Dos años y pico después de aterrizar en el Real Murcia dispuestos a acabar con el desgobierno de una entidad que iba directa a la desaparición, Francisco Tornel y el KBusiness se han quitado las caretas. El mismo consejo de administración que enganchó a los aficionados con el lema ‘el Real Murcia es de todos’ o posicionándose en contra de la entrada de Mauricio García de la Vega o cualquier otro inversor que no pusiese garantías importantes vive sus peores momentos en los despachos de Nueva Condomina. El descenso de categoría ha sido la gota que ha colmado el vaso para un 2021 muy negro, que comenzó con la sentencia de la Audiencia Provincial que anulaba la ampliación de capital de 2018, que continuó con el rechazo de muchos empresarios que les habían apoyado comprando acciones y que ahora se sienten engañados al ver que se han quedado sin títulos y sin dinero y que transita hacia un callejón sin salida ante la falta de liquidez y un descenso que llevará al club 26 años después a la cuarta categoría.

Hace ya una semana que el Real Murcia confirmó su caída a la Segunda RFEF y el consejo de administración sigue sin dar la cara. Tampoco hay anuncios sobre novedades para el próximo curso. Y es que los fichajes ocupan ahora mismo la última posición en la lista de preocupaciones del consejo de administración.

Aunque Tornel lleva meses diciendo que no habría problema para cerrar económicamente la temporada, la realidad es totalmente opuesta. El Real Murcia está al borde del precipicio porque el actual equipo de Gobierno no tiene para asumir los pagos del día a día a los que se habían comprometido. A la primera plantilla se le debe abril, el filial acumula ya tres nóminas sin cobrar y muchos empleados del club, sobre todo coordinadores y entrenadores de las bases, han vuelto a sufrir los retrasos en los pagos.

Sin poder acudir a la mayoría de empresarios que les han ayudado en estos dos años después de que estos les hayan dado la espalda al sentirse engañados al ser anulada la ampliación de capital por la que accedieron al club y con Enrique Roca cada vez más alejado del consejo por las mismas razones, ya no queda ni Paco García, responsable de Prevemur y que incluso en diciembre aceptaba una silla en el equipo de Gobierno. El murciano, que ha presentado su dimisión aunque esta no se ha hecho oficial, era una fuente de financiación importante, una entrada de dinero que también se ha cerrado de golpe.

Por primera vez completamente acorralados, ni Francisco Tornel ni los consejeros que quedan quieren dar su brazo a torcer. Agarrándose a las sillas, llevan varias semanas entrevistándose con varios candidatos a entrar en el club solo como acompañantes, ya que lo que parece descartado es que el KBusiness se aparte. Hablaron con Quique Pina, pero el murciano no estaba dispuesto a comprar préstamos participativos, sabedor de que judicialmente es dinero tirado a la basura; y ahora andan sentados a la mesa con Agustín Ramos, empresario murciano y gerente del Racing Murcia, y su socio en el club de Tercera División, Morris Pagniello.

Fue en 2019, reforzados por su gestión económica y por los 800.000 euros que varios empresarios ingresaron en el club a través de préstamos participativos que luego fueron convertidos en acciones, cuando el KBusiness tiraba para atrás la idea de Francisco Tornel de abrir las puertas del Real Murcia a Alfonso García con el objetivo de que posteriormente el aguileño fuese aumentando su poder.

El ahora presidente del Águilas, club que la próxima campaña jugará en la misma categoría que el Real Murcia tras su ascenso, fue rechazado, al ponerle unas condiciones imposibles de cumplir, entre ellas poner un aval o la cantidad necesaria para llegar a un acuerdo con Hacienda.

Todos esos requisitos que han ido poniéndose sobre la mesa para evitar la entrada de cualquier inversor al Real Murcia ya parece que no existen. Según informaban ayer los compañeros de Voces del Deporte en Televisión Murciana, el Real Murcia lleva ya varias semanas negociando con Agustín Ramos, cuya entrada en el club iría vinculada al aterrizaje de Morris Pagniello. Del millón de euros que se les pidió inicialmente para obtener una silla en el consejo y la capacidad de hacer y deshacer en temas deportivos, ya se habla de la mitad, unos 500.000 euros.

Otra vez, las urgencias económicas llevan al consejo a ‘vender’ barato, como ya ocurrió el pasado verano con las salidas de Meseguer, Juanma Bravo y Josema, o como se repitió cuando cedieron en el proceso judicial ante la FIFA que tenían abierto con el Middlesbrough.

Con Agustín Ramos y Pagniello fracasando con su Racing Murcia, club que lleva dos temporadas deambulando de un lado para otro y que este curso ha pinchado en su intento de ascender por la vía rápida pese a la gran inversión realizada y a la publicidad con fichajes reconocidos -tendrá que buscar el billete que queda a través de un play off-, ambos consideran ahora que el Real Murcia sería una buena oportunidad para dar un paso más en sus objetivos. Incluso en el programa Voces del Deporte se habló de que una opción que hay sobre la mesa sería que toda la planificación deportiva la llevase el italoaustraliano, que cuenta con una agencia de representación que mueve jugadores por todo el mundo.

José Luis Acciari, nuevo entrenador del Racing Murcia

Agustín Ramos, a la izquierda y Pagniello, a la derecha. | TWITTER RACING

El Racing Murcia, que se propuso el pasado verano ascender a la Segunda RFEF y que no ha logrado ninguno de los billetes directos, se agarra al play off para poder cumplir su objetivo. Y para esas eliminatorias ha decidido cambiar de entrenador. Después de despedir al argentino Esteban Becker Churukian, quien llegó al club en marzo tras la destitución de Antonio Pedreño, ahora ha apostado por el exmurcianista José Luis Acciari. El argentino, que aparece en la cartera de Pagniello, asumirá el cargo para el play off, que se jugará a dos eliminatorias a partido único. La noticia del fichaje de Acciari llegó justo el mismo día en el que los nombes de Pagniello y Agustin Ramos, resposables del Racing Murcia, empezaron a salir vinculados al Real Murcia, club en el que quieren entrar.