Cuando durante muchos minutos del derbi frente al UCAM, el Real Murcia se vio cayendo al grupo que jugaría por eludir el descenso a quinta categoría, hasta los más optimistas se dieron cuenta de que esta temporada iba a acabar en pesadilla. Cuando una semana después no se fue capaz de ganar al El Ejido y solo la victoria de los universitarios permitió a los granas salvar el sexto puesto, un porcentaje mayor de aficionados entendieron que el ascenso a Primera RFEF era imposible. Quedaban seis jornadas por delante, pero las pocas esperanzas se acabaron el domingo cuando se perdió frente al Tamaraceite. En plena crisis deportiva, la más gorda desde 1995, ya son varias semanas las que se han dedicado para puntualizar todos los errores cometidos y que por ahora han costado el cargo tanto a Adrián Hernández como a Julio Algar, los dos máximos responsables del proyecto deportivo.

Todavía quedan tres jornadas por delante, tres jornadas en las que el objetivo será sobrevivir dignamente y no seguir acumulando ridículos. Pero con la caída a la Segunda RFEF, lo que sería una nueva Tercera División, casi confirmada, los aficionados han perdido el interés en lo que sucede en el terreno de juego para pedir responsabilidades a los que manejan los hilos en los despachos. Por ahora, el consejo de administración presidido por Francisco Tornel guarda silencio.

Aunque han intervenido en algunos medios, el KBusiness de momento no ha convocado ninguna rueda de prensa para intentar dar una explicación de lo que ha ocurrido esta temporada y, sobre todo, de si van a seguir al frente y cuál es su plan. Tampoco se sabe cuándo se llevará a cabo esa junta de accionistas de la que han hablado en varias ocasiones.

Porque el nuevo proyecto es lo que ahora mismo más interesa a una afición que podría pasar de ser el principal sustento económico del Real Murcia durante cada campaña, gracias a su fidelidad a la hora de renovar el abono, a dar la espalda a un club que sin el dinero de la venta de carnés quedará tiritando.

El ridículo y el bochorno protagonizado por el equipo en este 2021 está alejando a muchos aficionados, que además han perdido la confianza en el equipo de gobierno, de ahí la importancia de que Tornel y sus consejeros den la cara.

Habrá que esperar a ver cuándo empiezan a mover ficha, pero de momento lo que parece descartado es que haya más cabezas que rueden al margen de las de Adrián Hernández y Julio Algar. Aunque en los despachos también se tendrían que asumir responsabilidades, ningún consejero quiere abandonar el sillón, incluso alguno de ellos, pese a que la crisis se agrava por momentos, sigue buscando excusas para no admitir que son los principales culpables de que el Real Murcia vaya a caer a la cuarta categoría.

En solo dos años -aterrizaron en el club en 2019- el KBusiness se ha quedado sin proyecto al que agarrarse. La idea romántica de apostar por la cantera se fue al garete el pasado verano, cuando también se convirtió en papel mojado todos lo que se había escrito de proyecto a largo plazo y con equipos a los que dar continuidad. Cayeron en saco roto los ideales en pretemporada y saltaron por los aires este mercado invernal. Ahora, después del descenso, Tornel y su equipo tendrá que salir a explicar qué va a hacer y, sobre todo, si está capacitado para llevarlo a cabo, porque ni hay dinero ni hay posibilidad de hacer ampliaciones de capital para conseguirlo.

Y más que hablar de ideales románticos y de proyectos a largo plazo imposibles de llevar a cabo en el fútbol, que exige resultados desde el minuto 1, lo que la afición espera son nombres. Habrá que dar a conocer quién es el nuevo director deportivo y qué tipo de entrenador se busca, porque, salvo sorpresa, lo que parece descartado es que José Luis Loreto pueda asumir el mando más allá de esta campaña.

Parece que la cantera volverá a ser protagonista, pero habrá que definir hasta qué punto, y es que el Real Murcia no puede permitirse dar más patadas adelante y confeccionar plantillas que solo sirvan para sobrevivir. Aunque eso le ha valido al consejo hasta ahora, el crédito está agotado, y si se limitan a tirar del filial y las cosas no ruedan a las primeras de cambio, lo que hasta ahora ha sido indiferencia por parte de los aficionados hacia el palco puede convertirse en una olla a presión.

90 equipos, cinco grupos y diez ascensos

Si la Segunda B era el fin del mundo, la Segunda RFEF será prácticamente el inframundo. La que el próximo curso se estrenará como cuarta categoría se presentará como una Tercera División diferente. De momento la Federación Española de Fútbol solo ha desarrollado el sistema de competición de la Primera RFEF, que ahora será la categoría que haga de trampolín para llegar al fútbol profesional. De la Segunda RFEF pocos detalles se saben. En un principio la jugarán 90 equipos, entre ellos el Real Murcia. Estos serán divididos en cinco grupos de 18 participantes. La distribución, como hasta ahora, se hará por criterios geográficos. Todavía no se ha informado de cómo será la competición y cómo se pondrán en juego los ascensos, aunque teniendo en cuenta que de la Primera RFEF bajan diez equipos, pues lo normal es que haya diez billetes para alcanzar la nueva categoría. ¿Y qué habrá que hacer para ascender? Toca esperar a que la Federación Española dé todos los datos.

De los 90 equipos que conformarán esta nueva competición, treinta y seis, entre ellos el Real Murcia, llegan tras descender en esta campaña, mientras que los 54 restantes subirán de lo que hasta el momento se ha conocido como Tercera División.