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Primera RFEF

El Real Murcia renace con un triunfo ante el Nástic

Los granas, con goles de Pedro Benito, Flakus y Bustos, logran su segunda victoria consecutiva en un partido que se puso cuesta arriba en el minuto 10

Ángela Moreno

Ángela Moreno

Adrián Colunga tiene flor. Todo lo que con Etxeberria eran derrotas, con Colunga son victorias. Porque el Real Murcia ha conseguido este sábado lo que no había hecho hasta ahora. Además de romper una racha de dos meses sin ganar en Nueva Condomina, los granas suman su segunda victoria consecutiva, logrando renacer en la clasificación.

A la espera de que llegue la regularidad en el juego y de que acaben las facilidades defensivas, el Real Murcia sigue cargándose de optimismo a base de buenos resultados. Y es que tras ganar al Betis Deportivo, este sábado se ha impuesto al Nástic. Y lo más difícil, lo hizo después de encajar un gol en el minuto 10 y llenarse completamente de miedos.

Miedos que se trasladaron a la grada, miedos que despertaron los pitos y las críticas a algunos jugadores, pero miedos de los que nadie se acordó cuando Pedro Benito y Flakus daban la vuelta en el marcador en apenas tres minutos. Porque el gaditano puso el empate tras un gran pase de Mier, y Flakus, a asistencia de Benito, llevaba la locura a una grada que se había olvidado de lo que era ganar. Incluso, a la vuelta de vestuarios, Bustos ponía un 3-1 que parecía increíble vista la primera media hora.

Lo tenía todo hecho el Real Murcia como tantas veces. Pero defensivamente el Real Murcia es un auténtico coladero. Volvió a verse cuando en el 54 Morgado metía otra vez al Nástic en el partido (3-2). Tocó sufrir y mucho. Porque a los 90 minutos se añadieron 18 más extras. Pero la victoria ya no se escaparía de Nueva Condomina, una victoria que sabe a gloria ante la falta de buenos resultados de los granas.

Todas las emociones en 45 minutos

Como si de la mismísima película de Inside Out se tratara, en apenas 45 minutos el Real Murcia pasó por todas las emociones. Para empezar de nada sirvió la carga moral de la victoria ante el Betis Deportivo. La vuelta a Nueva Condomina fue, de inicio, una losa pesada. Ni la entrada de Antonio David junto a Isi Gómez en el centro del campo corrigió el error de siempre, porque el Real Murcia es incapaz de sentirse superior en el centro del campo. Y cuando no tienes nadie al volante, la salida de balón se convierte en un auténtico castigo, algo que supo aprovechar el Nástic de Tarragona para acumular toda la posesión. Si encima que no encuentras tu sitio, a las primeras de cambio cometes un penalti infantil, pues se te viene el mundo encima. Eso es lo que ocurrió en el minuto 9. Héctor Pérez hacía penalti sobre Montalvo y Jaume Jardí no fallaba frente a Gazzaniga. Ni diez minutos se habían superado y el Real Murcia volvía a ir perdiendo en casa.

Fue tal el golpe que todos pensaron en que la victoria ante el Betis Deportivo era solo un espejismo. Y el paso de los minutos lo confirmó. De la decepción por error se pasó a un estado de nerviosismo absoluto, en la que la ansiedad afectaba demasiado a una defensa con poca experiencia en la categoría. Fallaba demasiado Andrés López, la novedad este sábado en la banda derecha, donde Cristo Romero se quedaba en el banquillo. Y nadie era capaz de sacar el balón, favoreciendo el dominio absoluto de un Nástic que lo vio todo tan fácil que se relajó en exceso, conformándose con mover el balón y desesperar a un cuadro murcianista en paradero desconocido en zona ofensiva.

No está Isi Gómez para ser titular, y se demostró una vez más, y no tiene el Real Murcia a nadie que sepa poner un poco de equilibrio y encuentre a jugadores como Flakus y Ekain. Solo entendía la necesidad de ir arriba Jorge Mier, sin embargo, con el Nástic como Pedro por su casa, el lateral pocas carreras se podía echar para mirar arriba.

Había nervios en el campo, muchos por parte de un Real Murcia que parece un novato en la categoría, y había runrún en una grada que quiere creer pero no puede.

Entre Benito y Mier

Sin embargo, no es que el Real Murcia no pueda, es que el Real Murcia no tiene paciencia para intentarlo. Porque la primera vez que combinó tuvo premio. La primera vez que Ekain intentó jugar, encontró a Jorge Mier, y Jorge Mier metió un balón al área que Pedro Benito, la otra novedad en el once, empujó a la red.

