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Primera RFEF

Análisis del derbi: El FC Cartagena activa una bomba en el Real Murcia

Los albinegros cogen oxígeno tras ganar el derbi remontando el gol de Jorquera y agravan la crisis de un conjunto grana en el que Colunga queda cuestionado (1-2)

Los jugadores del FC Cartagena celebran su victoria en el derbi

Los jugadores del FC Cartagena celebran su victoria en el derbi / Juan Carlos Caval

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Ángela Moreno

Ángela Moreno

Bien podría haber aparecido Felipe Moreno en el tifo con el que recibía la afición del Real Murcia al FC Cartagena en el derbi de Nueva Condomina. Bien podría haber sido el presidente grana el que representara a ese personaje que aventuraba la liquidación del FC Cartagena. Porque si el conjunto albinegro vive una temporada de bloqueos y limitaciones económicas es en cierta parte por obra y gracia de Felipe Moreno. Pero si ya es difícil resistir sin un euro, porque esa ayuda de LaLiga que iba a ser el colchón de los cartegeneristas en su vuelta a Primera RFEF se tuvo que gastar en pagar las púas de Belmonte, más difícil es sobrevivir entre chapuza y chapuza.

Y así llegaba el FC Cartagena al derbi en Nueva Condomina. Maniatado por la herencia de sus anteriores gestores y deprimido por las ocurrencias de Alejandro Arribas. Pero el hermano pobre y liquidado, o mejor el ‘ex hermano’, se impuso al ‘exhermano’ rico. Porque el FC Cartagena, al que las peñas granas dieron por liquidado, le ganó al Real Murcia en el derbi en Nueva Condomina, y lo hizo remontando, y lo hizo por méritos propios, y lo hizo sin fichajes de estrellas en el mercado invernal, y lo hizo después de la semana de memes vivida en el Cartagonova.

Y mientras el FC Cartagena se llevaba un ‘derbi vitamina’, y mientras Íñigo Vélez se estrenaba con victoria, y mientras Rahmani volvía a marcar; en el Real Murcia sucedía todo lo contrario. En otro partido decepcionante, que no maquilla ni el gol inicial de Joel Jorquera en el minuto 3 y que nadie podrá excusar en el tanto de Flakus anulado por fuera de juego en el último segundo, el Real Murcia vuelve a caminar hacia el vacío. Igual que cuando en el mes de septiembre los granas nunca acababan de tocar fondo con Etxeberria, ahora ocurre lo mismo con Adrián Colunga.

Tras el batacazo de ayer ante 26.000 personas, los murcianistas ya suman seis derrotas consecutivas, y lo peor no es ya que los resultados no llegan, lo peor es que para ganar hay que hacer méritos, y el Real Murcia se ha empeñado en dejar en blanco esa lista de méritos.

Y eso que en el minuto 3 Joel Jorquera adelantaba a los locales en el marcador. Después de cuatro partidos sin ver puerta, a las primeras de cambio el Real Murcia cargaba de ilusión a su afición. Con un balón filtrado de Narro, de esos que nunca se ven en Nueva Condomina, Pedro Benito y Joel Jorquera aprovechaban la debilidad defensiva de los visitantes para romper el derbi en el minuto 3.

Acción que acabó en el gol anulado al Real Murcia por fuera de juego de Flakus

Acción que acabó en el gol anulado al Real Murcia por fuera de juego de Flakus / Juan Carlos Caval

Ante un FC Cartagena ‘en venta y liquidado’, marcar en el minuto 3 tendría que haber significado prácticamente la victoria. O incluso, siendo optimista, el inicio de una gran goleada. Pero si alguien dibujó esa historia en su cabeza, pronto entendió que se había precipitado. Porque resulta que el equipo liquidado no era el FC Cartagena, o por lo menos en el terreno de juego, porque en el terreno de juego el equipo liquidado era el Real Murcia de Adrián Colunga.

