Agustín Ramos cumplirá la próxima semana sus seis primeros meses como presidente del Real Murcia, pero 116 días al frente del club grana ya pesan como una losa de varias toneladas en la espalda del empresario de Abarán. Viviendo en medio de una especie de ‘juego de tronos’ con vistas a una junta de accionistas que aunque todavía no se ha convocado ya es la principal preocupación de los que acechan cualquier tropiezo de Ramos para regresar al poder, el máximo responsable del Real Murcia también ha visto como a las primeras de cambio se ha abierto una crisis deportiva que no tiene visos de solucionarse de forma rápida.

Y es que a la vez que el Real Murcia quema jornadas, Agustín Ramos aumenta sus dudas sobre qué camino tomar para intentar voltear la trayectoria deportiva. Si, después del empate frente al Pulpileño en Nueva Condomina, el presidente murcianista ni quería escuchar a los que le pedían tranquilidad y paciencia, con el paso de los días al abaranero le empieza a pesar demasiado la responsabilidad del cargo, algo parecido a lo que le ocurrió en la temporada pasada a sus antecesores.

Tiene claro Agustín Ramos que el Real Murcia no juega a nada. Ya se lo reprochó tanto a Mario Simón como a Manolo Molina después del esperpento vivido contra el Pulpileño. También sabe que hay futbolistas que tienen las horas contadas en la plantilla. Sin embargo, el presidente murcianista, que no estaba dispuesto a perder un tiempo que puede ser valioso, finalmente está dejando pasar las jornadas sin tomar ninguna decisión, posiblemente afectado por ese miedo a dar un golpe sobre la mesa y que luego, si los resultados siguen sin llegar, las críticas y los pitos se trasladen del césped al palco.

Con la derrota frente al Eldense se confirmó que la remontada en el campo de La Nucía fue un espejismo. Mejoró el equipo en su vuelta a Nueva Condomina, pero sigue faltando fútbol y especialmente verticalidad. Quitando el gol de Dani García, los de Simón no tiraron ni una vez a puerta en la primera parte. Y en la segunda, pese a llegar con ventaja varias veces al área, ni Fran García ni Pablo Haro, que tuvieron las mejores opciones, pusieron en aprietos al meta visitante.

Cuando el colegiado señaló el final del partido y el marcador reflejaba la victoria del Eldense, el Real Murcia alargó una crisis de resultados que dura ya seis semanas. En ese periodo, los granas solo han podido sumar siete puntos, una cifra muy pobre con vistas a los objetivos ambiciosos marcados por el club. Si en el inicio liguero eran los encuentros en Nueva Condomina los que salvaban la clasificación, los de Simón llevan ya sin ganar en casa desde el 3 de octubre, cuando un gol de Athuman en el minuto 82 evitaba un sonrojo para los murcianistas.

Fue el choque frente al Pulpileño el que caldeó los ánimos en el palco. Desde ese partido ha transcurrido ya casi un mes, y aunque el Real Murcia sigue en la misma espiral negativa, en el despacho del presidente han bajado notablemente las revoluciones, hasta el punto de que la derrota con el Eldense no se tradujo en ninguna tormenta ni en la grada, donde se prefiere sufrir los cabreos internamente, ni en el consejo de administración, desde donde se habla de mantener la calma.

Y es que ahora mismo, como una tabla a la que agarrarse en medio de un naufragio, en el Real Murcia prefieren aliviar los disgustos pensando en el mercado invernal. Aunque falta un mes y medio para que se abra el nuevo periodo de fichajes, desde hace ya varias semanas la incorporación de refuerzos es el tema principal de conversación, lo que solo hace confirmar el mal trabajo realizado por Manolo Molina este verano.

La teoría ahora mismo en los despachos es no precipitarse y confiar en una mejoría que permita ir salvando las jornadas que quedan antes del parón navideño para no perder mucha distancia con los puestos de play off. Y ya a partir de enero, reforzar al equipo en varios puestos claves para en la segunda vuelta dar el estacazo definitivo.

La estrategia, a la que se ha agarrado Agustín Ramos y que ya fue la que defendieron hace un curso tanto Francisco Tornel y el KBusiness, no pudo salir peor en 2020, cuando nadie tomó medidas pese a que pasaban las jornadas y el Real Murcia de Adrián Hernández nunca lograba conectar con las plazas que daban el billete para la Primera RFEF. Cuando se realizó la revolución invernal y las victorias tampoco llegaron, entonces ya se produjo el despido del técnico, pero ya fue demasiado tarde.

De momento, Agustín Ramos ha comprado esa idea, posiblemente influenciado por el miedo a que si toma decisiones ahora pueda verse afectado tanto con vistas a la opinión pública como de cara a otros accionistas importantes que están al acecho para sacar los cuchillos si comete algún error.

Una crisis deportiva en medio de la batalla por el poder del club de cara a la junta

Para tomar decisiones hace falta liquidez, y el Real Murcia no va nada sobrado. Tendrá Agustín Ramos que volver a aflojar la billetera, sin embargo el presidente grana no está dispuesto a que ese dinero caiga en saco roto mientras otros accionistas importantes como Francisco Tornel y el KBusiness se agarran a sus sillones y luchan por mantener su poder sin hacer ningún tipo de aportación económica. Esa batalla dentro del consejo, que se puede recrudecer en las próximas semanas con vistas a una junta de accionistas que todavía no tiene fcha, también dificulta el horizonte más próximo de los murcianistas. Ahora mismo el club depende económicamente del empresario abaranero, pero este no tiene el control absoluto, ya que si se unen otros accionistas importantes pueden derrocarle. De hecho, algunos integrantes del KBusiness no han dudado en deslizar que tienen el suficiente poder para apartarle de la presidencia si deja de poner dinero como ha amenazado el propio Ramos.