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Fútbol

Real Murcia: chispazos que dan esperanza

La pegada permite resurgir a un equipo grana que sigue con problemas en su juego, sin identidad en el medio campo y con grandes carencias en defensa

Pedro Benito en una acción del partido de este sábado en Nueva Condomina ante el Nástic. | JUAN CARLOS CAVAL

Pedro Benito en una acción del partido de este sábado en Nueva Condomina ante el Nástic. | JUAN CARLOS CAVAL

Ángela Moreno

Ángela Moreno

Necesitaba ganar el Real Murcia. Y el Real Murcia, desde la destitución de Joseba Etxeberria, ha conseguido dos triunfos consecutivos. Ganó en Sevilla al Betis Deportivo y se impuso este sábado al Nástic de Tarragona en Nueva Condomina. Dos meses y medio después, los murcianistas han logrado de la mano de Adrián Colunga empezar a creer durante los partidos, aunque esos partidos se pongan en contra. Porque en la Ciudad Deportiva Luis del Sol supieron reponerse al empate del filial bético y en la última jornada lograron remontar el gol inicial de los tarraconenses.

Dos victorias seguidas que han hecho que el Real Murcia pase de estar hundido en la clasificación a respirar fuera de la zona roja. Dos victorias que han dejado chispazos para la esperanza. Porque con Adrián Colunga en el banquillo, los murcianistas han vuelto a reencontrarse con el gol, y sin necesidad de acumular grandes ocasiones. En dos partidos, Flakus acumula tres dianas, mientras que este sábado Pedro Benito era uno de los grandes protagonistas de la remontada, marcando el primero y asistiendo al esloveno en el segundo. Además, Bustos, a la espera de tener más presencia en el juego, marcó un golazo.

Todas las imágenes del Real Murcia - Nástic de Tarragona

Todas las imágenes del Real Murcia - Nástic de Tarragona / Juan Carlos Caval

Los goles están siendo la gran diferencia en el cambio de cara del Real Murcia. Porque los granas han conseguido en dos jornadas los mismos goles que en las ocho anteriores con Etxeberria en el banquillo. De hecho, Adrián Colunga está haciendo realidad los deseos que en un inicio tenía el técnico vasco, un técnico vasco que siempre prometió mirar arriba, aunque eso generara problemas atrás, pero que nunca lo consiguió. Hasta el punto que en las últimas jornadas de Etxeberria, futbolistas como Flakus, Ekain o Pedro Benito parecían una sombra de sí mismo.

Pues lo primero que ha logrado Adrián Colunga es levantar la moral de sus jugadores de ataque. Y ellos están siendo los grandes protagonistas de la reacción. Flakus lleva tres goles, Pedro Benito suma un tanto y una asistencia; Bustos también se ha estrenado y Ekain ha participado en un par de tantos. Pero la sorpresa está siendo Jorge Mir. El lateral murcianista se ha convertido en un golpe de aire fresco en ataque. Ante el Betis B daba una asistencia y este sábado fue protagonista en dos de los tres goles.

Esos chispazos dan esperanza después de muchas semanas de miedo. Y sobre esos chispazos tiene que seguir trabajando Adrián Colunga, porque el técnico asturiano tiene mucho trabajo por delante, como se ha visto en los dos partidos ligueros que ha dirigido. En una semana en la que ya será confirmado como entrenador titular del Real Murcia, Colunga debe insistir en corregir problemas que están no dejan de hacer daño a los granas. Porque, al margen de los resultados, las sensaciones en el juego son muy malas durante muchos minutos.

Por muchas vueltas que se le dé al centro del campo, el centro del campo del Real Murcia no funciona. Esta semana fueron Isi Gómez y Antonio David los que aparecieron en esa zona, sin embargo, los granas nunca lograron dominar esa zona. Hasta el punto de que la primera media de hora fue para olvidar, con un Nástic moviendo el balón con toda la comodidad del mundo.

Remontó el Real Murcia, pero no puede seguir dependiendo los granas de chispazos. Necesitan los murcianistas activar esa zona en el medio, sobre todo si quieren dejar de seguir sufriendo a la hora de sacar el balón. Porque esa es la principal carencia de los granas. Sin nadie que se ofrezca a ponerse al volante, los centrales se ven forzados a asumir unas funciones que no pueden realizar. Sufre especialmente Alberto González, que no sobresale especialmente con el balón en los pies.

Pero no solo ahí están al borde del precipicio los defensas. Las ayudas tampoco ayudan, lo que convierte en las segundas jugadas en una condena. Y, cuando das tantas facilidades, al final llegan los fallos y los regalos. Facilidades que aparecen todas las semanas, como ocurrió este último sábado. El primer gol del Nástic fue un penalti tonto de un Héctor Pérez que pagó la novatada. Más grave fue la caraja en el segundo tanto, donde remataron un centro prácticamente desde su casa.

Juntar líneas, dar más equilibrio y conseguir que el centro del campo sea protagonista serán las siguientes tareas de Colunga a la espera de que llegue enero y de que puedan aterrizar en NC algunos fichajes invernales.

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