El deporte, en primera persona
"El balonmano no te da para comprarte la casa, el coche y organizar tu vida"
Alicia Robles Sánchez (Bullas, 6 de febrero de 2002) es la única murciana que juega en la máxima categoría del balonmano femenino español, un deporte que está viviendo ahora mismo el Campeonato del Mundo. La portera juega en el Zonzamas Plus Car Lanzarote tras pasar por Mislata, Tenerife y Valladolid

Alicia Robles, única jugadora murciana que juega en la máxima categoría del balonmano español / L.O.
¿Cómo y cuándo empezaste a jugar al balonmano?
Fue en quinto de Primaria, creo que con 10 u 11 años. En Bullas siempre se hace un torneo en memoria de El Lagarto, un hombre que falleció hace unos años, y siempre van equipos de colegios. Y el mío, el Ródenas, estuvo ahí. Ese día vi que me gustaba el balonmano.
¿Y cómo fue tu progresión?
Llegué al Club Balonmano Bullense, pero no había entonces equipo femenino y empecé jugando con los chicos de mi clase. Y al año siguiente sí que apareció el conjunto de chicas, pero solo de categoría senior, y también seguí jugando con los chicos.
Es decir, que con 12 años jugabas con senior.
Sí, pero eran los comienzos del club y al final eran partidos amistosos, no había ni liga todavía. Más adelante, cuando entré en infantiles, jugaba con las de segundo año porque no había de mi edad. Y allí seguí hasta que en juveniles de primer año, tras un partido con la selección murciana, me ofrecieron irme a Valencia a jugar en el Mislata.
¿Antes del balonmano habías probado algún otro deporte?
Toda la vida he hecho deporte, desde el típico multideporte en los colegios. De hecho, cuando empecé en el balonmano estaba haciendo voleibol y natación a la vez. Lo que pasa es que mi madre me dijo que me decantara por algo y me quedé con la natación y el balonmano. Y aparte de eso, también estudiaba música. Estaba en una banda en Bullas y haciendo solfeo para entrar al conservatorio. Lo que ocurrió es que como eran tantas cosas, al final me quedé con la música y el balonmano, y luego ya solo con el balonmano cuando me fui ya de casa.
¿Y en la música hasta dónde llegaste, qué instrumento tocabas?
La trompeta y me quedé a las puertas del conservatorio. En ese momento fue cuando tuve que decidir entre el deporte o la música, que también requiere muchísimo tiempo, y si entras al conservatorio, te tienes que dedicar a ello.
¿Fue un cambio muy radical irte de Bullas a Mislata?
Acordé con el club que no me iba a ir allí a vivir porque estaba empezando el Bachillerato. Iba los viernes a entrenar, los sábados jugaba y los domingos me volvía. Nos pusieron una casa para que pasáramos allí los fines de semana mis padres y yo. Y así estuve hasta que terminó la temporada en mayo. Pero a raíz de estar en Mislata recibí la oferta del Salud Tenerife para jugar en la máxima categoría.
¿Con qué edad debutaste en Liga Ibredrola?
Con 17 años, cuando aún era juvenil y jugaba en el filial. Tenía mis minutillos en Liga Iberdrola y estuve en Tenerife desde 2019 hasta 2022.
Entonces pasaste la pandemia allí.
No porque tuve suerte. Justo un par de días antes de cerrar al aeropuerto me fui a casa, así que pasé la pandemia en Bullas.
¿Cuándo te diste cuenta que podías dedicarte profesionalmente al balonmano?
Cuando me fui a Tenerife yo ya cobraba. Y la verdad es que el sueldo que tenía para ser juvenil era bueno. Pero para que lo sepas, en las Islas Canarias siempre se paga algo o bastante más que en la península. En ese momento acordé con mis padres que me iba a estudiar y a sacar algo de dinero. Y desde ese momento siempre he cobrado, al margen de que me saqué mi carrera de Magisterio de Educación Infantil sin que le haya costado ni un euro a mis padres porque estaba incluido en mi contrato.
¿Pero se paga menos en el femenino que en el masculino?
Sí, muchísimo menos. Para que te hagas una idea, un sueldo medio en la península puede ser unos 1.200 euros, y en Canarias es un poquito más. También depende de quién te negocie el contrato y el tiempo que lleves jugando, además de tu rendimiento. En la liga masculina los sueldos están entre 2los .500 y los 6.000 euros al mes.
¿Y ha mejorado la situación económica para vosotras?
Poco a poco, pero nosotras no tenemos ingresos por televisión ni nada de eso. Es como el fútbol femenino, que movemos menos dinero que el masculino, pero es que nuestros partidos los ve bastante gente.
¿Pero estáis dadas de alta en la Seguridad Social, no?
Sí, los diez años que voy a hacer en Primera División he cotizado. Ha ido mejorando la situación, ya no solo a nivel personal, sino en el balonmano. Los equipos están obligados a tener unas diez jugadoras contratadas a jornada completa cuando antes eran solo seis.
¿Y por qué Magisterio de Educación Infantil?
Porque siempre me ha gustado. Me gustan los niños pequeños porque aprenden más rápido y son más fáciles de enseñar, bajo mi punto de vista, claro. Los peques son esponjas y aprenden todo súper pronto y no tienes peleas con ellos. Con los más mayores ya es otra batalla.
¿Es muy diferente la vida en Lanzarote que en Murcia, aunque ya estarás acostumbrada?
