Da igual todas las vidas que te regalen los rivales. Da igual, porque el Real Murcia no está en condiciones de cogerlas. Da igual que Loreto repita que mientras hay opciones, hay esperanza. Da igual, porque el destino del Real Murcia es el que es. Da igual que algunos aficionados levanten la voz para pedir que se anime en las buenas y en las malas. Da igual, porque el sentir mayoritario del murcianismo es completamente diferente. 

Se ponía interesante el domingo a mediodía. La derrota del Sevilla Atlético y el empate del Córdoba permitían al murcianismo sacar de nuevo la calculadora. Pero para que soñar con el milagro siguiese siendo posible, lo primero era ganar al Linense. Y ahí estaba el problema. No porque los de La Línea fuesen líderes del grupo, sino porque las palabras Real Murcia y triunfos son incompatibles. Se volvió a demostrar cuando el colegiado pitó el final y el marcador reflejaba el mismo 0-0 del inicio. Ni un penalti a favor, fallado por Carrillo, ayudó a que el Real Murcia celebrase algo. Lo que sí tuvieron que tragarse los aficionados fue el festejo del Linense, al que el punto le sirvió para convertirse en equipo de Primera RFEF.

Desde antes de comer y hasta las seis que comenzaba el partido tuvieron los aficionados para pensar si acudían a Nueva Condomina, pero solo 1.800 se presentaron en el estadio, posiblemente la cifra más baja en un partido liguero en la historia del recinto murciano.

Mil ochocientos que, pese a intentar poner buena cara y a no protestar mucho por si los más papistas le quitan el carné de abonado, ya se habían arrepentido del desplazamiento a la media hora. Y es que la historia de La Línea se repitió. Si en el partido de ida Verza desperdiciaba un penalti en el 23; este domingo era Carrillo el que se cruzaba con un Nacho Miras que pasará a la lista negra del murcianismo. Se tiraba el meta visitante a su izquierda, justo al sitio donde el jugador grana había enviado el balón, y lo despejaba dejando a Nueva Condomina con esa sensación de que alguien en otra parte del universo se está riendo de ti.

Falló Carrillo el penalti y volvió a encontrarse con Miras en la jugada siguiente, confirmando que lo mejor es que acabe la temporada, que se llore el descenso y que cada uno sea libre de decidir si quiere seguir arrimando el hombro o prefiere dedicar los domingos a actividades más divertidas.

Y no es que el Linense fuese superior. Los de Calderón, a los que el punto les deja en Primera RFEF, se limitaron a hacer un partido serio en el centro del campo, donde destaca notablemente Coulibaly, y a esperar su oportunidad. Siempre sin dar ventajas atrás. 

Con Mikel y Danese haciendo la vida imposible a Toril, y con un Carrillo que no encontró la portería, el Real Murcia se fue al descanso sabiendo que tenía que elevar la competitividad o alcanzar la victoria sería imposible.

Creció el Murcia en la segunda parte. Lo hizo porque el Linense, contento con el empate, prefirió guardar la ropa. Con el paso atrás de los visitantes, a los granas no les quedó otra que llevar la iniciativa. Poco a poco fueron acumulando centros y balones al área, pero muy pocos llegaban con claridad. Lo intentó en varias ocasiones Carrillo y siguió peleando Toril. Incluso Abenza sorprendió un par de veces. Pero no era suficiente para batir a un Miras que es un auténtico cerrojo.

El Linense también tuvo la suya. Fue en el 90. Chironi aprovechaba el desconcierto de una defensa que no sabía si estaba trabajando o de fiesta para colarse en el área. Solo Champagne evitó el batacazo absoluto. Pero no escarmentaron Luna y Miguel Muñoz, que un minuto después siguieron con el streptease completo. En esta ocasión fue Camacho el que no pudo aprovechar el regalo.

Le dio igual al Linense, al que el empate final le valió para celebrar en el césped de Nueva Condomina su ascenso a Primera RFEF. Es lo único que este año se va a celebrar en el estadio grana.

FICHA TÉCNICA

Real Murcia: Champagne, Gurdiel, Edu Luna, Miguel Muñoz, Molinero (Yeray, 72), Abenza, Verza (Roggny, 72), Guille Lozano (Iván Pérez, 59), Carrillo, Fuentes (David Segura, 12) y Toril. 

Linense: Nacho Miras, Alomerovic, Mikel, Coulibaly (Nacho Huertas, 90), Koroma (Loren, 76) (Holgado, 86), Sergio Rodríguez, Iván Martín (Pito Camacho, 46), Chironi, Danese, Óscar Arroyo (Alcalde, 46) y Masllorens.

Árbitro: Fernández Vidal. Amarillas a Danese, Edu Luna, Iván Martín, Abenza, Molinero, Sergio Rodríguez, 

Estadio: Nueva Condomina. 1.826 espectadores.