España cayó y Marruecos lo celebró. Y lo hizo a lo grande. No era para menos después de eliminar a una de las grandes favoritas al título. El gran número de marroquíes que hay en España hizo que en ocasiones la afición española fuera visitante en su propio país. Y esa situación también se pudo ver también en todos los rincones de la Región, donde también hay un gran números de población marroquí.

La tarde comenzó con el corazón del centro de ocio ZigZag dividido, pues había numerosos aficionados de las dos selecciones. El público, en gran parte joven, se expresaba con cánticos y alentaba a su selección, aunque ninguna pudo cantar un gol hasta los penaltis. Ahí, donde España tampoco pudo cantar ningún gol, Marruecos tomó la delantera en el partido, en el ZigZag y prácticamente en rincones de toda la Región de Murcia.

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El Zig Zag, abarrotado para seguir el partido de España - Marruecos este martes Israel Sánchez

La fiesta tras el penalti de Achraf fue historia. Bajo las lágrimas y enfados de cientos de jóvenes aficionados españoles, los marroquíes celebraban su gran gesta. También se vivió algún momento de tensión, pero sin ningún incidente de peso. La policía, que no había estado antes presente en ningún partido de la selección, se encargó de disipar cualquier amago de disturbio.

Ya con los aficionados españoles marchándose decepcionados con la actuación de su selección, los del bando marroquí aprovecharon para darse una vuelta de honor por la ciudad de Murcia. Muchos de los allí presentes cogieron sus coches y bocinas e invadieron el punto de celebración habitual de los murcianos: la Plaza Circular y la Gran Vía.

También se concentró un buen número de afición marroquí en los aledaños de la estación de autobuses, donde celebraron incluso con fuegos artificiales.

En otros puntos de la Región como Torre Pacheco y Lorca, donde se reunieron en el Parque de San Diego, también se pudo ver a la afición marroquí celebrando una de las noches más felices de su historia. Se habló mucho en las horas previas de líos y disturbios por parte de la afición marroquí, pero lo cierto es que en gran parte de la Región de Murcia la celebración fue cívica y ordenada. Incluso españoles y marroquíes se hermanaron en el final del partido. Punto y final a una pacífica noche en la una parte importante de España no lloró.