Fútbol
El Real Murcia y el gol más caro de Primera RFEF
La prohibitiva delantera grana sigue sin dar rédito a un conjunto grana que está a la altura del último clasificado en la segunda vuelta del campeonato

Los jugadores del Real Murcia, celebrando el pasado domingo el gol de Flakus / LOF
El Real Murcia está sumando puntos muy valiosos. Valiosos para salvarle del bochorno, pero que no le sirven en su propósito inicial de ascender de categoría. Ni siquiera se acerca el conjunto grana a las pretensiones existentes a inicios de temporada e incluso se sitúa más cerca del descenso a Segunda RFEF. Parte de culpa la tiene su producción ofensiva. Apenas marca goles el conjunto murciano y, cuando lo hace, no pasa por su prohibitiva delantera. Tiene el Real Murcia el gol más caro de Primera RFEF.
Porque en verano, cuando en los mentideros granas se hablaba de ascender de manera directa por eso de que ya tocaba, Felipe Moreno echó la casa por la ventana. El todo por el todo. Después de configurar una plantilla sin escatimar, el cuadro grana se lanzó a por el fichaje de Flakus Bosijl como la guinda del pastel. Medio ‘kilo’ por un delantero que se presuponía de superior categoría. Sólo por sus goles del año pasado. Porque un equipo de superior categoría, como el Castellón, no lo ha querido mantener en su plantilla.
Comenzó bien. Demostrando esa fijación por tenerlo en el equipo que enloqueció a la directiva y a la afición. Dos goles en los dos primeros partidos. A partir de ahí, la irregularidad ha sido la mejor cualidad del esloveno, que ha concentrado sus goles en momentos muy puntuales y ha encadenado largas sequías de interminables minutos. Suma ocho goles y una asistencia en 29 encuentros. El curso pasado hizo siete en 17 partidos. Ha tardado casi el doble.
Puesto que estaba siendo suficiente la producción goleadora de Flakus durante la primera vuelta del campeonato, el Real Murcia de Felipe Moreno consideró gastar un poco más para convencer a Juanto Ortuño de rescindir con el Ceuta. Otra apuesta fallida de un club con prisa y ansiedad. La ansiedad por encontrar el gol le ha salido cara al conjunto de la capital del Segura, que se mueve en los mismos guarismos que el peor equipo de la categoría.
Segunda vuelta desastrosa
Desde que comenzó la segunda mitad del campeonato, el Real Murcia ha hecho más por descender que por intentar situarse en la zona alta de la tabla. Mucho tiene que ver con el gol. Sólo ha marcado el cuadro grana cinco goles en los once partidos que han transcurrido de segunda vuelta. Sólo el último se ha atribuido a su delantera. Flakus volvió a ver portería después de casi tres meses. Mientras tanto, Ortuño no se ha estrenado pese a comenzar como titular en busca de esa respuesta necesaria.

El yeclano Juanto Ortuño durante su presentación con el Real Murcia. / Real Murcia
Para poner en contexto este dato cabe resaltar que esos cinco goles son el segundo bagaje más bajo del grupo 2 de Primera RFEF. Sólo el Sevilla Atlético, colista de la categoría, ha marcado menos tantos desde el inicio de la segunda vuelta.
Ese bagaje le ha llevado a cosechar una suma de 9 puntos de los últimos 33 en juego. Eso significa que el Real Murcia es también el segundo equipo que menos puntos ha conseguido desde la mitad de la temporada. Por debajo, únicamente el colista, el Sevilla Atlético, con 3.
Abril desalentador
Y lo que le espera al Real Murcia no es mucho mejor. Visita al conjunto de Curro Torres el segundo clasificado, el Atlético Madrileño, totalmente inspirado tras tres victorias al hilo. Seguidamente, viaja a Tarragona el Murcia para medirse al Nàstic en un complicado duelo directo por la salvación. Después, el Antequera peleando por el play off de vuelta en la Nueva Condomina. Y para rematar el mes de abril, el cuarto y el primer clasificado: Europa y Sabadell, ambos fuera de casa en un esprint diabólico.
Necesita el Real Murcia de su cara delantera para sacar adelante la situación. Ya no se le pide a Flakus y Ortuño -dos jugadores que vienen de clubes de Segunda División- alcanzar el play off de ascenso, sino salvar el bochorno de codearse con los peores equipos de Primera RFEF.
