Baloncesto
Los ‘hermanos’ de la leyenda Randy Owens
Jugadores, entrenadores y delegados de otras épocas del hoy en día UCAM Murcia CB, que vive su cuadragésima temporada en competición, se reúnen en un encuentro organizado por La Opinión para rememorar su paso por un club que tras cuatro décadas vive un momento de esplendor

Dioni García
A muchos aficionados jóvenes les suena el nombre de Randy Owens, ese estadounidense que llegó a Murcia a mitad de los años ochenta para revolucionar el deporte del baloncesto en la ciudad. Pero no solo sobre ese alero que falleció hace unos años se edificó el hoy UCAM Murcia CB. Tuvo muchos ‘hermanos’, la mayoría murcianos y otros, que aun sin serlo, vinieron a jugar y se quedaron. Y para entender un poco más la historia de un club que en octubre de 2025 cumplió 40 años de vida y que está disputando en la actualidad su cuadragésima temporada, La Opinión reunió a veintidós personas que fueron técnicos, jugadores y delegados que pusieron su granito de arena en diferentes décadas para que hoy en día la ciudad tenga una entidad consolidada y respetada en la máxima categoría del baloncesto español, compitiendo en Europa y que el próximo mes de febrero jugará su cuarta Copa del Rey, tercera en los últimos cinco años.

Detrás: Samuel Garrido, Gustavo Pallares, Ginés Ruiz, Quini García, Toño González, Mariano Nieto, José Manuel Prado, Jordi Molina, Marcos Martín, Antoñito Martínez, Marcos Molina y Jimmy Jiménez. Delante: Pedro Torrecilla (delegado), Esteban Merchán, Paco Henarejos, Manrique Cos, Felipe Coello, Antonio Serrano, Benjamín Martínez, Carlos Peñafiel, Pedro Ortega y Marcos Molina Jr. / Israel Sánchez
Manrique Cos Tejada fue el primer entrenador que tuvo el hoy UCAM Murcia CB en la temporada 85-86. José Felipe Coello llegó con el equipo en Primera B y se quedó aquí. Es el entrenador con más ascensos y también estuvo como director deportivo y entrenador de las bases. Acumuló 111 partidos dirigidos en ACB. Esteban Merchán fue entrenador de la cantera y estaba en el cuerpo técnico de un equipo júnior que sacó muchos jugadores para la primera plantilla a finales de los 80. En ese equipo, que fue el primero que consiguió la clasificación para un sector del Campeonato de España, estaban, entre otros, jóvenes como Jimmy Jiménez, Gino Ruiz, Antonio Serrano y José Manuel Prado, el primer murciano que vistió la camiseta del entonces Júver Murcia en ACB.
Mientras que Randy Owens acaparaba los focos mediáticos, ellos ponían los cimientos. Y para entender un poco más y poner en valor a todos esos locos del balón naranja que desde 1985, cansados de tener buenos equipos que no lograban dar el salto a categorías superiores por culpa de la economía, este diario reunió a un grupo de ellos. En la foto no están todos, pero hay representantes de distintas épocas, la mayoría murcianos, y otros ‘asimilados’, jugadores o entrenadores que vinieron y se quedaron. Porque como dice el dicho, ‘a Murcia se llega llorando y de Murcia te vas llorando’. Algunos, para evitar las lágrimas, echaron raíces y siguen viviendo entre nosotros.
Manrique Cos, un profesor que había entrenado al Aguas de Cantalar, entre otros equipos, fue el encargado de dirigir el primer equipo que estuvo integrado por jugadores que procedían de Maristas La Merced, con el que se fusionó el Club Baloncesto Júver Basket Murcia, primer denominación, y que nació por el empeño de dos periodistas, Pedro Ruiz Morales y Antonio González Barnés, junto a Gregorio Serna, quien había sido jugador de diferentes equipos de la ciudad. Ellos seducieron a Juan Valverde Alcántara, quien a través de su firma de zumos, Juver, patrocinaba al Espanyol de Barcelona. Esa misma temporada llegó la explosión aunque el equipo estaba en Tercera División, que entonces era la cuarta categoría y donde militaban solo equipos de la Región. Y mucha parte de culpa la tuvo Randy Owens, que llegó en enero de 1986, hace cuarenta años ahora, y contribuyó a que cambiara radicalmente la historia.
