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Fútbol-Copa del Rey

El Real Murcia se asegura un Primera División

El conjunto grana tumba al Cádiz, alcanza los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, y se medirá entre el 16 y el 18 de diciembre a un equipo de la máxima categoría en Nueva Condomina

Paco Sarabia

Paco Sarabia

Se ha instalado el estado de felicidad en el Real Murcia. Cuesta creer que el equipo que tocó fondo y llegó a ir colista con Joseba Etxeberria haya vivido una metamorfosis de este calibre. Desde que Adrián Colunga asumiera el cargo de entrenador del Real Murcia, consiguió quitarle el miedo a fallar a sus jugadores y después les ha dado un estilo para que cada uno de ellos consiga mostrar su mejor versión. El cuadro grana venció por 3-2 al Cádiz gracias a una sobresaliente primera mitad y a un ejercicio de supervivencia en el segundo periodo.

Pedro Benito controla el balón ante Pereira. | JUAN CARLOS CAVAL

Pedro Benito controla el balón ante Pereira. | JUAN CARLOS CAVAL

Adrián Colunga salió con un once que dejaba claro que el principal objetivo del equipo era el derbi del próximo lunes en el Cartagonova. El hecho de que se quedaran en el banquillo todos los componentes que forman la columna vertebral que ha logrado la buena racha de resultados en liga confirmaba este hecho. Gazzaniga, Flakus, Bustos y Jorge Mier, este último sin duda un jugador clave en la estructura del equipo, esperaron su oportunidad en el banquillo.

Dos aficionadas, en las gradas del estadio. | JUAN CARLOS CAVAL

Dos aficionadas, en las gradas del estadio. | JUAN CARLOS CAVAL

El once tenía toda la lógica. Entraban en el once jugadores como Piñeiro, Pedro León o Schalk, este último en una sorprendente banda izquierda, para que tuvieran la oportunidad de dar un paso adelante; se apostó arriba por un Ekain necesitado de ser importante y a Pedro Benito en la derecha, que iba a ir con una motivación extra por jugar contra el club de su corazón.

Jóvenes aficionados, animando a su equipo. | JUAN CARLOS CAVAL

Jóvenes aficionados, animando a su equipo. | JUAN CARLOS CAVAL

Enfrente estaba un Cádiz que en su once también presentaba muchas novedades y en el que estaban tres jugadores del filial, lo que dejaba claro que la eliminatoria no era de vida a muerte para ninguno.

El Cádiz arrancó el partido decidido a imponer su plan con posesiones largas, control del ritmo y presencia en campo rival. Sin embargo, todo ese dominio inicial fue más estético que efectivo y solo duró 15 minutos. Apenas generó verdadero peligro, salvo en una falta lateral que Piñeiro midió mal y que provocó el único sobresalto para la grada murcianista en toda la primera mitad.

A partir de ahí, emergió la mejor versión del Real Murcia, un equipo vertical, preciso y superior en todas las fases del juego. El 1-0 fue la prueba. Un balón filtrado hacia Pedro León abrió la defensa gaditana; el muleño la puso al segundo palo y Álex Schalk, en una acrobacia tan espectacular como efectiva, firmó el primer tanto de la tarde.

Álex Schalk, desatado

El neerlandés, desatado, rozó el segundo apenas unos segundos después con un disparo desde la frontal que se marchó por encima del larguero. Era su noche. Y lo confirmó más tarde, sirviendo una asistencia medida a Pedro Benito, que definió con solvencia para colocar el 2-0.

Schalk se marchó al descanso, pero dejó el sello de jugador del partido y de que el Real Murcia había hecho un fichaje antes de que se abriera el mercado invernal en  el mes de enero. Antes del intermedio, el Real Murcia mantuvo su empuje y encontró el premio del 3-0: un auténtico golazo de David Vicente, con un derechazo desde la frontal que se coló cerca de la escuadra, imposible para David Gil.

La segunda parte cambió de guion por completo. Gaizka Garitano introdujo cuatro cambios y el Cádiz pareció resucitar. Nada más comenzar, un derribo de Andrés Carmona sobre Dawda se tradujo en penalti. Álex Fernández lo ejecutó con potencia al centro, pero Piñeiro adivinó la intención en el último instante y mantuvo el 3-0 con una pierna decisiva.

El impulso gaditano encontró recompensa minutos después, cuando Diarra acertó para recortar distancias y marcar el primer tanto del cuadro cadista.

Ese 3-1 armó de argumentos al Cádiz y provocó que el Real Murcia recordara que se medía a un rival de superior categoría, que estaba herido en su orgullo y que se veía capaz de levantar la eliminatoria. El cuadro murcianista, pese a los ajustes del técnico y a la solidaridad de sus jugadores, se veía incapaz de quitarle el balón a un Cádiz que seguía presionando. El susto y el miedo se instalaron en Nueva Condomina en el minuto 83 cuando Dawda finalizó con claridad una rápida transición y colocó el 3-2 en el marcador.

El Real Murcia, que entre ambos goles amarillos intentaba salir de la cueva con alguna acción aislada, sobre todo de un Flakus al que Colunga tuvo que tirar desde el banquillo, vio cómo tras el segundo gol cadista solo le quedaba defender la mínima renta que ya tenía. Sufrió, pero lo consiguió. El Real Murcia se clasificó para dieciseisavos y tendrá un nuevo choque copero ante todo un Primera División, después de un último susto en forma de gol anulado al Cádiz en el minuto 94.

Ficha técnica

Real Murcia: Piñeiro, David Vicente, Alberto González (Héctor Pérez, 46), Andrés López (Jorge Sánchez, 84), Cristo, Isi, Antonio David, Pedro León (Sekou, 57), Schalk (Palmberg, 46), Pedro Benito y Ekain (Flakus, 66).

Cádiz: David Gil, Alfred Caicedo, Jorge More, Pelayo, Raúl Pereira, Joaquín (Moussa, 46), Álex Fernández (Ortuño, 77), Youssouf Diarra, Efe (Dawda, 46), Tabatadze (Ismael Alvárez, 46) y García Pascual (Brian Ocampo, 46).

Goles: 1-0. Min. 14: Alex Schalk. 2-0. Min. 21: Pedro Benito. 3-0. Min. 45: David Vicente. 3-1. Min. 54: Diarra. 3-2. Min. 76: Dawda.

Árbitro: Sergio Claudiu (comité valenciano). Amarilla a Andrés López y Ekain, Isi y Cristo Romero. Expulsó con roja directa al visitante Moussa Diakité (90).

Campo: Nueva Condomina, ante 10.442 espectadores.

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