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Fútbol sala

La Liga no motiva al Jimbee Cartagena

El conjunto portuario, con la mirada puesta en la Copa de España, comete errores groseros que le cuestan goles y el encuentro en el Palau Blaugrana

Osamanmusa pelea con Adolfo por un balón

Osamanmusa pelea con Adolfo por un balón / Prensa Jimbee Cartagena

Paco Sarabia

Paco Sarabia

El Palau Blaugrana se convirtió este sábado en el escenario de una de las tardes más amargas del Jimbee Cartagena en lo que va de temporada. Los de Duda, con la cabeza inevitablemente puesta en la Copa de España que arranca el próximo jueves, sucumbieron ante el Barça por un contundente 6-2 que no hace sino confirmar la doble cara de un equipo que deslumbra en Europa pero que fuera de casa en liga sigue sin encontrar su mejor versión. Una derrota merecida, construida sobre un rosario de errores individuales defensivos imperdonables y una concentración que nunca alcanzó el nivel exigido por la categoría del rival.

El guión, sin embargo, arrancó de forma completamente opuesta a lo que los peores presagios anunciaban. Apenas habían transcurrido 35 segundos de partido cuando el Jimbee ya celebraba su primer tanto. Una jugada trenzada con elegancia, iniciada por Pablo Ramírez y continuada por Darío Gil, acabó en los pies de Juninho, que en el segundo palo no perdonó para firmar un 0-1 que encendió la esperanza cartagenera. Por un instante, pareció que el pesimismo previo carecía de fundamento y que el equipo estaba dispuesto a competir con todas sus armas pese al contexto.

Pero la ilusión duró lo que tarda un descuido en costar un gol. El primer fallo defensivo grosero, protagonizado por Motta, quien perdió el balón con demasiada facilidad, permitió a Pito igualar el marcador con la zurda. Era la primera señal de alarma de una serie que se repetiría hasta la extenuación. Lejos de encajar el golpe, el Jimbee reaccionó con oficio: en el minuto 12, Cortés aprovechó otro error en campo contrario para restablecer la ventaja visitante y poner el 1-2 en el electrónico. El partido parecía equilibrado y los de Duda mostraban una efectividad que contrastaba con sus carencias defensivas.

Fue justo en ese instante cuando llegó la debacle. El Barça, que no había renunciado en ningún momento a imponer su jerarquía, encontró en los despistes del Jimbee el filón que necesitaba. Un mal despeje de Chispi le rebotó en el cuerpo a Gauna, ex del Peñíscola, para hacer el 2-2. Y antes de que el cuadro cartagenero pudiera reorganizarse, otro error defensivo —esta vez de Pablo Ramírez— dejó a Antonio en una clarísima situación de mano a mano frente a Chispi que el barcelonista no desaprovechó. El 3-2 con el que se llegó al descanso reflejaba ya una realidad incómoda: el Jimbee estaba compitiendo a medio gas, con la mente dividida entre el presente liguero y el horizonte copero.

Osamanmusa intenta alcanzar el balón

Osamanmusa intenta alcanzar el balón / Prensa Jimbee Cartagena

El segundo tiempo no trajo el cambio de guión que cabía esperar. Matheus, aprovechando una nueva concesión defensiva de los cartageneros, amplió la renta hasta el 4-2 en el minuto 24. Hubo después una mínima reacción del Jimbee, que recuperó cierta posesión, pero sin la fluidez ni la intensidad que acostumbra a exhibir cuando considera el partido verdaderamente trascendente. Y ahí, precisamente, residió el problema del domingo: los de Duda no lo vieron así, y el Barça lo notó. Con el portero-jugador en pista en busca del milagro, Adolfo rubricó el quinto tanto y Catela, desde el doble penalti, cerró la goleada con el definitivo 6-2 en el último minuto.

La gestión del partido también estuvo condicionada por las circunstancias. Duda tomó la decisión de no hacer jugar a Mellado, uno de los jugadores más influyentes del equipo, protegiéndolo para la Copa de España. Una elección comprensible dado el calendario y los problemas físicos que arrastraban varios futbolistas de la plantilla.

El resultado no debe, en ningún caso, condicionar el ánimo del vestuario. Ahora toca cambiar el chip con urgencia y trasladar al Palacio de los Deportes de Granada toda la energía, la concentración y el hambre competitiva que no aparecieron en el Palau Blaugrana. La Copa de España espera el jueves.

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