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Fútbol

El vestuario del FC Cartagena acepta las culpas y pide unión

Los mensajes de la plantilla hacia su afición desde el terreno de juego primero y desde la explanada del Cartagonova después expresan la responsabilidad del grupo con los resultados

Dani Escriche y Hugo González se disculpan por el resultado frente a la afición en el centro del campo.

Dani Escriche y Hugo González se disculpan por el resultado frente a la afición en el centro del campo. / Iván Urquízar

Alfonso Asensio

Alfonso Asensio

La dolorosa derrota del Fútbol Club Cartagena frente al Deportivo de la Coruña ha activado en el club albinegro la alerta. No se quería ver ni admitir ni aceptar, pero este Cartagena sigue peligrosamente los pasos del equipo del pasado curso que a punto estuvo de descender. El calor del fuego ya se siente bajo los pies. El peligro de perder la categoría es un hecho y en el vestuario se ha asimilado la cupla. Por eso, al término del encuentro del pasado sábado se sucedieron los gestos de disculpa del equipo hacia su afición e incluso de la directiva, intentando enviar un mensaje de perdón y esperanza de manera unánime.

El partido del sábado fue deshonroso para una entidad como el FC Cartagena. Así lo entendió la afición, que reiteró en numerosas ocasiones su descontento. Comenzó con unos tímidos silbidos aislados tras el primer y el segundo gol encajados, aumentó al descanso y se multiplicó con el pitído final. El enfado no se limita al resultado de los partidos, sino que va mucho más allá. Responde a la mala actitud sobre el césped, a la falta de intensidad, a las limitadas capacidades de una plantilla mal confeccionada y al rumbo del equipo en el futuro a largo plazo.

Entonces se caldeó aún más el ambiente. A una fuerte pitada le siguieron los cánticos de «Belmonte vete ya» y «Belmonte dimisión» dirigidos al presidente del club en el palco. Los jugadores recibieron las protestas deportivamente y se reunieron en el centro del campo para pedir perdón por su actuación de esa tarde y de jornadas anteriores como responsables de lo que sucede en el terreno de juego. No obstante, no se quedó ahí la queja.

Secundó y expresó con palabras Jandro Castro, entrenador del equipo albinegro, el mensaje que el vestuario quiso dar sobre el césped. El asturiano dio la razón a la afición y volvió a admitir su culpa: «Yo creo que la afición ha estado bien para lo que ha visto. Les pedimos disculpas por lo que han visto y les aseguramos que vamos a mejorar. El equipo mentalmente no está bien y a la mínima lo pasamos mal, pero lo vamos a seguir dando todo. Sólo podemos seguir, entrenar y trabajar aunque lo veamos todo muy negro», comentó.

El público del Cartagonova, ajeno a las palabras de su entrenador, abandonó el estadio para congregarse en la puerta principal con la intención de exigir explicaciones. Una explicación que volvió a llegar desde el vestuario. Pedro Alcalá, Damián Musto y Gonzalo Verdú comparecieron ante la gente para acatar las críticas y permitirles expresar su frustración a la misma vez que pidieron su apoyo para revertir la situación.

«Pueden decirnos lo que quieran. La culpa es nuestra y somos los primeros responsables. Ya pasaron dos técnicos y nosotros somos los responsables», arrancó Musto convertido en portavoz de la plantilla. «Venimos a dar la cara porque nos hacemos cargo. Sabemos que tenemos que mejorar una locura para darle la vuelta. Lo vivimos hace un año. Le pedimos a quien quiera, que siga confiando y que nos apoye porque vamos a dar lo máximo», continuó. «Respetamos a todo el mundo que se queja, pero que sepan que no son cojones nada más», concluyó el centrocampista.

El mensaje desde dentro del vestuario está claro. Se asumen todas las responsabilidades de manera conjunta para intentar pasar página y provocar un punto de inflexión con el que cambie el rumbo. Menos claro está desde la directiva. La información hacia el aficionado y abonado no fluye y este se convierte en un aspecto que aumenta la crispación y el enfado de la masa social.

Tenso encuentro entre directiva y afición

Después de todo lo acontecido durante la tarde del sábado en el Estadio Municipal Cartagonova, algunos directivos del FC Cartagena tuvieron un encuentro tenso con unos pocos aficionados. Ya había terminado el encuentro, la rueda de prensa posterior y también se había dado la reunión improvisada entre algunos miembros de la plantilla y un gran número de aficionados que se congregaron en la puerta principal. Media hora después de que Damián Musto se convirtiera en portavoz del vestuario con sus palabras y debatiera de forma amistosa con varias personas, fue el turno de salida de la directiva. Manolo Breis, director deportivo de la entidad, intentó poner calma hablando con un reducido grupo que se había mantenido en las inmediaciones del estadio. «A los primeros que nos duele esto es a nosotros», comentó. Más violenta fue la aparición de Mariano Belmonte. El hermano del presidente, Paco Belmonte, y director de secciones del club albinegro tuvo que soportar algunos insultos mientras abandonaba el estadio. Un pequeño rifirrafe que no pasó a mayores, pero que demuestra la tensión que se vive en el Cartagonova.

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