La intensidad inicial de los murcianistas se debió a agotar en la celebración del gol, porque a partir del minuto 10 nada más se supo de centro del campo para arriba, un centro del campo donde Colunga sorprendió dando la titularidad a Antonio David, un Antonio David al que se merendaron De Blasis y Luismi Redondo. Pero no solo hay que señalar al exmadridista, desahuciado desde hace dos meses y titular en el derbi. Es que, como en una partida de ajedrez, en cada movimiento, Íñigo Vélez se comía una de las piezas de Adrián Colunga. De hecho, llegó un tramo de la primera parte en la que los visitantes eran los dueños y señores del balón, sacando todos los defectos de un Real Murcia desquiciado, que no olía el esférico y que nunca pudo acercarse al área de Lucho García.

Piñeiro, salvador

Ante una de las defensas más débiles del campeonato, el Real Murcia no fue capaz ni de generar una ocasión clara de gol en todo el partido. En cambio, el FC Cartagena cada vez generaba más peligro. Solo Piñeiro evitó que los visitantes se vinieran arriba antes. Y es que el meta grana, que tantas dudas había generado, se vistió de héroe para sacar una mano increíble a un remate de Chiki en el minuto 17.

Salvó Piñeiro a los suyos en el inicio de lo que fue un asedio. Porque poco a poco el FC Cartagena iba acumulando ocasiones con facilidad. Lo buscó con tanta intensidad que antes del descanso logró el merecido premio. Fue Rahmani el que puso el 1-1 tras un centro de Dani Perejón en el minuto 38.

Tifo mostrado por los peñistas del Real Murcia

Tifo mostrado por los peñistas del Real Murcia / ISRAEL SANCHEZ

Siguió apretando el Cartagena, aunque la primera parte acabó con una revisión del VAR pedida por Colunga por posible penalti a Mier. Pero este domingo no iba a ser el VAR el salvador de un Real Murcia que se había condenado a sí mismo.

No hay once del Real Murcia sin cambios y no hay descanso sin modificaciones para Colunga. Y estos bandazos del técnico le dejan más que tocado después de la derrota en el derbi. Porque Colunga empezó el partido con Pedro Benito y Juanto Ortuño, pero a los 45 minutos ya había dinamitado su apuesta para poner a Ekain y Flakus. Al final, más de lo mismo, como llevamos viendo ya no se cuántas semanas.

... Y apareció Nil

No sirvieron de nada los cambios, porque los cambios de Colunga no sirven nunca de nada. En cambio, Íñigo Vélez sin tocar nada, consiguió lo que no logró el técnico del Real Murcia. Porque el FC Cartagena acabó bien la primera parte y empezó igual de bien la segunda parte, de hecho en el minuto 53, tras un gol de Nil Jiménez, se puso por delante del marcador.

Ni el golpe recibido por el Real Murcia, ni la necesidad de reaccionar, nada cambiaba la actitud de un equipo acomodado, que no tiene identidad, que vive los partidos como ‘pollo sin cabeza’. Se volvió a recurrir otra vez al VAR para ver si caía la breva y pitaban penalti a Ekain, pero resulta que es Ekain el que pisa a Rubén Serrano y no al revés.

Y con el FC Cartagena siendo capaz de interpretar a la perfección cada tramo del partido, con un conjunto albinegro ordenado y paciente, incluso volvió a obligar a Piñeiro a aparecer para evitar un remate de Rubén Serrano y un sonrojo mayor de los granas.

Jugada polémica

Es verdad que en el 96 pudieron cambiar las cosas. Es verdad que en el 96 el Real Murcia pudo salvar un punto. Es verdad que marcó Flakus y que el colegiado apostó por señalar un fuera de juego ajustadísimo. Pero, visto sobre el terreno de juego, el Real Murcia no merecía ese golpe de suerte final, porque el Real Murcia se comportó como un equipo liquidado desde el minuto 5. Un equipo liquidado, que tras la derrota en el derbi, activa el detonador de una nueva crisis, una nueva crisis que amenaza con sentar a Colunga en la guillotina grana. Todo dependerá de cómo haya pasado la noche Felipe Moreno.

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