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Fútbol

El manicomio de Segunda RFEF no cierra hasta que no suena el silbato

El Grupo IV, con cambio de líder tras esta última jornada, convierte cada descuento en una ruleta rusa que mantiene en vilo a toda la categoría

Dani Aquino celebrando un gol del UCAM en Águilas

Dani Aquino celebrando un gol del UCAM en Águilas / Prensa UCAM

Paco Sarabia

Paco Sarabia

El Grupo IV de la Segunda Federación lleva meses siendo mucho más que una competición de fútbol: es una institución psiquiátrica con balón, un sanatorio en el que los internos más ilustres responden a los nombres de Xerez CD, Deportiva Minera, UCAM Murcia, Águilas FC, Recreativo de Huelva, Real Jaén y Lorca Deportiva. Es cierto que este último, tras el tropiezo de este fin de semana tiene ya complicado seguir el ritmo esquizofrénico del resto. A falta de seis jornadas para el final, la tabla no podría estar más apretada ni los corazones de los aficionados más castigados. El líder, el Xerez Club Deportivo, suma 51 puntos; la Deportiva Minera le persigue con 50; el UCAM Murcia y el Águilas comparten la tercera plaza con 49; el Recreativo de Huelva llega con 48 y el Real Jaén cierra el pelotón de cabeza con 45. Siete equipos, un único destino incierto. Nadie está a salvo. Nadie puede dormir tranquilo. El manicomio no cierra.

Pero si hay algo que ha elevado este grupo a la categoría de obra maestra del surrealismo futbolístico, no es únicamente la igualdad en la clasificación. Es lo que ocurre cuando el partido debería estar terminando y no termina. Es ese instante en el que el cuarto árbitro levanta el cartelón con los minutos de descuento y la cordura abandona el estadio por la puerta de emergencia. Porque en este Grupo IV, los últimos minutos no son epílogo: son el verdadero guion. En este repaso no hemos metido la cantidad de goles que se han vivido entre el 80 y el 90, porque ya sería la lista interminable, empezando por la victoria del UCAM sobre el Águilas el pasado domingo.

El Xerez o el arte de resucitar

El Xerez Club Deportivo ha conquistado el liderato a base de necromancia futbolística. En las dos últimas semanas, el conjunto jerezano iba perdiendo cuando el reloj amenazaba con dictar sentencia, y en ambas ocasiones encontró las fuerzas —o la providencia— para dar la vuelta al marcador. Sucedió en la Ciudad Deportiva del Málaga, ante el Atlético Malagueño, donde remontaron de uno a dos en pleno descuento, y ocurrió también en casa ante la Unión Atlético, donde un cero a uno se transformó en dos a uno cuando el partido ya parecía firmado, sellado y archivado. No son episodios aislados: ante el Almería B, el tanto de la victoria llegó en el minuto noventa; en Melilla, una acción en el último suspiro les salvó el empate en un choque que terminó uno a uno. El Xerez no juega solo el tiempo reglamentario: juega siempre los noventa y los que haga falta. Nueve puntos ha sumado en el descuento.

La Minera y el Águilas también juega al borde del precipicio

Los dos representantes murcianos en la zona noble no se quedan atrás en este festival de epilepsias colectivas. La Deportiva Minera, con Alarcón como ejecutor en el minuto noventa ante el Estepona, y con Babacar Fedior rematando de cabeza en el 96 para tumbar al Atlético Malagueño, acumula también puntos que llegaron cuando el partido ya agonizaba. El cuadro minero sabe perfectamente que en esta competición, un minuto puede valer una temporada y en su feudo la fe es inquebrantable. Cuatro puntos que son oro.

El Águilas FC, por su parte, ha sido capaz de arañar cuatro puntos casi de la nada -ante el Antoniano y el Lorca Deportiva- cuando los empates parecían inamovibles. Aunque el conjunto aguileño también ha sufrido el zarpazo del descuento ajeno: una derrota por uno a cero ante el Extremadura en la última acción del partido que recordará con amargura.

El UCAM Murcia y los dos lados de la misma moneda

El equipo universitario que dirige Germán Crespo ha protagonizado escenas para el recuerdo en ambas vertientes. Un gol en el minuto ciento dos —sí, en el ciento dos— le dio la victoria ante el Melilla en un partido que puso a prueba la resistencia mental de todos los implicados. Sin embargo, ante el Linares, lo que parecía ser el tanto definitivo en el noventa fue neutralizado por los linarenses en el noventa y cinco. La moneda voló, giró en el aire durante cinco minutos más y cayó del lado incorrecto. Eso es el manicomio: no distingue entre víctimas y verdugos.

Recreativo, Real Jaén y el Extremadura: los otros inquilinos

El fin de semana que más literatura ha generado en este disparatado campeonato tuvo como escenario el Nuevo Colombino. El Recreativo de Huelva, que tardaba en encontrar el camino del gol frente a un Real Jaén muy solvente, resucitó a su afición con un tanto de Aitor García en el minuto 95 que desató la locura en las gradas. Tres puntos que, sobre el papel, parecían imposibles tres minutos antes. El fútbol, en este grupo, tiene la costumbre de reírse de los papeles. Un triunfo clave, ya que visita La Condomina este sábado.

El conjunto jiennense, que ha demostrado ser un equipo de enorme fondo de armario, ganó en el campo del Xerez Deportivo —con el tanto de Silverio— y salvó un punto en el 96 ante el filial almeriense gracias a Agus Alonso, un jugador que parece haber firmado un pacto personal con el descuento, ya que en la segunda vuelta vencieron con otro tanto suyo al filial. También venció al Recre en el tiempo añadido y tumbó al Antoniano en el 97. Todo esto suma un botín de nueve puntos.

El Extremadura, por su parte, está convirtiendo el Francisco de la Hera en un fortín y ha aprendido a cobrar sus facturas en los instantes finales, como demostró ante el Estepona con el gol de Mikael en el noventa y el tanto de Zarfino ante el Águilas también en el tiempo añadido. Cuatro puntos que pueden resultar decisivos.

A falta de seis jornadas, el Grupo IV de Segunda Federación no tiene diagnóstico claro ni tampoco hace falta que lo tenga. Lo que tiene son seis equipos que aspiran al ascenso directo o al play off, una tabla que un soplo podría desordenar, y la certeza colectiva de que en este campeonato no existe el pitido final hasta que el árbitro lo hace sonar de verdad. Cualquier predicción es un ejercicio de ingenuidad. Cualquier ventaja, provisional. Y cualquier derrota, potencialmente reversible hasta el último aliento.

El manicomio del Grupo IV está en plena forma. Y lo peor —o lo mejor, según para quién— es que todavía quedan seis sesiones de terapia por delante.

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