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La Opinión de Murcia

El deporte, en primera persona
Médico anestesista en la Arrixaca

Natalia Clavel: "Empecé a correr preparándome el MIR porque necesitaba hacer algo de deporte"

La doctora, que juega al baloncesto en un equipo de veteranas y practica triatlón, afirma que durante la pandemia ha visto "de primera mano el drama que ha creado el virus"

Natalia Clavel Claver

Natalia Clavel Claver (Murcia, 15 de julio de 1974) ha jugado al baloncesto desde que era una niña y estudiaba en Jesuitinas y ahora también practica triatlón. Pertenece al equipo de veteranas ‘San Jueves’, que participa en torneos por todo el país y se reúne una vez a la semana. Ahora su reto es hacer un Medio Ironman en Bali, un objetivo que se quedó en el tintero por culpa de la pandemia que ha vivido en primera persona.

¿Cómo empezó a hacer deporte?

Cuando era pequeña a mí lo que me gustaba era el fútbol. Jugaba con los vecinos y en el colegio.

Pero en aquella época estaba mal visto que una niña jugara al fútbol.

No había ni un solo equipo femenino, pero mi pasión era el fútbol hasta que un día, en clase de gimnasia, empezaron a enseñarnos el baloncesto. No solo me gustó, sino que se me dio bien y fui entrando en los equipos del colegio (Jesuitinas). Fue probar el baloncesto y ya no haber otra cosa.

Estuvo federada muchos años.

Sí, hasta terminar la Universidad, que estuve en equipos de Primera Nacional.

¿Dónde jugó?

Casi todo el tiempo en Molina. Y cuando se terminó esa etapa dejé de jugar a nivel competitivo.

Pero hoy en día sigue jugando.

Sí, porque toda mi generación del colegio e incluso de anteriores nos reenganchamos hace unos diez u once años, cuando ya teníamos nuestras familias. A una de nosotras se le ocurrió coger una pista una hora a la semana y ahí seguimos.

Pues eso es difícil de ver en un grupo de mujeres.

Y más aquí en Murcia. A raíz de empezar nosotras, hubo también algunas que se apuntaron e hicieron otro equipo de veteranas. Con 40 años volvimos a jugar todas y nuestro equipo se llama ‘San Jueves’ porque es algo sagrado. Ese día nos quitamos las obligaciones a las ocho de la tarde y jugamos. Nuestra sorpresa fue ver que hay mucha afición tanto en España como en el extranjero.

¿Han jugado torneos?

Claro. Y cada vez hay más torneos organizados. Empezamos jugando en Santander y casi todos los años hacemos uno o dos campeonatos. Ahora tenemos plaza para ir a Málaga al Mundial de veteranas.

Y también se ha enganchado al duatlón.

Al final es un poco todo. Empecé a correr preparándome el MIR porque necesitaba hacer algo de deporte por las mañanas, pero no competía en carreras populares. Pero un día una amiga me dijo que había una carrera en Cartagena, la Ruta de las Fortalezas, y que me iba a gustar. Entonces me enganché al trail para preparármela. Como vivo en la Alberca, empecé a cogerle gusto a salir por el monte y también metí la bici de montaña. Yo salía sola, pero me di cuenta que no estaba sola porque me encontraba muchos grupos de chicos y chicas que quedan para hacer deporte. Entonces conocí a unas chicas que hacen bicicleta de montaña, y después me pasé a la carretera. Y en todo ese follón conocí a Cristina Mayol, que llevaba muchos años corriendo con el equipo de Archena, y ella me enganchó al duatlón y el triatlón.

Pero se lo ha tomado en serio.

Antes de la pandemia estaba entrenando y haciendo cosas. Justo el año de la pandemia me iba a ir con un hermano a hacer un Medio Ironman a Bali. Pero se paró todo y es ahora cuando he vuelto a hacer carreras, pero no con afán competitivo, sino por hacer deporte.

Aunque no lo haga por ganar, da gusto subir al podio.

Claro que da gusto. Algún podio he hecho, pero no es lo que busco ahora mismo.

¿Nota que cada día hay más mujeres haciendo deporte?

Sí, se nota, pero cuando le dices a alguien que te vas a hacer un Medio Ironman a Bali te dicen que estás loca. Mi madre se echa las manos a la cabeza cada vez que le digo que hago cualquier cosa, ya no por el tiempo que usas, sino porque parece que está considerado como algo innecesario. Lo dice un hombre y no pasa nada, pero si lo hace una mujer te dicen qué necesidad tienes de hacer eso. Sí que es verdad que cuesta que se acepte que te guste el deporte y quieras hacerlo. A mí me gusta hacer de todo, como jugar al pádel o lo que sea. Hace unos días, por ejemplo, subí con mi pareja al Mulhacén con nieve, pero también hago kayak, paddel surf, lo que sea. No tengo nivel competitivo de nada, pero es el gusto de hacer deporte.

