Pasando la Cadena
Quien debería irse es Florentino

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. / AFP7 vía Europa Press
Cuando malcriamos a los hijos nunca falta quien nos dice que deberíamos haber empezado por no consentir sus caprichos desde niños. Guerra sin cuartel a esos empecinamientos infantiles que de mayores llamamos consumismo. Pero sucede que miramos hacia atrás, hacia nuestros padres, y consideramos que era lo más parecido a cualquier dictadura. Craso error la mayoría de veces. Y es que, la modernidad trajo el deseo todavía más infantil de querer ser amigos de nuestros hijos, renunciando a ser padres por ingenuidad, inseguridad, falsario sentimiento de superioridad pedagógica o, simplemente, por comodidad.

Quien debería irse es Florentino
En el presidente Pérez se unen sus caprichos futboleros con el paternalismo que siempre rigió las relaciones con sus mimados. Padre y niño a la vez. Que le pregunten a José Antonio Camacho quienes duden. Quiso tratar a sus futbolistas como deportistas profesionales y se encontró con que eran estrellas de rock. Eran antes referentes publicitarios que jugadores de fútbol. Por eso, con el beneplácito de aquel Florentino de los galácticos, daban preferencia a sus anuncios sobre los entrenamientos. Dimitió el ciezano y al poco tiempo dimitió también Florentino con aquella lapidaria confesión pública de que había malcriado a sus estrellas.
Desde estas líneas hemos sostenido que el presidente blanco había aprendido de su nefasta primera etapa. De ahí sus innegables éxitos deportivos. Pero la cabra siempre tira al monte. Y empezó a asomar la patita con el esperpento de no asistir a la gala del Balón de Oro por el supuesto desaire a Vinicius. Una gala en la que el club era reconocido como el más distinguido de la temporada y Ancelotti como el mejor entrenador. Pero pudo más la rabieta del brasileño que el Real Madrid como institución. Y ahí empezó a torcerse el carro. Solo hay que mirar los exiguos resultados deportivos desde entonces.
De aquellos polvos, estos lodos. Y ahora se añade otra ‘jartá’ de polvo con el desaire no resuelto bien, desde el club, de Vinicius hacia Xabi Alonso. ¿Consecuencias? No valía Ancelotti y ahora tampoco vale Xabi.
Como escribimos hace ya demasiado tiempo, confiesa en la intimidad el baranda merengue que de lo que realmente sabe en esta vida es de fútbol. Y de esa íntima convicción viene todo. Que un hombre tan brillante en los negocios se deje arrastrar por una pasión tan callejera refleja el fondo de la cuestión. Sus íntimos saben que a Florentino Pérez le sobran los entrenadores. Que son solo un mal necesario. Alguien que debe aportar un carnet en las instituciones que gobiernan las competiciones. Por eso, en donde no piden carnet, en la dirección deportiva del club, no le sirvieron ni Sacci ni Valdano, por citar a dos personas poco sospechosos de ignorantes futbolísticos. El italiano confesó lo difícil que fue convencer a Florentino de que fichara a Sergio Ramos —a él no le atraen los defensas—. Y Valdano, como hemos recordado tantas veces, tuvo que emplearse a fondo para que no devolviera al Manchester sin debutar al Cristiano Ronaldo que le había dejado en herencia Ramón Calderón; el presidente traía a Kaká bajo el brazo en su segunda etapa porque los futbolistas que le ponen son los medias puntas talentosos. Solo dos ejemplos de sus querencias.
El preferido como entrenador de Florentino Pérez es Mourinho. Y tiene su explicación. El mandamás blanco no deja de ser un forofo y el portugués ejerció de tal, aparte de su labor técnica. De ahí la bochornosa pancarta consentida que lució tiempo en el Bernabéu de que “tu dedo marca nuestro rumbo”, tras metérselo en el ojo al llorado Tito Vilanova en la banda del Nou Camp en uno de aquellos enfrentamientos peliagudos entre Madrid y Barça.
Lo peor es que ese forofismo presidencial ha llegado al extremo de aislarlo del mundo en una absurda cruzada contra todos en el mundo mundial. Y más grave aún es que está arrastrando a numerosos parroquianos blancos que se envuelven en la absurda bandera de que fuera del madridismo militante nadie quiere al Real Madrid, con su infantiloide televisión y algunos comunicadores paniaguados como banderines de enganche.
Ojalá alguien de su confianza le haga a Florentino Pérez el favor de su vida futbolera y lo convenza de dedicarse solo a lo que realmente ha demostrado que sabe hacer bien. Presidir el Real Madrid. Y dejar a quienes tienen razones para saber de fútbol dirigir la parcela deportiva.
De esa maltrecha dirección deportiva es de donde debería irse don Florentino Pérez.
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