Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Carlos Ortiz García-Vaso Abogado

Carlos Ortiz García-Vaso: "Estoy mejor que hace 30 años cuando estaba en un despacho fumando"

El cartagenero Carlos Ortiz García-Vaso está a un maratón de completar el World Marathon Majors, el circuito de maratones más importantes del mundo

Carlos Ortiz García-Vaso.

Carlos Ortiz García-Vaso. / Juan Carlos Caval

Dioni García

Dioni García

Carlos Ortiz García-Vaso (Cartagena, 11 de noviembre de 1963) es un abogado afincado en Murcia que está a un maratón de conseguir el World Marathon Majors, el circuito compuesto por las pruebas que se realizan en Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York. Dejó de ser una persona sendentaria con 30 años y desde entonces ha realizado más de cincuenta maratones, ocho Ironman e infinidad de carreras populares. Ha sido campeón regional master de maratón en varias categorías. Pertenece al club Cuatro Santos de Cartagena.

¿Cuándo empezaste a hacer deporte?

A mí me viene con un poco de edad. Empecé sobre los 30 años. Por exigencias de mi rutina y mi vida, que era muy sedentaria, primero con los estudios y después con el despacho de abogados, pasaba mucho tiempo sentado detrás de los libros y los expedientes. Incluso fui fumador, como la mayoría de la gente de mi generación, y poquito después de los 30 años empecé con dolores y molestias cervicales. Fui al médico porque me encontraba realmente fastidiado y los analgésicos se habían convertido en imprescindibles en mi vida diaria.

¿Qué le diagnosticaron?

Que tenía un problema degenerativo normal para mi edad y eso que entonces tenía 32 o 33 años. Me mandaron a hacer rehabilitación, que me sirvió muy poco porque me quedaba peor de lo que estaba. Entonces fue cuando un amigo que sí practicaba deporte me insistió y me dijo que los principales problemas eran por falta de actividad física Me propuso que hiciera el deporte que más me gustara. Me alentaron a montar en bicicleta, que parecía absurdo que me fuera bien por la tensión en los brazos, pero no fue así porque empezaron a aliviarse los dolores y desaparecieron esas molestias. Treinta años después, el uso de los analgésicos para mí es excepcional, es rarísimo que tenga que recurrir a ello.

¿Y cómo empezó a competir?

Empecé con la bici de montaña, luego pasé a la de carretera y cuando llevaba unos diez años de practicar bastante ciclismo, me impliqué a nivel de compromiso. Ya había hecho algunas pruebas ciclistas, alguna pequeña competición local y había logrado alguna victoria en competición. Pensé entonces en ampliar mi actividad deportiva y un día, sería en 2005 o 2006, vi en un programa de televisión una competición tipo Ironman que en aquella época no era tan conocida como ahora. Pensé que si me ponía podía conseguir el objetivo de participar en alguno.

¿Se lanzó a la aventura sin pensarlo mucho?

Bueno, me puse a aprender a nadar porque solo lo había hecho hasta ese momento en la playa, como todos los que hemos vivido cerca de la costa. Durante un año también estuve aprendiendo a correr, algo no se me daba mal por mi constitución física, y empecé a ir a la piscina a nadar. En 2007 participé en algunas carreras y en maratones, pero como seguía nadando, en 2008 decidí inscribirme en algunos triatlones y he completado en mi vida ocho Ironman. Como lo que mejor se me daba era correr, aunque me divertía también con la bicicleta, he seguido todos los años alternando con alguna maratón. Mi pasiones son correr y viajar y por eso a lo largo de estos años he hecho 53 maratones, más de la mitad internacionales, aunque en España también he corrido. Gracias a esto he conocido casi veinte países corriendo.

Pero aunque correr es relativamente barato, hacer maratones por el mundo no lo es.

