Tenis

Carlos Alcaraz, un ascenso meteórico que transforma la promesa en presente

Con su victoria en el torneo de Umag ante Richard Gasquet se convierte en el tenista más joven en ganar un torneo ATP 250 desde Kei Nishikori en 2008

Carlos Alcaraz, con su trofeo de campeón en Umag.  | EFE

Carlos Alcaraz, con su trofeo de campeón en Umag. | EFE / FRAN MONTIEL

FRAN MONTIEL

El tenis murciano está en la cresta de la ola a nivel mundial y el que va cabalgando encima de ella como si llevase toda la vida haciéndolo, es Carlos Alcaraz. Uno de los mayores exponentes de este deporte actualmente en España ha pasado en menos de un año de ser una gran promesa a ser un enorme presente, muy prometedor, pero presente al fin y al cabo, con tan solo 18 años.

Carlos Alcaraz, llegaba a Umag como ese guerrero herido al que nunca hay que dar por muerto, pues con un vendaje en el brazo debido a sus molestias físicas y un primer partido ante Pouille en el que llegó a ir set y break abajo, todo parecía indicar que el murciano estaba lejos de alzarse con el trofeo que finalmente conseguiría. Nada más lejos de la realidad, pues Alcaraz acabaría ganando seis juegos seguidos para darle la vuelta al set, acabar remontando, y el resto de la historia, ya la conocen.

El tenista murciano ya es una realidad, así lo demuestra su juego, cargado de elogios por todo el panorama tenístico y también sus marcas, pues el de El Palmar, nacido en el año 2003, se ha convertido en el ganador más joven del circuito con su victoria en Umag desde que Kei Nishikori, con su misma edad, triunfara en Delray Beach hace 13 años, y además en el más joven de España desde que un tal Rafael Nadal se impusiese en Sopot en 2004.

Desde el mes de agosto del pasado año, Carlos Alcaraz ha subido desde el número 310 del Ranking ATP hasta el 55, puesto que ocupa actualmente y que confirma la meteórica explosión del murciano. En ese tiempo, su actividad ha sido intensa, con victorias, partidos ante los top mundiales , experiencias y participaciones en los mayores torneos del circuito. Tras la pandemia, volvía a las pistas con una victoria en el Challenger de Alicante, imponiéndose en la final ante Pedro Martínez, venciendo además poco después en Barcelona, saliendo victorioso en la final ante Dzumhur lo que demostraba que el tiempo de confinamiento lo había empleado para algo más que ver series y descansar. Tras su victoria, cerraría el año 2020 con una participación fugaz en Marbella para terminar en el puesto 141 del mundo.

Desde comienzos de año, ha ascendido casi 100 puestos, destacando entre sus mayores hazañas su participación en el Open de Australia, su clasificación y pase hasta la segunda ronda en Roland Garros,su llegada a ronda de 64 en Wimbledon donde caería ante Medvedev, y por supuesto, la victoria en Umag.

Un camino recorrido, que además de largo, dejó impedimentos en el camino del murciano como entrenamientos con colchones en habitaciones de hotel, cuarentenas, parones, y muchos viajes, que han hecho de Carlos, un tenista con una madurez y una mentalidad fuerte como ya demostró remontando en primera ronda en Croacia, impropia de su edad.

Ahora, el español tiene la mirada puesta ya en su siguiente objetivo, el Torneo de Austria, en el que debuta hoy ante Erler con el aliciente de poder enfrentarse en tercera ronda a Casper Ruud, principal favorito del torneo, o con un gran conocido para él, Mario Vilella, con el que entrena habitualmente en la academia Juan Carlos Ferrero.

El tiempo nos dirá si Carlos Alcaraz llegará a convertirse en la leyenda que apunta a ser pero lo que está claro es que el presente ya es suyo, y que como la progresión del tenista siga a este ritmo de ascenso, en los próximos años se hablará en todo el mundo de la Región de Murcia por la Estrella Levante, el pastel de carne, y por supuesto, por Carlos Alcaraz.