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Baloncesto

El Caesa Cartagena se pega un batacazo ante Palmer Basket

El cuadro albinegro cae en el Palacio después de un pésimo partido de todos sus jugadores ante un rival directo por la permanencia

Kobe Webster entra a canasta en una jugada del Caesa Cartagena-Palmer

Kobe Webster entra a canasta en una jugada del Caesa Cartagena-Palmer / Iván Urquízar

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José A. Muñoz Devesa

Otro brusco cambio de temperatura podría convertir en flor de un día el buen baloncesto del Grupo Caesa Cartagena. El pronóstico sobre su estado cambia de partido a partido. Del encuentro ante Ourense salió con el alta; de su duelo con Palmer Basket (66-82), bajo observación después un partido de plomo. Faverani llegó como guinda de un pastel y durante muchos encuentros fue el pastel entero. Ahora, probablemente lastrado por sus compañeros, no endulza. Dejó solo a Rivera, al que su buen partido no le dio para salvar al conjunto portuario, que le sirve al equipo balear la oportunidad de acercarse a la salvación. El Palmer obtuvo recompensa a su fe, repartida entre sus dos estrellas: Atencia, al principio, y Sanadze, al final.

En el primer día en que el Caesa saltó de perseguidor a perseguido y en un pabellón desangelado, Félix Alonso apostó por el quinteto inicial de las últimas jornadas. De hecho, los locales comenzaron el encuentro con seriedad y lograron mantenerse en partido durante los primeros minutos, pero el panorama cambió rápidamente. El cuadro isleño encontró el acierto desde el perímetro y firmó un espectacular cuatro de siete en triples en el primer cuarto, mientras los cartageneros acumulaban errores en ataque.

La diferencia creció con rapidez hasta el 15-24 al final del periodo inicial, una losa que condicionó el resto del encuentro. En el segundo cuarto, el guión no cambió. El conjunto balear siguió castigando desde la línea de tres, mientras que el Caesa sufría con un cuatro de doce en triples al descanso. La ventaja llegó a rozar los quince puntos, reflejo de la superioridad visitante.

Pese a ello, los albinegros no bajaron los brazos. Un parcial liderado por Rivera y Faverani permitió reducir la distancia, pero dos nuevos triples del Palmer fijaron el 33-43 al intermedio. La segunda mitad comenzó con otro golpe para los locales. El Palmer volvió a encadenar aciertos desde el perímetro y abrió un parcial que elevó la diferencia hasta un contundente 44-55, obligando a Félix Alonso a parar el partido.

Ficha técnica

Caesa Cartagena: Garuba, Idehen (5), Webster (6), Svejcar (5), Doménech (9) -cinco inicial-; Polynice (2), Martín, Rivera (16), Harguindey, Faverani (14), Ayesa (9) y López Santana.

Palmer Basket: Scrubb (12), Sanadze (17), Urdiain (2), Camacho de Sá (5), Izaw (6) -cinco inicial-; Atencia (19), Chapela, Dike (2), Carralero, Feliú (4), Roberts (13) y Comendador (2).

Marcador cada cuarto: 15-24, 33-43 (descanso); 49-62 y 66-82 (final).

Árbitros: Hurtado Almansa, Sanhermelando García y Piñeiro Amondaray.

Cancha: Palacio de los Deportes de Cartagena.

El Caesa intentó reaccionar mejorando su defensa y encontró en Faverani a su principal referencia ofensiva, pero el control del juego nunca cambió de manos. El tercer cuarto terminó con un claro 49-62. En el último cuarto, los cartageneros tiraron de orgullo. Ayesa y Doménech lideraron el ataque y aprovecharon la relajación para recortar diferencias. Sin embargo, los baleares mantuvieron la ventaja con solvencia y cerró el choque con un contundente 66-82, en una noche en la que el Grupo Caesa Cartagena nunca encontró continuidad ni soluciones ante el penúltimo clasificado.

El alto grado de confianza de un equipo también se mide en noches así, en partidos que ves ganados, que sabes, porque es evidente, que estás muy por encima de tu adversario y no te pones nervioso. Al revés, te vas dejando ir, cómodo, sintiendo que en cuanto aprietes, pasas por encima. Pero a veces calculas mal el exceso de levedad y resulta que pierdes, que te gana un rival en descenso, que cometes errores de bulto, inocentes, de niño malcriado, y acabas con una racha triunfal que te estaba a punto de situar al frente de la clasificación. Así es el deporte de élite, si te crees lo que no eres capaz de demostrar sobre el parqué, te vuelves a casa con cara de cretino. Ojalá haber aprendido algo en el ajado Illumbe. Con eso bastaría.

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