Después llegó la época en Primera B, desde 1986 hasta 1990, y el fichaje de Felipe Coello desde Tenerife. Con él, tanto en el banquillo como en la dirección deportiva, el club fue asentando los cimientos para el asalto a la ACB. Pero también se creó una estructura de cantera potente, de donde salieron varios jugadores que llegaron a la primera plantilla. Otros se quedaron en el camino, pero todos ellos empujaron con tanta fuerza, que finalmente llegó el ascenso. A esos equipos de base llegaron jugadores de toda la Región a través de la denominada ‘Operación Promesas’. Eran jóvenes que despuntaban en categoría inferiores. Ginés Ruiz, Gino para los amigos, abogado que hoy en día es portavoz del PSOE en el ayuntamiento de Murcia, entró a formar parte del Júver siendo cadete. Antoñito Martínez, al que se le puede ver actualmente a pie de pista en los partidos como fotógrafo y que plasma imágenes de gran calidad, llegó en 1988 a los cadetes y fue subiendo escalones hasta entrenar con la primera plantilla y jugar algún partido amistoso, además de ser becario en las oficinas del club. En la misma época se incorporó José Manuel Prado, quien en 1990 se convirtió en el primer murciano en vestir la camiseta del club en la máxima categoría. Ahora es responsable de un hipermercado Carrefour en El Puerto de Santa María y también jugó como profesional en equipos de Algeciras e Ibiza.
Pero incluso antes que estos se incorporó el dentista Antonio González Hernández, ‘Toño’, quien fue integrante del primer equipo de categoría cadete en 1985 y estuvo hasta juveniles de segundo año. Un año después, en 1986, un jovencísimo Mariano Nieto Meroño desembarcó en el club. Pronto dio el paso a entrenar equipos de la escuela y estuvo en el filial, denominado Navemar Náutica, que entrenaba Domingo Hernández. Después siguió jugando en Molina y El Palmar hasta que regresó al club ya en el siglo XXI, siendo director deportivo en la etapa de Polaris World como propietario, finalizando su vinculación en 2011.
Desde Torre Pacheco, un pívot fuerte, Jimmy Jiménez, que en la actualidad dirige una empresa de jardinería y forestal, se incorporó en 1988. Estuvo en los cadetes y los juveniles, con los que disputó dos sectores del Campeonato de España, e hizo pretemporadas con los senior. De la misma generación es Marcos Martín. profesor de Educación Física en Primaria, que tuvo una larga trayectoria en el club. Se incorporó en la temporada 87-88 en edad cadete. También tuvo la oportunidad de estar en la primera plantilla en la 91-92, que inició Clifford Luyk como técnico y al que sustituyó en medio de una crisis Felipe Coello. Después de entrar en varias convocatorias, debutó en ACB en un partido del play off por el título contra el Elosúa León. Tras cinco temporadas, siguió jugando en Archena, Molina, Jairis, Lorca y Cartagena, para años después regresar como entrenador de las categorías inferiores, donde estuvo unas diez temporadas.
En la aciaga campaña 92-93, que acabó con un descenso, debutó en ACB un entonces joven alero llamado Gustavo Pallarés, quien había pasado por la cantera. Jugó siete minutos en un partido, contra el Valvi en Girona. Anotó 2 puntos, como así está reflejado en la estadística de ese encuentro de la vigésima jornada de una campaña que después se salvó en los despachos. Estuvo jugando en EBA hasta los 48 años y ahora, con 51, este empresario que se dedica a importar peces tropicales y tiene una tienda canina, sigue federado en Segunda División con el Sierramar La Unión. En ese mismo encuentro también saltó a la pista un base de la tierra, Benjamín Martínez, que jugó ocho encuentros en la máxima categoría.