Era el minuto 33 y el Real Murcia dejó atrás los miedos para trasladárselos todos al Nástic, y más cuando apareció la rabia para confirmar a los de Colunga que no es tan difícil competir. Porque el Real Murcia que a la media hora estaba muerto, el Real Murcia que estaba condenado a marcharse al descanso con pitada de la grada, se convirtió en un Real Murcia con hambre, en un equipo que apretando solo un poco, ya había remontado al Nástic.

Necesitó tan poco que solo dos minutos después del gol de Benito, el gaditano volvía a ser protagonista, imponiéndose en el centro del campo y salvando un balón que puso a correr directo a Flakus. Si el esloveno renació en Sevilla, este sábado ha confirmado su poderío goleador. En su primer intento ya había batido a un Rebollo que, al igual que sus compañeros, no se creía cómo habían dado vida a un rival al que tenían completamente noqueado, pero al que no habían sido capaces de morder en la yugular.

No hubo pitos en el descanso. Nadie en la grada se acordaba ya de la media hora para olvidar de los murcianistas. Todos preferían mirar el salto clasificatorio si se confirmaba la segunda victoria consecutiva. Era el marcador el protagonista de ese tiempo intermedio.

Ganaba el Real Murcia, que era lo que se deseaba, pero con 45 minutos por delante y teniendo en cuenta lo dado que es el Real Murcia en destrozar ilusiones, nadie conseguía acomodarse tranquilo en su butaca de Nueva Condomina. Todos, sin quererlo, pensaban que en cualquier momento podría llegar otro jarro de agua fría. Se equivocaban. Los aficionados del Real Murcia se merecían una noche de felicidad y los futbolistas de Colunga, superados los miedos del inicio, regresaron al terreno de juego dispuestos a sentenciar al Nástic.

El 3-1 duró poco tiempo

Ya en el primer minuto de la segunda parte, Jorge Mier había vuelto a avisar por banda, aunque su acción fue anulada por fuera de juego. Pero abierta la autovía por la derecha, los delanteros murcianistas solo tenían que tener paciencia y estar atentos a su compañero. Ocurrió en el 50. Nuevo balón de Mier que a la segunda atrapó Bustos para con una media chilena poner el 3-1 en el marcador. Hasta golazos marcaba ya el Real Murcia de Colunga.

Pero si el Real Murcia se aprovechaba de las facilidades defensivas de un Nástic que antes de este partido había encajado hasta 14 goles; los de Tarragona hicieron lo propio frente a una defensa que regala, regala y regala. Si el primer gol de los visitantes llegaba gracias a un penalti tonto de Héctor Pérez, el segundo llegó en una acción todavía más tonta. Morgado, libre como el viento, sorprendía en el área para cabecear un balón que Jardí había metido prácticamente desde su casa.

Ni cuatro minutos había durado la alegría del 3-1, porque en el 54 el Nástic volvía echar el aliento a los de Colunga.

Reaccionaba el técnico eliminando el juego a Isi Gómez y apostando por Sekou. Se trataba de dar un paso atrás, pero una cosa es lo que pretendía el asturiano y otra lo que ocurrió. Porque el Real Murcia estaba dejando demasiados huecos y estuvo cerca de aprovecharlo Cedric, que decidió mal cuando lo tenía todo a favor para rematar delante de Gazzaniga (60).

Se salvó el Murcia en el 60 y lo volvió a hacer en el 64. Tuvo que aparecer Gazzaniga para evitar otra clarísima del Nástic tras una falta lateral.

Volvía a mover el banquillo Colunga para intentar buscar soluciones. Andrés López, tocado, dejaba su sitio a Cristo Romero, mientras que Schalk entraba por Ekain.

Más de doce minutos de parón

En el minuto 70 se tuvo que parar el partido. Un aficionado tenía que ser atendido por una indisposición en la grada y el colegiado, aunque al principio intentó que siguiera el juego, acabó mandando a los futbolistas a la banda a la espera de que las asistencias médicas hicieran su trabajo entre el público.

Hasta diez minutos estuvo el partido parado. Entre eso y una posterior revisión de un posible penalti al Nástic que acabó en nada, el colegiado señaló una prolongación de 18 minutos.

Le tocaba rezar al Real Murcia viendo lo que achuchaba el Nástic y viendo, sobre todo, como se habían apagado los locales en el tramo decisivo. Pero el Nástic quería y no podía, y el Real Murcia iba salvando situaciones a confirmar una victoria que es un golpe de aire fresco para un vestuario hasta hace un par de semanas prácticamente hundido.

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