (9), Nwogbo (11), Garino (9), Silverio (9) -cinco inicial-; López (2), Mc Grew (4), García (3), Salin (3), Giovannetti (9), Barton y Gónzalez (4).

Grupo Caesa Seguros Cartagena: Garuba (12), Domenech (2), Martín (5), Faverani (14), Svejcar (11) -cinco inicial-; López Santana (8), Idehen), Rivera (11), Harguindey, Ayesa, Polynice (14) y Webster (8).

Marcador cada cuarto: 22-25, 45-36 (descanso); 74-60 y 90-84 (final)

Árbitros: Checa Nebot, Caamaño Muñoz y Piñeiro Amondaray.

Pabellón: Movistar Arena.

Sin embargo, el segundo periodo marcó un punto de inflexión. El Movistar Estudiantes subió el nivel físico, apretó en líneas de pase y empezó a castigar las pérdidas del Cartagena con transiciones rápidas. Aun así, los visitantes resistieron el empuje local con carácter, apoyados en una rotación que respondió con solvencia y evitó que la brecha en el marcador fuera mayor al descanso.

Tras el paso por vestuarios, la escuadra portuaria firmó sus mejores minutos. Ajustó su defensa, cerró mejor la pintura y logró frenar el caudal ofensivo del cuadro madrileño. En ataque, encontró equilibrio entre el juego interior y el tiro exterior, lo que le permitió volver a meterse de lleno en el partido y llegar al último cuarto con opciones reales de victoria.

Pero en el momento decisivo apareció la calidad del conjunto local. El Estudiantes, espoleado por su afición, encadenó varias acciones de mérito que inclinaron definitivamente la balanza. El Cartagena, pese a no bajar los brazos en ningún momento, acusó el desgaste físico y la falta de acierto en los lanzamientos clave, lo que terminó por condenarle en los instantes finales.

Aun así, el grupo entrenado por Roberto Blanco dejó una imagen competitiva y de equipo sólido, capaz de discutirle el partido a uno de los conjuntos más exigentes de la categoría. La derrota, aunque dolorosa, refuerza la sensación de que el grupo tiene argumentos para seguir creciendo y pelear en cada jornada.

El Movistar Estudiantes se llevó el triunfo, pero el Caesa Cartagena se marchó con la certeza de haber estado a la altura durante buena parte del encuentro y con la convicción de que, manteniendo este nivel, los resultados acabarán llegando.

La escuadra visitante se marchó del Movistar Arena con una derrota que dolió, pero también con la sensación de haber competido con fe y carácter hasta el final. En un día marcado por el Domingo de Resurrección, el equipo visitante encontró motivos para creer. Su capacidad de resistencia, su reacción en los momentos complicados y la unión del grupo invitan al optimismo. Porque, como dicta la jornada, siempre hay espacio para volver a levantarse, y el Cartagena ya mira al próximo compromiso con la convicción de que su propia resurrección deportiva está cada vez más cerca.

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