Desde Elche, aunque nacido en Badalona, llegó en la 89-90, siendo cadete de segundo año, el base Jordi Molina. Lo hizo para probar y se quedó, aunque la primera temporada iba y venía a diario de la ciudad alicantina. En su primer año senior fue cedido al Molinense para regresar cuando se creó en la 93-94 el filial, que alternó con la primera plantilla, con la que jugó dos partidos. Ahora, este comercial en el canal de ventas de Fripozo, sigue jugando en veteranos.
Joaquín García Pérez, Quini, es un catalán que llegó a Murcia por casualidad en otra campaña muy recordada, la 93-94. Fue en el tramo final, en el play off contra el Fórum Valladolid que marcó otro hito histórico. El equipo dirigido por Oleart perdió los dos primeros encuentros en la lucha por la permanencia. Pero los tres siguientes los sacó adelante y selló la permanencia. Hoy en día es entrenador de la cantera del Jairis porque ya que no se movió más de la ciudad. Renovó en la 94-95, histórica por el estreno del Palacio de los Deportes y recordada por el trío Bobby Martin-Mike Anderson-Johny Rogers. Alero fuerte y especialista defensivo, jugó 129 encuentros en ACB con la elástica murciana. Cuando acabó su trayectoria en las pistas, empezó otra en los banquillos. Fue integrante del cuerpo técnico de la primera plantilla y su última experiencia en el baloncesto profesional fue como preparador del Real Murcia en LEB Plata.
En los últimos años del siglo XX se incorporó al cuerpo técnico Marcos Molina Molina. El cartagenero, después de un tiempo en Castilla La Mancha ejerciendo como profesor, se afincó en Murcia. Desempeñó funciones de preparador físico y segundo entrenador, llegando a ser el primero tras un despido. Estuvo bastantes años en la estructura de la entidad. Como jugador, fue capitán de la plantilla que el 15 de junio de 1990 logró el ascenso a Primera División con el desaparecido Cebé Cartagena, categoría en la que también jugó un pívot inteligente que sabía sacar mucho rendimiento a su físico.
A finales de la década de los 90 irrumpieron otros jugadores de la tierra. Uno de ellos fue Samuel Garrido Vallés, un ala pívot criado en la cantera que estuvo en el equipo que en la 97-98 logró una ascenso a la Liga ACB. Este fisioterapeuta de profesión también jugó en LEB con el Lucentum y Tenerife. En la 2004-2005 regresó al club para después seguir jugando en Llíria, Santa Pola, Eliocroca y Begastri Cehegín. Ahora, tras unos años fuera de España, ha vuelto con su familia.
Casi de la misma generación es Carlos Peñafiel Navarro, un escolta de Murcia que llegó al club en infantiles, y en la 96-97 tuvo por primera vez ficha con la primera plantilla aunque jugaba en el filial, el Balneario de Archena. Aquel curso acabó con un descenso y en el siguiente (97-98), en LEB, fue uno de los protagonistas del ascenso, en el que tuvo un importante papel. Después siguió jugando en el Urbis Sercomosa mientras preparaba la oposición de Policía Local. Hoy vive en La Aparecida de Cartagena y trabaja en Santomera.
Y cronológicamente, el último protagonista de la foto que estuvo en la primera plantilla fue Marcos Molina Cañavate, Molina Jr., un ala pívot que había sido internacional en categorías inferiores y que debutó en ACB con el Valencia Basket a las órdenes de Fotis Katsikaris. En la campaña 2009-2010, que acabó en descenso, estuvo en la primera plantilla, jugando un encuentro. Licenciado en CAFD, ahora es jefe de estudios del centro Medac.
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