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Baloncesto

El Hozono Jairis, a las semifinales de la Copa de la Reina

El equipo de Alcantarilla, en un partido más cómodo de lo esperado, supera al Leganés

Morgan Bertsch entra a canasta en el partido Hozono Jairis-Leganés de la Copa de la Reina

Morgan Bertsch entra a canasta en el partido Hozono Jairis-Leganés de la Copa de la Reina / FEB

Galiano Iniesta

Galiano Iniesta

El Hozono Global Jairis se clasificó para las semifinales de la Copa de la Reina, título que alcanzó el club de Alcantarilla hace un año. La defensa del mismo comenzó con un partido más cómo de lo esperado ante el Innova Leganés, un equipo que el pasado domingo derrotó a las de Bernat Canut en la Liga Femenina Endesa. Pero las murcianas demostraron haber aprendido la lección para imponerse por 72-56 y seguir así en la lucha por renovar el título, donde este sábado se enfrentarán al ganador del Girona-Avenida Salamanca.

El Jairis entendió que las segundas oportunidades no se negocian, se conquistan. Y en el momento en que más importaba, decidió dejar de escuchar el ruido, lamerse las heridas de la enfermería, mirar de frente a sus miedos y recuperar su historia de amor con la Copa.

Con la lección aprendida y el corazón en su sitio, el Jairis salió decidido a recuperar aquello que sabía que era suyo. Como quien vuelve a un amor verdadero sin importar el qué dirán, el conjunto murciano se agarró al rebote defensivo y a una determinación innegociable. El 0-4 inicial de Leganés fue apenas un espejismo: pronto emergió una Aina Ayuso desatada, con ese punto de rabia de quien ha entendido que no quiere volver a perder lo que ama. A su lado, Mataix ejercía de cómplice perfecta, una combinación perfecta para saltar hacia adelante sin miedo a caer.

El parcial de 8-0 fue el primer mensaje serio. Jairis no estaba dispuesto a titubear. Del 12-6 se pasó a un vendaval que llevó el marcador hasta un rotundo 30-14 al final del primer cuarto. Era un golpe de autoridad, un "aquí estamos otra vez" sin pedir permiso ni perdón, solo pensando en la felicidad propia y no en el miedo ajeno.

Segundo cuarto rotundo

En el segundo acto, lejos de relajarse, las de Bernat Canut reafirmaron su compromiso. El Leganés amagó con volver, pero el Jairis tenía las ideas claras. Ya no había espacio para dudas ni para fantasmas. Otro parcial de 9-0, cinco minutos de sequía rival y un demoledor 41-18 reflejaban algo más que una ventaja: era la confirmación de que el equipo había decidido dejar atrás cualquier pensamiento oscuro.

Las interiores de negro se adueñaron del partido, construyendo desde la solidez lo que antes se escapaba por inseguridad. Cada rebote, cada defensa, cada posesión era un acto de fe. El +20 al descanso no solo acercaba la clasificación, sino que devolvía sensaciones olvidadas, como quien redescubre una felicidad que creía perdida.

Ficha técnica

CB Hozono Global Jairis: Ayuso (9), Alarcón (8), Prieto (16), Berstch (14), Gil (5) -cinco inicial-; Ekh, Mataix (12), Mané (2) y Massey (6).

Innova TM Leganés: Doodson (12), Sangaré (9), Driessen, Lahuerta (5), Dudasova (14) -cinco inicial-; Andelova (5), Bermejo, Espín, Togores y Herlihy (11).

Marcador cada cuarto: 30-14, 47-27 (descanso), 63-43 y 72-56.

Árbitros: Morales García-Alcaide, Martínez Prada y Marqueta Garcia.

Cancha: Pabellón de Esport de Tarragona ante 800 espectadores.

Tras el paso por vestuarios, el Jairis siguió marcando el ritmo con la serenidad de quien sabe exactamente lo que quiere. Sin estridencias, sin miedo, manejando diferencias cercanas a los veinte puntos y obligando a Leganés a esperar un milagro que nunca llegó. Esta vez no hubo vértigo ni dudas: el equipo murciano no se dejó arrastrar por los viejos errores.

El último cuarto tuvo aroma de trámite. Las fuerzas empezaron a flaquear porque este año el físico no es el fuerte de las decanas. El ataque se espesó por momentos, pero las rentas acumuladas eran demasiado sólidas como para tambalearse. Leganés lanzó un tímido intento final, un canto de cisne sin continuidad, mientras Jairis gestionaba el cierre sin sobresaltos.

Porque esta vez daba igual el margen. Lo importante era otra cosa. El Jairis había vuelto a mirarse al espejo y reconocerse. Había decidido que sí, que merecía otra oportunidad, que su historia con la Copa seguía viva. Y, sobre todo, había entendido que cuando el amor es verdadero, no hay opinión externa que pueda romperlo.

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