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Fútbol

El Betis despierta del sueño copero al Real Murcia

El cuadro verdiblanco vence por 0-2 y elimina al conjunto grana

Jaso se lamenta de una clara ocasión

Jaso se lamenta de una clara ocasión / PEPE VALERO

Paco Sarabia

Paco Sarabia

El Real Murcia quedó eliminado de la Copa del Rey en los dieciseisavos de final. La derrota ante el Real Betis por 0-2 apea al cuadro grana de la competición del ko en un choque que dejó un sabor agridulce a la afición murcianista que batía el récord de asistencia a un partido en la Nueva Condomina.

Antes incluso de que el balón echara a rodar, el protagonismo ya tenía nombre propio y no era nadie del Real Murcia ni del Real Betis: Carlos Alcaraz. Tan solo un día después de comunicar el final de su relación profesional con Juan Carlos Ferrero, el número uno del tenis mundial fue el encargado de realizar el saque de honor, un gesto que desató una ovación unánime y atronadora en una Nueva Condomina repleta. Los más de 31.400 aficionados puestos en pie rindieron homenaje al tenista de El Palmar, convertido ya en uno de los grandes embajadores del murcianismo.

Su apoyo constante, sus guiños públicos y su cercanía han permitido que el Real Murcia traspase fronteras y gane una presencia mediática inédita en los últimos meses. Esta vez fue el club grana quien quiso devolverle ese cariño sincero, arropándolo en uno de los momentos más delicados de su carrera profesional. En una noche cargada de simbolismo, el estadio se convirtió en refugio y aplauso para un campeón que, más allá de las pistas, sigue siendo uno de los suyos.

El once de Adrián Colunga supuso de primeras un pequeño jarro de agua fría y cierta incomprensión para la afición. El técnico ovetense decidió cambiar el sistema y pasar a una línea de cinco, con cuatro en la medular y un Flakus arriba que iba a ser una isla. Se esperaban rotaciones, pero no tanto y ese once fue una clara declaración de intenciones que iba en consonancia con lo dicho el día anterior y no es otra cosa que el principal objetivo del cuadro grana es el ascenso de categoría.

El arranque del choque, eso sí, encendió a la afición grana. Antes de que se cumpliera el segundo 30 de juego, una potente carrera de Jorge Mier por el carril derecho terminó con un centro pasado al segundo palo, donde Cristo apareció completamente solo, aunque su disparo fue repelido por la defensa.

Hasta el minuto 30 reinó la igualdad sobre el césped. El Real Betis intentaba asumir el mando a través de la posesión, pero sin demasiada fluidez, mientras que el Real Murcia se mostraba sólido, bien plantado y muy incisivo por las bandas, especialmente con un Jorge Mier profundo que buscaba generar peligro cada vez que tenía espacio. El conjunto verdiblanco dispuso de dos aproximaciones tímidas en el primer tramo: un disparo lejano del Chimy Ávila y una internada de Pablo García por banda. Por parte del conjunto murcianista un chut lejano de Sekou fue el acercamiento más relevante.

En el minuto 29 llegó la acción que rompió el equilibrio. Un disparo lejano del Cucho Hernández se estrelló en el brazo de Alberto González dentro del área y el colegiado Martínez Munuera señaló penalti sin dudarlo. El propio Cucho fue el encargado de ejecutar la pena máxima, con un lanzamiento ajustado al palo derecho que Piñeiro llegó a adivinar, aunque no pudo evitar el gol por escasos centímetros.

Doble ocasión

El Real Murcia rozó el empate en el minuto 35. Tras una acción por la banda derecha, primero Jaso y, en el rechace, Alberto González estuvieron muy cerca de batir a Adrián San Miguel, que con una gran intervención sostuvo la ventaja bética.

Si la ocasión del minuto 35 ya había sido clara, la del 41 resulta sencillamente inexplicable que no acabara en el fondo de las mallas. Tras un saque de esquina botado por Pedro León y un mal despeje de la zaga bética, primero Jaso con el pie y después Flakus con la cabeza se toparon con un Adrián San Miguel decisivo, que con una doble intervención evitó un empate que parecía cantado.

El descanso llegó aún con una última intentona ofensiva del Real Murcia. Jorge Sánchez, tras interceptar un balón, condujo hacia campo rival y filtró un pase medido para la carrera de Flakus. El esloveno volvió a probar fortuna con un disparo raso, pero una vez más se encontró con la respuesta del guardameta verdiblanco.

El 0-1 al intermedio dejaba en el ambiente una clara sensación de injusticia: el Real Murcia había hecho méritos más que suficientes para no marcharse por detrás en el marcador, pero la falta de acierto en las áreas volvió a marcar la diferencia.

El segundo acto arrancó con una permuta en el conjunto grana. Antonio David ocupó el lugar de Sekou, que firmó una primera parte algo irregular. El guion del encuentro apenas varió tras el paso por vestuarios, con un partido abierto y sin un dominador claro.

Colunga agotó los cinco cambios antes de alcanzarse el ecuador del segundo periodo, una decisión que evidenciaba la importancia que el técnico otorgaba a este compromiso, aunque con la mirada puesta también en el duelo ante el Europa. Mientras tanto, el Real Murcia continuó insistiendo, apoyándose especialmente en las arrancadas y acciones individuales de Flakus para buscar el empate.

Alberto González intenta rematar un centro

Alberto González intenta rematar un centro / PEPE VALERO

El Real Betis asustaba sobre todo con jugadas de Antony, que desde que entró al verde capitalizaba todos los ataques del conjunto verdiblanco en busca de sentenciar el choque.

Los minutos fueron pasando y el cansancio del Real Murcia se fue haciendo evidente. Se mantenía vivo en el partido por lo ajustado del resultado, pero el cuadro murcianista no conseguía hacer daño a la meta del guardameta visitante.

Sentencia en el 84

El encuentro quedó visto para la sentencia en el minuto 84. En una rápida transición del Real Betis, aprovechando que el cuadro grana estaba mal colocado. Aitor Rubial se marchó en velocidad solo ante Piñeiro, el guardameta consiguió rechazar el disparo, pero el esférico fue en dirección al marco y al final fue Héctor en una acción desafortunada el que introdujo el balón en la portería.

Se acabó el choque con el 0-2 que no dejó malas sensaciones, sobre todo por el buen primer tiempo del Real Murcia. El cuadro grana pone punto y final a su andadura en la Copa del Rey y le toca centrarse en el principal objetivo del equipo: el intento de ascenso a la Segunda División.

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