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Pasando la cadena

Paciencia y a barajar sin prisas

José Luis Ortín. | L. O.

José Luis Ortín. | L. O. / l.o.

José Luis Ortín

Realismo, amigos. Ya sabemos que somos de tres formas: como nos ven, como desearíamos ser y como somos realmente. Y para llegar adonde queremos, las prisas no son buenas consejeras. Ni la obcecación tampoco soluciona nada a la hora de abordar realidades que nos superan. Humildad, análisis, inteligencia y determinación conforman la receta adecuada para enfocar nuevos caminos ante la ambición sana o la incertidumbre.

En el fútbol patrio, al Real Madrid y al Barça les da para España, pero no para Europa. Como al Atlético, que puede animar el cotarro dentro sin grandes ilusiones continentales. Sobre todo, mientras no arregle su bajón fuera de casa.

Xabi Alonso continúa enhebrando un traje con ansias de campeón, como exige la historia blanca y sus aficionados, y ese camino debe hacerlo con más voluntad que certezas porque no se entiende de otra manera en el Bernabéu y porque le faltan mimbres contrastados. Hallar otra tripleta central como la que formaron en su día Casemiro, Kroos y Modric no va de unas cuantas semanas ni siquiera de meses. Y no es que vaya a copiar a aquellos añorados futbolistas, sino que debe encontrar un sistema acorde a lo que tiene o hallar su tripleta mágica entre quienes pusieron a sus órdenes. No olvidemos que él no ha hecho esta plantilla

Pero, claro, ni el mejor Tchouaméni es el brasileño ni Camavinga puede soñar con serlo. Tampoco Güler es el croata ni Ceballos ni Valverde, cuando juega en medio, son el alemán. Solo Bellinghan es diferencial en el medio campo madridista porque aúna trabajo y calidad con liderazgo y llegada. Encontrar un medio campo tan diferencial como formaron aquellos requiere paciencia y tiempo. Lástima que Florentino Pérez no crea tanto en los vertebradores de equipo como en los medias puntas.

A Flick le ocurre algo parecido cuando Pedri no juega. Pero su verdadera debilidad está atrás. Unos achacan el exceso de oportunidades rivales y goles en contra a la falta de un contrastado defensa como Iñigo Martínez, y otros a que los contrarios le han cogido el tranquillo a su adelantada defensa. Y puede que sea una suma de ambas cosas, sumada a su vez a la baja forma o falta de cualidades para tal desempeño de algunos de sus elementos defensivos. O, seguramente, que sus medios y delanteros no presionan arriba como la temporada pasada. Pero tampoco olvidemos que al Barça le dio solo para España. Europa le vino grande.

Y hay un denominador común para el paralelismo continental de culés y merengues. La intensidad mostrada por los grandes de la Champions, con mayoría inglesa, es el factor que discrimina negativamente a nuestros grandes. Nos pasan como aviones en cuanto pisamos sus campos de minas. Ahora mismo, Bayern, Arsenal, City, Liverpool y hasta el PSG están varios escalones por encima. Y superar tal depresión, como decíamos, no es cuestión de poco tiempo. Hay que echarle paciencia, determinación e inteligencia, aparte de imaginación para tan complicado empeño, reinventado sistemas y jugadores o tirando de cantera. Y dinero, no lo olvidemos.

Lo curioso del asunto es que hay una mayoría de españoles al frente de esos grandes transatlánticos continentales. Luis Enrique, Arteta y Guardiola comandan a tres de ellos con grandes posibilidades de corona europea. Seguramente habría que escucharlos para analizar tan clamorosa realidad.

El Barça tiene en Vigo un partido de los llamados trampa frente al Celta. Si gana, como debería, recortará dos puntos al Madrid. Y si empata o pierde continuará su minicrisis por no reconectar con la vitola campeona del pasado año en la liga. Porque en Europa, ya decíamos y hemos visto que este año tampoco le da.

Y el Atlético a lo suyo: pernoctar en puestos de Champions. Simeone está acabando de engarzar las joyas adquiridas este verano al collar que ya lucía. La garra que protagonizan el Cholito, Jiménez y Llorente con los pulmones de Koke y Barrios, más la calidad de Baena y Almada con algunas gotas geniales de su distinguido Julián Álvarez y chispazos de Griezmann, amalgaman un buen equipo con aspiraciones renovadas. Veremos si les da para algo más que animar el cotarro en España junto con el excelente Villarreal del insumergible Marcelino. Mucho mérito de los amarillos de los Fernando Roig, renovando cada temporada un equipo sorprendente.

Así que, como dice el viejo adagio oriental, templanza para soportar lo que no podemos cambiar, coraje para denunciar lo que sí pueden y sabiduría para distinguir.

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