Le ha tocado sufrir al Real Murcia para alargar su buena racha de resultados. No consiguen ganar los granas a domicilio -tercer empate consecutivo-, pero tampoco pierden. En un ejercicio de supervivencia y resistencia, algo que se le da bien al conjunto de Mario Simón, el Real Murcia salvó un punto de un choque ante el Alzira que se puso cuesta arriba en dos ocasiones. Primero fue Santi Jara el que tuvo que salir al rescate después de que Coscia adelantase a los valencianos en el marcador. Luego, en la segunda parte, Roan Riera volvía a batir a Serna para poner el 2-1, y cuando parecía que la trayectoria ascendente se acabaría definitivamente, un penalti salvó a los murcianos. Juan Fernández no falló para devolver la igualdad y sumar un punto en el casillero.

Cuando Coscia, al segundo aviso, ponía al Alzira por delante en el marcador, aunque el reloj solo marcase el minuto 12, muchos podían pensar que una buena racha no se alarga eternamente. Tras nueve jornadas puntuando, es normal que la derrota esté más cerca que lejos. Sin embargo, si de algo puede presumir el Real Murcia es de ser un superviviente. Lo ha demostrado a lo largo del curso y lo ha vuelto en el choque disputado en tierras valencianas. Cuando todavía la afición se lamentaba del error defensivo que había permitido el gol de los locales, Alberto López se puso a cabalgar por la izquierda hasta meterse en la cocina y prácticamente abrir la nevera. El pase de la muerte no encontró a un jugador amigo, pero como si lo encontrara, porque el despeje de la zaga valenciana cayó en las botas de un Santi Jara que no falló para igualar la contienda (1-1).

Cuando el albaceteño puso el empate en el marcador solo habían transcurrido tres minutos desde que Coscia había adelantado a los suyos. Solo tres minutos penó el Real Murcia hasta que igualó un partido que en la primera parte fue sobre todo disputado.

Santi Jara, que se ha convertido en el ángel de la guarda de los murcianistas desde su llegada en el mercado invernal, tiene un puesto asegurado en el once, un once en el que este domingo había dos novedades obligadas. Finalmente fue Héctor Martínez el elegido para cubrir la baja del sancionado Pedreño, y el madrileño no demostró estar al nivel para quitar el puesto al murciano.

Por su parte, en la delantera no hubo sorpresas. Boris fue el elegido ante la ausencia de Andrés Carrasco, y el costamarfileño tuvo la primera para poner por delante a los suyos, pero su cabezazo se marchó fuera cuando apenas habían transcurrido unos minutos del inicio. En ese comienzo también falló el Alzira. Y es que Coscia, cuando algunos todavía ni se habían colocado en el campo, pudo sorprender a Miguel Serna.

Aunque conforme pasaron los minutos se notó el cansancio y muchos pedían a gritos que llegase el descanso, la primera parte dejó varias alternativas. Obligó Mario Sánchez a estirarse a Unai para evitar que el zapatazo del lateral grana acabase en la red, y también la tuvo Athuman, que remató muy forzado.

Hubo ocasiones y mucha batalla en el centro del campo, un centro del campo que volvió a estar formado por Armando y Athuman. El capitán volvía tras cumplir un partido de sanción y el keniata repetía, mientras que Ganet veía el inicio del choque en el banquillo. Julio Gracia, clave en la reacción de los granas en la primera parte, aparecía por delante, con Santi Jara y Haro por las bandas.

Ese apagón grana en el final de la primera parte, no se solucionó a la vuelta del vestuario. Le costaba a los murcianistas conectar a sus jugadores de ataque, y sin esa chispa, las ocasiones no llegaban.

Tampoco el Alzira se sentía protagonista, aunque poco a poco los valencianos iban obligando a Serna a salvar a los suyos. Lo hizo primero para evitar un balón de Francis que se envenenó y luego tuvo que estirarse ante un zapatazo de Francis. Justo en la jugada siguiente llegaría el jarro de agua fría para los visitantes. En el córner, Roan Riera pondría el 2-1 en el marcador, obligando de nuevo a los de Mario Simón a reaccionar para sacar algo positivo de su visita a Alzira.

Cambios y penalti

Presionaba el Real Murcia pero las ocasiones no llegaban. Mario Simón tiraba de todo lo que tenía en el banquillo, y Drenthe, Javi Saura, Zeidane, Ganet y Juan Fernández saltaban al campo. El más activo fue Zeidane, que quería agradar, incluso probó a Unai. Fue a continuación cuando se produjo la acción que volvería a meter a los granas al partido. Juan Fernández era derribado al borde del área y el colegiado no dudaba en señalar penalti. Fue el propio futbolista el que tomó el balón y batió al meta local para poner otra vez el empate en el marcador.

Ya solo tocó aguantar para salvar un punto, un buen resultado teniendo en cuenta que el partido se puso en contra hasta en dos ocasiones. Eso sí, el empate es insuficiente en la lucha por el liderato, ya que La Nucía no fallaba el sábado y comanda la clasificación con 43 puntos. 39 tienen los murcianistas, que siguen enganchados a la pelea.