Si hace solo un par de años nos llegan a decir que una pandemia nos obligaría a salir a la calle con mascarilla o a estar más de dos meses encerrados en casa, nadie se lo hubiera creído. Igual que todos hubiésemos dado por loco al que hace tres o cuatro años hubiese afirmado que en 2021 el Real Murcia descendería a Tercera División y, lo más grave, lo haría casi entre aplausos. Pues, insistiendo en la idea de que el destino se empeña en reírse día sí y día también del murcianismo, algo parecido ocurrió ayer en Nueva Condomina. Justo el día en el que daba igual lo que sucediese en el terreno de juego, el Real Murcia ganó. Justo en el momento en el que ya estaba todo el pescado vendido, el Real Murcia encadenó las dos victorias seguidas por las que los aficionados suspiraban desde hace meses. Justo cuando el colegiado pitó el final del encuentro y, por tanto la conclusión de una temporada que ha acabado con el fracaso más grande de la historia de la centenaria entidad, nadie lloró. Al contrario. Las plañideras y los plañideros, la mayoría sentadas en la zona de palco, no tuvieron mejor idea que aplaudir a la misma vez que la megafonía sonaba a más decibelios de la cuenta para tapar los tímidos pitos.

Pero por mucho que alguien en Nueva Condomina quisiese dar a entender que allí no pasaba nada, la realidad es que el Real Murcia ayer descendió a la cuarta categoría, o lo que es lo mismo a una tercera división que el próximo año cambiará de nombre.

26 años después los aficionados más veteranos del Real Murcia vivieron lo que nunca pensaron que volverían a vivir. La próxima campaña el fútbol profesional estará a dos escalones. La próxima campaña nadie mirará el play off a Segunda División. La próxima campaña el Real Murcia peleará por volver a una división de bronce que ahora se llamará Primera RFEF.

Aunque desde hace ya casi un mes se sabía cuál sería el destino de los granas tras una campaña decepcionante, las matemáticas quisieron que se llegase a la última jornada con unas pequeñas opciones. Tan pequeñas como que había que esperar a que Sevilla Atlético y Córdoba perdieran, y que los murcianistas ganasen por ocho goles más que los sevillistas. Si alguien especialmente optimista confiaba, pronto se dio de bruces con la realidad. Y es que el Sevilla Atlético apenas necesitó unos minutos para adelantarse al Linense.

Pero daba igual lo que sucediera en otros campos. El descenso estaba garantizado. Solo quedaba cumplir con el expediente de la última jornada, que a poco estuvo de atragantarse también. Porque a los 9 minutos el Tamaraceite se vio con un penalti a favor. Lo falló Toni Robaina para respiro de los granas. El que siguió en estado de gracia fue Alberto Toril, que ponía el 1-0 antes de la media hora. Sin embargo, un golazo de López Silva enviaba a los murcianistas al vestuario entre gritos e insultos de los aficionados.

Una jugada por banda de Gurdiel permitía al Real Murcia volver a adelantarse en el marcador a la reanudación. Hubieron ocasiones para hacer más goles, pero unas veces la incapacidad de Adrián Fuentes para estar en el sitio correcto y otras la madera, donde se estrelló Alberto Toril, dejaron el partido abierto hasta el final. No se movió ya el marcador, y eso que el Tamaraceite pudo llevarse un punto en la última jugada del encuentro, cuando Asdrúbal lanzaba una falta al larguero.

Posiblemente la de ayer sea la victoria más triste que se recuerda en Nueva Condomina. La más triste porque los tres puntos no evitaron el descenso de categoría. Veintiséis años después los más veteranos reviven una pesadilla que ya creían olvidada y los más jóvenes se adentran en un territorio desconocido en el que pronto se darán cuenta que hay que salir cuanto antes.

Loreto: «Trabajo no ha faltado, pero no lo hemos logrado y no hay excusas»

José Luis Loreto, técnico del Real Murcia, evitó buscar excusas tras el descenso de categoría: «El equipo ha mejorado muchísimo, pero no nos ha dado. Yo no me excuso de nada, soy el mayor responsable. La realidad es que no lo hemos conseguido, creo que hemos hecho buen trabajo entre todo el cuerpo técnico y tengo que estar agradecido. Me voy con la sensación de tristeza, pero de trabajo no ha faltado nada. Era muy fácil que el equipo se rompiera en determinados partidos y jamás se ha roto. Repito, no es excusa, ellos saben que no lo han conseguido y yo también lo sé, punto». Sobre los pitos y las críticas de la afición dijo que «a la afición siempre hay que respetarla. No se han cumplido los objetivos y es normal que estén descontentos, es una lástima».