Claro, es que yo hice un cambio radical porque de Tenerife me fui a Valladolid, donde estuve desde 2022 hasta 2025. Y yo es que soy muy de clima canario. De hecho, en Valladolid lo pasé bastante mal porque allí hace muchísimo frío y estás con el abrigo todo el año. Me gustó tanto vivir en Tenerife, que cuando me salió esta oferta para venirme a Lanzarote, le dije a mi representante que firmara. Es más, desde enero ya tenía firmado el contrato.
Pues Valladolid se parece más a Bullas.
En Bullas también hace frío. Estuve la semana pasada y cuidado, pero tienes calor en primavera, algo que no ocurre en Valladolid, donde solo hace calor en verano.
¿Y cómo es la gente en Lanzarote?
Aquí es que tenemos una media de 24 grados todo el año y la gente es muy sociable, como nosotros. En Valladolid, por ejemplo, era todo lo contrario, siempre estaban con la cara larga e influye en el estrés que llevan. En Lanzarote la gente es más tranquila, se les nota que viven más felices, con lo cual te pegan un poco de su tranquilidad y su felicidad.
¿Y te planteas quedarte allí a vivir?
Pues depende, porque si todo va bien y el equipo mantiene categoría este año, sí que me gustaría seguir el año que viene, que salen oposiciones aquí y entonces mataría dos pájaros de un tiro. Vivir en Lanzarote hasta que sea anciana no lo veo, porque con 30 o 40 años quiero volver a nuestra tierra.
¿Si te sacas la oposición hasta podrías combinar ambas cosas?
Se puede hacer. Una jugadora de mi equipo está trabajando en un colegio.
Volviendo al terreno deportivo. ¿Siempre has jugado de portera?
Sí. En el torneo este que te he explicado al principio, me puse de portera aunque también pasé por todas las posiciones, pero donde destaqué fue en la portería.
Pero las porteras se llevan muchos balonazos, que yo también he jugado al balonmano y sé lo que pasa.
Así es, y encima yo tengo un imán en mi cara. En todos los equipos en los que he estado siempre me han dicho mis entrenadores que no habían visto a otra persona a la que le dieran más en la cara que a mí. También dicen que es porque soy muy alta (mide 1,85) y las rivales se quedan sin recursos para lanzarme.
Tienes 26 años y aún te queda mucha carrera, ¿pero ya has empezado a pensar en el futuro?
Sí porque también he sufrido muchas lesiones. La verdad que no sé cuántas llevo. No sé cuántos años me quedarán, pero me gustaría opositar porque el balonmano no da de comer toda la vida. Yo puedo llegar a los 30 años jugando, por ejemplo, pero quiero tener un respaldo que me dé de comer. Cuando yo empecé había gente que solo se dedicaba a jugar, pero yo acordé con mi familia que no iba a dejar de estudiar porque el balonmano no te da dinero como para poder comprarte la casa, el coche y organizar tu vida.

Alicia Robles, en un partido / L.O.
Claro, y más en femenino que ganáis menos.
Así es. Quiero alargarlo unos cuantos años si el cuerpo me lo permite, pero no lo quiero alargar excesivamente.
Te veo con los pies en el suelo.
Sí porque al final he sufrido dos operaciones de rodilla y otras tantas de espalda. Ahora me pillas que tengo una pequeña rotura de fibras del isquio, y el otro también me lo rompí seis centímetros, además de los dedos y mil cosas. Al final pues querer, pero el cuerpo es el que me va a decir cuánto tiempo voy a estar en el balonmano. No quiero llegar al extremo de verme con 33 años con un bastón y sin poder moverme.
En tu posición no sufres muchos golpes.
Mi posición es la que dicen los estudios que menos desgaste tiene. Hay porteras de edad, como Silvia Navarro, que tiene 46 años, pero cada cuerpo es un mundo.
¿Alguna vez de niña te planteaste ser profesional?
Creo que realmente no fui consciente hasta llegué a Tenerife. En Mislata estaba en una categoría territorial y no estaba viviendo fuera de mi casa. Pero cuando me llamaron de Tenerife el cambio de vida fue brusco. Entonces sí vi que estaba llegando algo gordo, pero nunca dejé de trabajar y a día de hoy sigo pensando que puedo aprender muchísimo. Comparto media vida con mucha gente que se dedica también a esto y es un ciclo continuo de aprendizaje.
Es extraño ver jugadoras o jugadores de balonmano de la Región en la máxima categoría. De hecho, eres la única.
El problema que hay en nuestra Región es que es pequeña en comparación con Andalucía, Valencia o Cataluña, por ejemplo. He ido a concentraciones con la selección española donde yo era la única de Murcia. En otros lugares de España pueden salir más talentos y, encima, sí que están pendientes los ojeadores de sus partidos. No se vienen a Murcia a ojear, se quedan en sitios grandes. Yo tuve la suerte de que me vieron con la selección regional y me llamaron después de un partido Valencia-Murcia.
¿Siempre has sido atrevida, aventurera?
Al final hay que echar para adelante si te gusta algo. Hay situaciones que si las dejas pasar, seguramente no vuelven a ocurrir. Y cuando eres joven, como me dijeron mis padres, hay tiempo de equivocarse y siempre puedes volver a casa, aunque eso no lo puedes hacer con 35 años. Mis padres, mi hermano y mi familia siempre me han apoyado mucho en todo ese tema, pero también les dije que yo iba a estudiar y que no me iba a desviar del camino.
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