Fútbol
Fumata blanca en el FC Cartagena
Alejandro Arribas cierra el acuerdo definitivo con Duino Inversiones para hacerse cargo del club y poner fin a la etapa de Paco Belmonte como presidente y de Felipe Moreno como propietario en la sombra

Alejandro Arribas, junto a Javier Hernández el pasado verano / Ivan urquizar
Termina la pesadilla. La tediosa compraventa del FC Cartagena llega a su fin cuatro meses después de su primer acuerdo en julio. Por fin Alejandro Arribas, la parte compradora; y Duino Inversiones, propietaria del club y parte vendedora; han alcanzado un punto de unión para ejecutar el traspaso de las acciones de la entidad cartagenerista. Comienza así una nueva era después de diez años de gestión de Duino con Paco Belmonte en la presidencia y Felipe Moreno en la sombra.
Durante la tarde noche de ayer miércoles se produjo el acuerdo definitivo. En una reunión entre las partes se llevó a cabo la firma de documentos que atestigua el traspaso. Sobre las ocho de la noche, todos los papeles estaban rubricados. El club entraba en una nueva era. Fuentes cercanas a la operación confirmaron a esta redacción la firma, que se produjo sin comunicado oficial por parte del club.
La rúbrica sobre el papel acaba con un proceso largo y tedioso que se ha prolongado durante más de cuatro meses. Práctica habitual en los negocios de Felipe Moreno. La venta del Leganés en 2022 se prolongó durante otros seis meses. Todo este tiempo ha sido un sinvivir para la afición, que se ha sentido maltratada por la falta de profesionalidad de los dirigentes.

Manifestación del las peñas del FC Cartagena / Iván Urquízar
Ya venía caliente la relación entre la afición y la directiva del Cartagena tras dos años sufriendo en lo deportivo y con demasiados roces que se acercaban a lo personal. Con el descenso y el abandono del palco del Cartagonova se sucedieron las protestas por saber la verdad. Quién estaba detrás del Cartagena, qué situación financiera tenía y cuál era su futuro. Paco Belmonte no supo dar respuesta a ninguna de esas preguntas.
Fue entonces cuando Felipe Moreno, poseedor del club con el 85 por ciento de Duino -a través de su testaferro Fernando Luque Carreño- encontró en la familia Arribas el comprador perfecto. Ya tenían los empresarios Pedro y Felipe trato anterior. No quiso el cordobés que entrara Miguel Ángel Jiménez Bosque ni Alfonso Serrano, pese a que demostraran la solvencia suficiente para pagar por el club y asumir sus deudas.
La entrada de los Arribas también fue convulsa. Primero era Pedro el comprador y después fue Alejandro, quien tenía su capital comprometido con el Arenteiro y así lo confirmó Argimiro Montes, presidente del club gallego. Un comunicado anunció el cambio de capitán minutos antes de la primera rueda de prensa de la parte compradora y Alejandro compareció en rueda de prensa sin un plan claro ni proyecto ni due diligence.
Convivencia insufrible
Se intentó entonces una «transición ordenada» tras la que los miembros del consejo de administración debían abandonar sus cargos. Pero esa transición nunca se dio. Manolo Breis continuó en su puesto tras confeccionar la plantilla con el dinero de Alejandro Arribas y Paco Belmonte continuó en la presidencia, sujeto a un pago del club a plazos que no le otorgaba el control hasta verano de 2027. Desde fuera, el club parecía funcionar mientras el equipo comenzaba a rodar. Desde dentro de las oficinas del Cartagonova, saltaban chispas.
Para frenar una situación sin pies ni cabeza, en la que todo el equipo de Arribas estaba maniatado sin poder trabajar, el exfutbolista quiso adelantar los plazos del acuerdo. Presentó un aval que le permitiera hacerse con el cien por cien del club de manera inmediata. Algo cambió en la parte vendedora, que exigió nuevas condiciones y más seguridad en el pago, rompiendo un acuerdo alcanzado y comunicado por Arribas en rueda de prensa.
Esta es la dantesca situación a la que se puso fin ayer con la firma de los documentos. No había otra salida. Alejandro ya había puesto unos dos millones de euros que perdería si no accedía finalmente a la compra y Duino carecía del músculo económico para hacer frente a las deudas, además del desgaste social sufrido en Cartagena. Si otro giro de guion no lo evita, la compra definitiva y traspaso de poderes de Duino a Alejandro Arribas abre una nueva era en el Cartagena después de diez años de gestión.
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