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Tenis

La dulce rutina de El Palmar con un tenista patrimonio de la humanidad

Después de noches en vela trasnochando para ver los partidos de Carlos Alcaraz en el Open de Australia, sus vecinos y amigos de El Palmar se volvieron a reunir en torno a una pantalla gigante para celebra otro éxito, el séptimo en un Grand Slam de un jugador que es patrimonio de la humanidad.

Así han celebrado la victoria de Alcaraz en el Abierto de Australia sus vecinos en El Palmar, Murcia

PI STUDIO

Dioni García

Dioni García

El Palmar, pedanía de Murcia con más de 25.000 habitantes que durante un tiempo reclamó tener Ayuntamiento propio, ha sido siempre reconocida por el Hospital de La Arrixaca, un referente a nivel nacional por muchas cosas, pero sobre todo, por su equipo de trasplantes. A pocos metros, en el histórico Club de Tiro de Pichón, ahora Real Sociedad Club de Campo, creció un niño, Carlos Alcaraz Garfia, hijo de Carlos Alcaraz González, extenista que se dedicó desde joven a la enseñanza de este deporte, y Virginia Garfia. Cuando Carlitos tenía diez años ya había gente que decía que ese pequeño que también hizo una incursión en el fútbol sala, iba para estrella. Pero vaticinar que con 22 años y 272 días iba a tener en su palmarés siete Grand Slam en las vitrinas del piso de sus padres -2 US Open, 2 Roland Garros, 2 Wimbledon y 1 Open de Australia-, eso ya sí que no entraba ni en los mejores sueños de todos los que le vieron crecer.

1 | ISRAEL SÁNCHEZ

1 | ISRAEL SÁNCHEZ

Alcaraz es querido allá donde juega. Su carisma y carácter afable, siempre con una sonrisa dibujada en su rostro, le han convertido en el favorito del público. Alcaraz es de El Palmar, pedanía de Murcia, pero es un icono mundial. Ni siquiera cuando se enfrentó a Álex de Miñaur en cuartos de final vivió un ambiente hostil en el Rod Laver Arena de Melbourne. Tiene incondicionales en cualquier punto del planeta, pero como en El Palmar, en ningún otro sitio. Para sus vecinos y amigos con los que creció jugando en los parques de la localidad, un triunfo de Alcaraz es como propio. Ayer, en el Centro Juvenil Espacio Joven Los Colorines, se congregaron decenas de ellos para vivir una jornada que se ha convertido ya en rutina, una dulce rutina. Sufrieron como nadie cuando vieron que perdía el primer set ante un Novak Djokovic frente al que nadie se puede confirmar -Jannik Sinner ya lo sufrió en semifinales-, pero después disfrutaron con la remontada y ese triunfo final que le ha convertido un poco más en leyenda pese a su corta edad.

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Las palmas rugieron a rabiar cuando en el último punto Djokovic estrelló el balón en la red. También se deslizó por el rostro de algunos unas lagrimicas, pero de emoción, por supuesto.

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Después de trasnochar muchas noches durante las dos últimas semanas para ver en directo a Alcaraz, en esta ocasión se tomaron el clásico chocolate con churros tan típico de esta tierra antes de ponerse delante del televisor.

También en la Real Sociedad Club de Campo, donde tiene su sede la Academia Carlos Alcaraz, se congregaron muchos niños que sueñan con ser dentro de unos años tenistas, ese oficio tan complicado donde muy pocos llegan y tantos se quedan por el camino. Frente a una pantalla gigante y con gorros amarillos como una bola de tenis, estuvieron en tensión en todo momento para después explotar de júbilo al ver de nuevo alzar los brazos a un tenista que volvió a demostrar su murcianía cuando en la celebración sacó la bandera de la Región de Murcia, donde a partir de ahora deberían incluir una octava corona, la del rey del tenis mundial.

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