No es todo competir en esta vida.

Exactamente. Yo lo que busco es sentirme bien y conforme voy cumpliendo años, no lesionarme. Voy con cuidado porque las lesiones pueden aparecer en cualquier momento, pero quizás cuesta un poco más recuperarte cuando el cuerpo tiene ya unos años.

Usted es anestesista en la Arrixaca. Imagino que el deporte vendrá bien para evadirse de todo lo que ven en un hospital.

Esto viene muy bien. De hecho, empecé a correr por las mañanas media hora y después llegaba al hospital como nueva. Y después de trabajar, un poco de gimnasio.

¿Cómo logra no traerse a casa los dramas que ve en el trabajo?

Eso lo da los años. Una vez que cierras la puerta de la taquilla, se queda ahí. No se olvida porque es tu trabajo, pero no me lastra la vida corriente que tengo con mi familia y mis amigos. Se ven muchos dramas y más ahora.

¿Cómo llevó la pandemia?

Al principio nos pasó de refilón, pero el año pasado fue bastante duro, el hospital estaba bastante apurado. Se suspendió parte de la actividad quirúrgica y los anestesistas subimos a las plantas para echar una mano con los enfermos críticos. Ahí sí que vi de primera mano todo el drama que ha creado el virus.

¿Ha pasado el covid?

No he sido consciente de haberlo pasado, pero me han hecho muchas pruebas. No sé si me libraré o no porque pienso que en cualquier momento me puede tocar.

El problema ha sido el desconocimiento de la enfermedad.

Hemos ido a ciegas. Era una locura. En urgencias nadie sabía quién tenía covid y teníamos que actuar protegiéndonos constantemente, sobre todo al principio, cuando había mucha carencia de conocimiento. Íbamos a pecho descubierto, pero aquí nos hemos organizado bastante bien y al no tener el volumen tan grande enfermos de otras comunidades autónomos, yo creo que hemos salido bien.

Es que las imágenes que se veían, con hospitales de campaña, eran terribles.

Sobre todos los primeros meses estaba muy inquieta, pensando qué iba a pasar, pero parece que se va superando todo.

¿Cree que ya ha dejado de ser una pandemia para convertirse en una epidemia?

Si el virus muta hacia un proceso más benigno, al final terminaremos por olvidarlo porque no será tan grave y no tendrá tanta repercusión en la sociedad.

Hay gente que aún piensa en no vacunarse.

Si yo entiendo que haya gente con miedo y desconocimiento, pero lo que es indiscutible es que desde las vacunas todo va mucho mejor.

¿Le gustan los retos?

Claro, a mí me tiran un guante y lo cojo. He hecho la Ruta de las Fortalezas y los 101 de Ronda en duatlón. La experiencia y la edad te dan resistencia y la cabeza es fundamental, son cosas que tienes que hacerlas para terminar bien. Si al final hacemos el Medio Ironman, será para ir a lo que se pueda. Y para eso, aparte del entrenamiento, es importante la cabeza porque es te da la mitad e incluso más en deportes de resistencia.

Pero el problema es más sacar tiempo para entrenar que el día de la competición.

Hay que hacer más kilómetros todos los días, combinar también la carrera y la bici y ya está.

¿Al final esto es sano?

Yo no sé cuántos niveles hay de hacer deporte, pero al que lo hago yo, tal y como me veo, para mí es sano. No sufre el cuerpo y es sano porque me da un bienestar en general que me proporciona endorfinas. Sí que hay muchas formas de hacer ejercicio y con los encierros que hemos tenido al final me he dejado el gimnasio y todo lo trabajo en casa. Nunca he hecho pesas, pero ahora tengo mis instrumentos y me quedo en casa. A lo mejor hecho de menos la cinta y el spinning, pero salgo a correr y hacer bici fuera. Yo, por ejemplo, he sufrido corriendo, pero el subidón que te da llegar a la meta, compensa con creces. En Ronda yo me emocioné cuando llegaba al final. Había un montón de gente en la calle y aplaudía a todo el mundo.

¿Cómo se puede animar a esas mujeres que nunca encuentran tiempo para hacer deporte?

La verdad es que tu pareja, si tienes hijos, tiene que echarte una mano. Y si no pueden hacer deporte a la vez porque los niños son pequeños, hay que alternarse. Si quieres, media hora o tres cuartos de hora se pueden encontrar prácticamente todos los días, incluso con los niños en casa. Solo hace falta tu cuerpo y las ganas de entrenar, y aunque no las tengas, hacerlo.  

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