Pasando la Cadena
Luces y sombras para la necesaria refundación merengue

Xabi Alonso abraza a Vinícius tras su sustitución ante el Sevilla en el Bernabéu / Manu Fernandez / AP
Hace muchos años aprendí de un amigo que debemos tener siempre proyectos para sentirnos vivos. Proyectos de vida. Y eso pasa por reinventarnos periódicamente. Una nueva senda profesional, explorar otros caminos, cuidar mejor a la familia, apoyar a los amigos y buscar o crear espacios de contacto, hacer deporte, conocernos a nosotros mismos, renovar amores o enamorarse…. Cualquier cosa que rearmara nuestras ilusiones, venía a decirnos José Ignacio. Yeclano de pro, entusiasta, humanista vocacional, socialmente sensible y enamorado de la vida.

Luces y sombras para la necesaria refundación merengue
Y en esas debe estar ahora el Real Madrid, como tantos otros clubes de fútbol a lo largo de la historia y la propia institución merengue. El mismo Florentino Pérez lo hizo en el 2000.
La luz que brilla indiscutiblemente en la gestión de Pérez es la institucional. En la deportiva ha tenido luces y sombras. Los Galácticos de su primera época sirvieron más a los intereses generales del club que a los deportivos. La mayor sombra de esa época fue dimitir por no poder con el vestuario de estrellas que había coleccionado. Y la situación actual empieza a parecerse.
Pero esta vez, Florentino no dimitirá. Con su edad y la situación consolidada de sus intereses empresariales tiene tiempo para reinventarse. Entonces, en el noventa y seis del siglo pasado, se avecinaba una crisis económica mundial que solo algunos vieron venir. Y él debía agarrar el timón de sus empresas para no zozobrar.
Ahora tiene asequible reinventarse. Y ha empezado por lo que mejor sabe hacer. El proyecto de nueva propiedad del Real Madrid es algo tan ilusionante como revolucionario en el mundo del fútbol. Que sus socios sean los dueños reales del club y no una entelequia difícil de cuantificar y manejar es un reto complicado. Pero Florentino Pérez tiene la capacidad personal y el prestigio social entre el madridismo para hacerlo. También el instrumento adecuado: un club pujante en lo institucional, saneado y con perspectivas económicas casi imbatibles. Sobre todo, si logra desencallar el problema del sonido y del aparcamiento o avanzan nuevas infraestructuras de transporte urbano para su renovado y emblemático estadio.
Hasta ahí, las luces. Pero las sombras amenazan desde lo deportivo.
Una constelación de estrellas futbolísticas en su vestuario difíciles de manejar de puertas hacia dentro y sobre el césped. Una plantilla de internacionales que contra toda lógica no se sabe a qué juegan, con el mejor portero y el mejor delantero del mundo, Courtois y Mbappé, junto a titulares de las mejores selecciones mundiales. Y no es un problema de entrenador, como hemos comprobado con dos tan distintos como Ancelotti y Xabi Alonso.
El problema radica más arriba. En el Florentino que preside el club y ejerce como responsable deportivo y de comunicación al propio tiempo. Repasemos.
No acudir a la entrega del balón de oro el año pasado otorgó a Vinicius un rol en el club por encima de su papel como futbolista. Y eso se viene pagando sobre el césped desde entonces con un jugador desubicado, que debería desequilibrar resultados como hasta ese momento y no a sus propios compañeros.
La cruzada institucional contra los árbitros españoles desde la televisión merengue y sus tentáculos en otros medios es nefasta, se mire como se mire. Como consecuencia, más que perjudicar no le regalan nada en general ante situaciones dudosas. Se miran con lupa, como es muy humano, mientras con otros grandes no sucede, como ha ocurrido siempre.
Ayudar al Barça en la ruina económica que se encontró Laporta al llegar (517 millones de euros logrados con la mediación de Florentino, según se apunta hoy en Marca en una información de Pedro Morata), por mera coyuntura de la Superliga, dio alas a su máximo rival nacional, que pudo fichar e inscribir jugadores tan determinantes como Ferrán, Lewandowski, Raphinha y Koundé.
Dejar el medio campo en la inopia tras la marcha de Kroos y Modric es un fallo garrafal, como tanto se airea por ahí y hemos reiterado aquí.
Que no promocionen canteranos para el primer equipo es una debilidad estructural que debería hacer pensar a Pérez. Solo tiene que mirar cómo gestiona eso el Barça.
Y no apoyar al técnico por el que apostaste frente a algún jugador, por capricho futbolero o solo por unos cuantos resultados, tiene consecuencias. Que pregunte a Del Bosque, Camacho o Zidane.
Tareas por delante para maximizar luces y minimizar sombras.
Florentino debería saber que la alternativa a una refundación, empecinarse contra todos, acarreará decadencia.
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