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Baloncesto

El Caesa Cartagena toca fondo al caer en Mallorca ante el Palmer

El conjunto albinegro, con siete derrotas consecutivas, ya es el colista de Primera FEB tras encajar un parcial de 30-11 en el último cuarto

Jordan Davis, del Caesa Cartagena, durante el encuentro.

Jordan Davis, del Caesa Cartagena, durante el encuentro. / Palmer Basket

José Antonio Muñoz Devesa

La temporada pasada el baloncesto era desafortunado con el Grupo Caesa Cartagena, pero los primeros compases de esta campaña, desencadenando una crisis alarmante, lo ha convertido en desquiciante para los del Palacio de los Deportes de Cartagena (77-68). No hay palabra que describa mejor la realidad de un equipo tan aturdido como desubicado, incapaz de dar con la tecla sobre el parque ni de estar a la altura de las circunstancias. Mientras el rendimiento de los jugadores, llamados a convertirse en héroes para el club mediante una permanencia salvadora para la viabilidad económica, mengua sin dar señales de resurgimiento, la competición avanza sin esperar a ninguno de sus integrantes, hasta el punto de que, de golpe y porrazo, el conjunto de Félix Alonso es colista de Primera FEB con unos números que desprenden ligeros aromas a descenso y que provocan una decepción tan grande que asusta de cara al futuro.

La derrota ante Palmer Basket, donde el cuadro albinegro mostró un querer y no poder que es aún más alarmante que la victoria perdida en Son Moix, coloca al equipo en una situación extremadamente delicada que abre el interrogante inmediato: ¿vendrá un entrenador que arregle este desastre? ¿Seguirá Félix Alonso tras perder el octavo partido en competición liguera? Nadie lo sabe. Sin embargo, pase lo que pase, el Grupo Caesa Cartagena necesita un lavado de cara de arriba a abajo. Sin medias tintas. Lo evidenció en los últimos diez minutos del partido, muy por debajo, en lo que a intensidad se refiere, de un equipo mallorquín que sí afrontó la cita desde la importancia que merecía.

Los portuarios amenazaron con escaparse tras el final del tercer cuarto (47-57), pero pronto emergieron los problemas del equipo y los locales impusieron un ritmo frenético con un parcial de 30-11. Sanadze y Camacho de Sá castigaron en cada ataque a unos cartageneros completamente desconectados. Trató Alonso de contener el empuje balear, pero la distancia favorable a los visitantes se disparó. De esta manera, los albinegros echaron a perder los buenos minutos mostrados durante el primer y penúltimo periodo. Lo bueno de todo esto, es que más bajo no se puede caer.

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