Todo esto sale de mi bolsillo, no he tenido patrocinadores nunca, solo el apoyo y el respaldo de mi familia, y de los clubes de atletismo a los que he pertenecido. La gente que nos podemos permitir salir y viajar por el mundo sacrificamos otras cosas, y es lo que he hecho. Además, me enteré que había un circuito de seis maratones internacionales que si lo completabas te daban una medalla conmemorativa, algo que nos hace ilusión a los que estamos metidos en este mundo. La última fue la de Tokio y ya solo me falta Chicago, que haré en octubre.

Pero el circuito se ha ampliado y han introducido Sidney.

Las seis principales son las clásicas (Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York), y de cara a 2026 han incluido Sidney. Creo que será una buena excusa para ir a un país tan lejano.

¿Qué maratón ha sido el más duro?

Las características de los maratones de este circuito son la espectacular organización que tienen. Los voluntarios, el público y las ciudades se vuelcan con los participantes y sus familias. La que destacaría por lo emocionante que es y lo que transmite, además de ser uno de los recorridos para mí más bonitos, es Nueva York. Si me lo pudiera permitir, iría todos los años. Estuve allí en 2007 y este año volveré a correr en noviembre porque me han invitado a participar en el Campeonato del Mundo de grupos de edad por la marca que conseguí el año pasado en Boston.

¿Es muy competitivo?

Me considero un corredor popular, pero también es verdad que dentro de mi categoría estoy en un nivel razonable y soy competitivo, no lo puedo negar porque estaría mintiendo. A lo largo de estos años, cuando participas, consigues podios y te encuentras bien, me he ido marcando algunas metas que he ido cumpliendo a nivel muy local y regional. He sido campeón regional de maratón con 50, 55 y 60 años. Mi mejor marca está en 2 horas y 59 minutos, pero es cierto que la conseguí hace ya unos años. Ahora me muevo entre 3h.10 y 3h.20. En Tokio estuve en 3h.20 y en Murcia hice 3h.14.

¿Se ha convertido en una obsesión correr?

No es una fiebre. Cuando haces deportes lo cierto es que te encuentras bien, ves que tu organismo responde e incluso erradicas los problemas mentales de estrés, ansiedad y depresión, para los que lo mejor es hacer deporte. A la gente que no hace deporte le digo que no se lo plantee porque esté de moda, que busque lo que le guste, que le entretenga y divierta. Como te hace sentir bien, es un aliciente para continuar. Por supuesto, muchas de estas competiciones he tenido la suerte de compartirlas con amigos y eso es fabuloso, muy recomendable, porque socializas, te diviertes, compartes, te ríes y posiblemente no haya otra actividad donde socialices más.

¿Llega a ser una terapia?

Sobre todo para gente con trabajos como el mío, donde tienes que tratar con gente con problemas que a veces son muy duros. Lo que te ayuda a sobrellevar eso y despejar la mente es el deporte, que se ha convertido en una terapia.

¿Hasta cuándo seguirá con este ritmo?

Hasta que las piernas me dejen. Las lesiones me han respetado y pienso seguir haciendo cosas marcándome objetivos. A mi edad no me puedo marcar retos a largo plazo y en la medida de lo posible me planifico y organizo solo con unos meses vista o un año.

¿Pero estos excesos no los puede pagar el cuerpo?

Evidentemente ningún exceso es bueno y creo que sí que habría que buscar un equilibrio ideal. Las largas distancias suponen cierto desgaste y estrés, además de poder provocar oxidación y envejecimiento prematuro. Pero en mi caso correr tres, cuatro o seis maratones, como voy a hacer este año, no veo que sea un inconveniente porque me recupero relativamente bien después de estos esfuerzos. Si no me sienta mal y me ayuda a estar activo no me voy a privar de ello, aunque un poco más moderado tendría mayor repercusión para la salud. Mientras que vea que no me pasa factura y que me encuentro mejor que cuando tenía 30 años, cuando estaba sentado en un despacho con el cigarro en la mano, seguiré. El organismo es sabio y cuando te estás pasando te das toques de atención, solo tienes que saber interpretarlos porque entonces vienen las lesiones y las anemias. Llevando control y conociéndote bien, como es mi caso, no hay problema.  

Tracking Pixel Contents