Julio Gracia no ha comenzado con buen pie la temporada en el Real Murcia. Todas las buenas sensaciones que dejó en pretemporada, se han ido diluyendo progresivamente en los primeros 180 minutos oficiales del curso. El mediapunta, en la planificación de la temporada, debía ser el que diera sentido al juego, el que fuera preciso con el último pase, el que conectara la delantera con el centro del campo y en definitiva, el que hiciera jugar al equipo. Pero todo eso está muy alejado de la realidad actual.

Su puesta en escena esta pretemporada fue de lo más destacado en un Real Murcia que no acabó con un buen balance antes del inicio del curso. Se movía bien entre líneas, demostraba una técnica superior con el balón en los pies y todo parecía engrasado desde el primer momento. Sin embargo, el inicio de la liga ha dado un giro inesperado en el juego de Julio Gracia. Y por consiguiente, también en el del Murcia.

El juego de los granas contra el Recreativo Granada no pasó desapercibido por nadie. Ni la afición acabó contenta, ni tampoco el propio Mario Simón, que procuró ser más cauto en su intervención y decir que «el equipo debe seguir evolucionando». El juego fue pobre, las bandas no funcionaron y apenas se crearon ocasiones de gol.

Gran parte de la culpa del mal juego del equipo la tiene el centro del campo, que es la zona de creación del gol antes de que el esférico llegue a los delanteros. Y más concretamente, por galones y por calidad individual, el que más está decepcionando en este inicio es Julio Gracia. En el encuentro ante el Recreativo Granada no se vio nada de un futbolista llamado a ser la piedra angular del proyecto. Un futbolista, que en la primera mitad, tuvo tres o cuatros pases clave ‘fáciles’ y no acertó en ninguno. Un futbolista que pasó completamente desapercibido en la segunda mitad cuando el equipo pedía a gritos control y que acabó sufriendo en los minutos finales. No se vio una buena versión de Gracia en el segundo partido y tampoco es que destacara en la jornada inaugural ante el Marchamalo.

Sin duda, la mejor noticia del pasado fin de semana es que el Real Murcia, a pesar de la mala imagen en Granada, sigue invicto y con cuatro de seis puntos en el casillero. Necesitará mejorar su juego, ganar y convencer ante el Intercity para hacer bueno el punto ante la cantera nazarí. Y para ello, Mario Simón necesita dar con la tecla del equipo y hacer que Julio Gracia entre en juego. Tiene el técnico que hacer que el andaluz se sienta cómodo y que la posición de mediapunta resalte en el equipo, ya que ni él ni Javi Saura, que también tiene las funciones de Gracia cuando esté sobre el césped, no han demostrado lo que se esperaba de ellos. En el caso del andaluz, se ven pinceladas de que es capaz de coger las riendas, pero aún no lo ha demostrado. Ante el Intercity, deberá dar un paso adelante para recuperar la confianza que parece haber perdido en el tramo inicial de la liga. Aún es pronto y de momento no hay urgencias, pero Julio Gracia debe dar un paso adelante. Lo agradecerá él, y sobre todo, el Murcia.