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Fútbol

Ambiente de Primera para una rivalidad eterna

Un Real Murcia-Hércules no es un partido cualquiera aunque se dispute en Primera RFEF, la tercera categoría del fútbol español. Los aficionados de uno y otro equipo pusieron el colorido a una jornada especial, donde las sensaciones y los sentimientos están a flor de piel en todos.

Las fotos del Murcia contra el Hércules.

Las fotos del Murcia contra el Hércules. / Israel Sánchez

Santiago Ramón Torres

Santiago Ramón Torres

Es habitual escuchar en el mundo del deporte que el fútbol se resume en momentos y sensaciones. Siguiendo esta regla, el partido que se vivió en el estadio Nueva Condomina no era uno más, ni solo tres puntos como defendieron los técnicos de Real Murcia y Hércules para rebajar la tensión de los suyos en la previa del encuentro.

Y es que en una tarde noche en la que había un Real Madrid-Barcelona, más de 24.000 personas, entre alicantinos y murcianistas, decidieron no fallar a la cita en el clásico del sureste, el Real Murcia-Hércules.

Desde primera hora de la tarde, locales y visitantes se encontraban juntos en la previa, en los locales de restauración del centro comercial Nueva Condomina. También en la sede de la Federación de Peñas Murcianistas (Fepemur) se congregaban los fieles con agua de Espinardo o cualquier otro refrigerio para animar las gargantas previo a recibir a los autobuses en los que llegaban los jugadores de Colunga y Company.

Recibimiento de Primera

La avenida Afición del Real Murcia pasó de grana a blanquiazul en uno de sus tramos finales, a la espera del autobús del Hércules, primero en acceder al estadio. En el cielo ondeaban ya las bufandas y los cánticos: «Hércules, ale Hércules ale, ale ale». Los murcianistas respondían y comenzaba el pique antes de las cuatro de la tarde.

Los decibelios subieron al paso del autobús visitante, botaban los alicantinos y aumentaban los ánimos para transmitirle todo el aliento a los suyos.

Poco después todo pasó a ser grana, con los vítores de la afición murcianista a pesar de que el bus de su equipo se retrasó quince minutos de la hora prevista, lo cual no frenó a los granas.

Pronto el cielo se debatía entre los colores rojo y blanco de las bengalas y resonaban cánticos como el «Real Murcia ale ale» o «herculano el que no bote».

Del bus bajaron jugadores y los miembros del personal técnico, a lo que los aficionados aprovecharon para dar un último empujón previo al césped con cánticos en favor del capitán Pedro León y para el entrenador que ha propiciado el éxito del equipo. «Colunga, Colunga, Colunga», gritaba la afición de casa.

El público local mandó en la grada con tímidas respuestas de los aficionados del Hércules. Al inicio del partido resonó el himno del centenario murcianista acompañado de una pancarta en fondo sur en la que se podía leer ‘en la gloria y en el barro, solo tú’.

Primero golpeó el Real Murcia con el gol de Bustos en el minuto 13 que enmudeció a los visitantes. En el segundo tiempo, llegaron los pitos para Carlos Rojas en su regreso a la casa grana cuando ingresó al campo en el minuto 70.

El público visitante revivió en el minuto 88 con el golazo de Samu Vázquez de falta, que se coló directo por la escuadra, que puso el 1-1 con el que terminó el partido.

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