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Fútbol

Martín Ruiz, de la Tercera murciana a la élite asiática

Forma parte del cuerpo técnico del juvenil del Al Hilal (Arabia Saudí). El entrenador de porteros lleva más de diez años fuera de la Región de Murcia y ha formado parte de vestuarios junto a Nicolás Anelka y López Caro, entre otros.

Martín Ruiz, junto a Nicolás Anelka en la época en el Mumbai City. | L.O.

Martín Ruiz, junto a Nicolás Anelka en la época en el Mumbai City. | L.O.

Paco Sarabia

Paco Sarabia

Martín Ruiz Sánchez (Murcia, 11-01-1973) vivía una vida normal para muchos entrenadores de porteros de la Región de Murcia. Era docente en un instituto por las mañanas y lo compaginaba con los entrenamientos en clubes locales (Costa Cálida, Olímpico de Totana, UCAM o Pinatar). Hasta que en el año 2014 su vida dio un giro de 180 grados. Con orgullo me recuerda la anécdota cuando quiso inscribirse en Educación Física, pero ya no quedaban plazas y tuvo que optar por ser profesor de Inglés: "La chica que estaba delante de mí se llevó la última plaza de Educación Física y pregunté qué quedaba libre". Lo que en su momento fue una decepción, ahora tiene claro que fue fundamental en lo que ocurriría después: "Gracias a saber inglés me abrió todas las puertas y poder salir fuera de España".

En el repaso de su carrera, el primer nombre propio que aparece es el de Juan Antonio Calvo, al que Martín está muy agradecido: "Fue el primer técnico que me dio la oportunidad de ser entrenador de porteros en Tercera División", me comenta.

Su sueño siempre fue trabajar de su pasión. Estaba contento con la vida que llevaba, pero sentía que necesitaba crecer y que el fútbol fuera su trabajo. Para ello entendió que la salida al exterior era necesario y puso todo de su parte: "Quería dedicarme profesionalmente a esto y no te puedes imaginar la cantidad de correos electrónicos que escribí a gente del mundo del fútbol".

La oportunidad, en Tailandia

Ese trabajo tuvo su recompensa y de repente un agente serbio le ofrece la primera oportunidad: "Un día me escribió diciendo que había una oportunidad en Tailandia. Pues estupendo. Y allá que me fui". Ese primer salario no era mucho más que lo que ganaba como profesor, pero él lo entendió como la oportunidad de su vida.

En Tailandia comenzó una andadura que le llevaría a recorrerse gran parte de Asia. "Al poco tiempo un agente chino me llamó y me dijo que había una oportunidad de ir a un equipo de Primera División de China". Tardó lo mismo en aceptar esa oferta de China que la de Tailandia. La valentía para cambiar de club, de país y de cultura está siendo el denominador común de su carrera.

Martín Ruiz tiene para escribir un libro. Su trayectoria es muy extensa para describirla aquí y algunas experiencias no son positivas. Ha estado en países tan exóticos como Bangladesh, Omán o Uzbekistán. En este último no pudo desarrollar su trabajo porque fue un visto y no visto: "Si te digo la verdad, en Uzbekistán estuve seis horas (risas). Un entrenador español, Ángel López, iba allí y me quería en su equipo, y ya sabes, que a mí no me cuesta coger la maleta, así que ahí me fui. Cuando llegué vi que en el club había muchos problemas, porque, además, en ese momento el día a día lo hacían en otra ciudad porque estaban de obras en su campo. Tras ver durante el primer día lo que había en el club, hablé con el entrenador y le dije que yo me iba de allí, que esto no lo veía", explica.

Del Real Murcia a Anelka

Uno de los hitos más notables de su andadura fue el trabajo en la India, junto a Nicolás Anelka. Martín relata que, tras estar ayudando en el cuerpo técnico de José Luis Acciari durante un verano en el Real Murcia, lo llaman para fichar en un cuerpo técnico que tenía a Anelka como jugador-entrenador en la segunda edición de la Superliga India: "Me llamó Óscar Bruzón para irme a la India, a Mumbai, que él estaba de segundo con Anelka". En esa liga , Martín vivió una experiencia que no se podía imaginar y es que los locales dan un estatus de estrella a los extranjeros, que viven en una burbuja de lujo.

Sobre Anelka, Martín apunta que "es un tío muy normal, encantador, pero muy callado". Esta temporada el aprendizaje para un entrenador de porteros fue enorme, ya que esa experiencia ya le hizo entender que estaba dando un salto cualitativo en su carrera: "Vale, esto se puede hacer", pensó en ese momento.

Conexión con López Caro

Si bien su trabajo junto a Anelka representó una gran escalada, fue con el técnico López Caro con quien Martín siente que tuvo su mejor conexión profesional. "Con López Caro y su cuerpo técnico, pudimos pasar más tiempo y tenemos ideas más afines; me adapté muy bien a su exigencia". No había trabajado con nadie de esta manera anteriormente. "Es una exigencia brutal y fue un antes y un después en mi forma de trabajar, de exigir y de todo".

López Caro representa para Martín el modelo ideal de entrenador y líder : "Primero lucha por los demás y luego por lo suyo", un valor que el técnico de porteros considera escaso en el fútbol profesional. "Sé que me conviene porque este tío va a dar la cara por mí donde vayamos". Con él ganó experiencias que cimentaron su evolución como preparador. "Ahora estoy en el juvenil de Al Hilal, en Arabia Saudí, y tengo la misma exigencia que cuando estaba con él y luchábamos por todo. Mi contexto es diferente, pero mi manera de trabajar es la misma", reconoce.

Una de sus últimas aventuras fue en el Rayo Vallecano, antes de coger las maletas hacia Arabia Saudí, donde está trabajando actualmente: "Firmé con ellos en abril hasta final de temporada. Necesitaban de cara a esta temporada un entrenador de porteros con licencia de cara a la Conference League y empecé a trabajar con ellos muy bien. Esperaba seguir ahí, pero no hubo llamada tras cumplirse el contrato el 30 de junio y me llegó esta gran oportunidad en Arabia Saudí".

Hoy, Martín Ruiz considera que es mejor profesional que cuando empezó. No porque haya alcanzado ‘éxitos’ rimbombantes (aunque los tiene), sino porque su criterio, su exigencia y su visión se han endurecido: "La pasión que tengo es la misma con la que comencé, pero ahora conozco más situaciones y tengo esa tranquilidad para manejarlas. Me importa menos lo que diga la gente de mi trabajo, tengo más confianza y más seguridad en mí", concluye.

Ahora está escribiendo un nuevo capítulo, de los muchos que le quedan por escribir, en Arabía Saudí, un país que tiene puestos los ojos en ese Mundial de 2034. Veremos dónde le lleva la vida y dónde sigue transmitiendo su pasión y su conocimiento en el mundo del fútbol.

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