Isabel Sandoval Miguel (Murcia, 23 de febrero de 1971) vive en Javalí Nuevo y es profesora de Educación Física en el Colegio Nuestra Señora de las Mercedes de Puebla de Soto. Especializada en largas distancias, hace una semana, en una prueba en pista en Barcelona, batió el récord de España femenino de las 50 millas. Madre de una hija, desde que era una niña está vinculada al deporte.

¿Cómo se inició en el deporte?

Desde que era muy pequeña me ha gustado siempre estar en la calle haciendo deporte con la bici, jugando con los niños al fútbol, siempre he sido una niña que le ha gustado mucho la calle. En mi época no era como ahora, se veía todo eso extraño….

Sobre todo en una mujer.

Y en un pueblo. Tú eres de mi edad y sabes que el papel era diferente, di muchos disgustos a mi madre porque ella no quería que hiciera deporte, pero salía de mi casa y me iba con la bici. Ya cuando estaba en el colegio, en quinto o sexto de primaria, un grupo de amigos de juegos en la calle empezaron a correr en el polideportivo de Alcantarilla y me animé, fui con ellos y me encantó.

Pero también jugaba el fútbol.

Y salía con la bici, estaba loca perdida y una vez me rompí los dientes en el suelo. Empecé a correr, fuimos a un cross escolar y no me acuerdo cómo me quedé, pero me dije a mí misma que el año siguiente lo iba a hacer mejor. Me puse a entrenar con ellos y a hacer carreras, a tomarme los entrenamientos de forma sistemática. Y ahí empezó mi afición, corrí con la selección murciana muchas veces. Fue un mundo que me apasionó y cuando fui un poco más grande, a las 20 años, prioricé otras cosas.

Cuando era niña, ¿cuántas veces le dijeron marimacho cuando se iba a jugar con un balón?

Miles, era mi apodo. Y fíjate que ahora, como salgo a correr por el río, en el pueblo me dicen que soy la que corro por el río, me conoce mucha gente en el pueblo por eso. En la aplicación del Strava me dicen que soy la loca del legend porque me gusta mucho correr por el río. 

¿No se lo dejó con los estudios?

Dejé de competir, pero salía a correr siempre. Estudié Educación Física en la Universidad y seguía saliendo a correr y volví a apuntarme a pruebas con mi hermano, que también lo hace. Y empecé a competir de nuevo cuando tuve una hija, que ya tiene 24 años, criada. Empecé a tener más tiempo libre y a quedar con gente para correr. Además, por mis circunstancias personales, tenía que cuidar de mi hija. 

¿Y cuándo se metió más de lleno?

Hace unos once o doce años, que empecé con los Simplemente Runners, con los aún salgo a correr muchas veces, y me metí en distancias más largas. En el 2015 me apunté a la Maratón de Murcia, que está muy bien pero que tiene poca asistencia de corredoras, aunque ha mejorado mucho. Yo he participado cuatro veces, pero también me inicié en la larga distancia con la Transilicitana, de 104 kilómetros, porque me llamaba la atención y me enamoré.

Pero una cosa es hacer un 10K y otra 100 kilómetros, hay que tener mucha fuerza mental.

Cada cosa tiene su particularidad. Es algo que te lo tiene que pedir el cuerpo y es verdad que en la larga distancia hay un componente mental fundamental, porque si dice que no y empiezan a acudirte los malos pensamientos, vas a fracasar en la carrera. Yo lo que digo es que en las carreras largas necesitas tres cosas fundamentales a partes casi iguales, que son cabeza, piernas y corazón. Tienes que estar equilibrado en esos tres componentes y si lo logras, lo vas a hacer y disfrutar. 

Se debe sufrir mucho.

Sí que realmente sufres, pero es un sufrimiento que te gusta, es sostenido. 

Incluso gratifica.

Es una retroalimentación, tú te vas retroalimentado durante la carrera. En todas estas pruebas tienes momentos críticos, pero si mentalmente eres fuerte y los superas, pasas ese bache y a los cinco minutos encuentras que eres otra persona. La verdad es que si consigues ese equilibrio te llega a gustar. El deporte te reconforta, te vuelve de otra manera, te cambia los chakras y no puedo estar sin hacerlo.

¿Qué pasó en su vida que le hizo meterse en la larga distancia?

Estaba haciendo montaña y me encontraba bien en las largas distancias, las cortas me estresan. He hecho ultras de montaña largas como Peña Golosa y entro en un modo zen personal, hago una introspección, necesito ir a lo mío, con mi cabeza. Ahora, con la larga distancia estoy haciendo en llano, me planifico un ritmo para no pasarme y aguantar bien, voy pensando en mis cosas…

Conoce su cuerpo perfectamente.

Creo que sí. Voy pensando que si me ataca algún mal pensamiento intento quitarlo.

Dicen en las maratones que el muro está a los 35 kilómetros, ¿dónde está en una carrera de 108?

El muro está donde tú te lo pongas. Recuerdo a mi hermano que en una Maratón de Murcia no miró ni el reloj, pero llegó al kilómetro 37 y vio un cartel que ponía ‘atraviesa el muro’ y le dio un bajón. Yo no creo en los muros, sí que tienes baches porque en una carrera de nueve horas tu cuerpo te va a flojear, pero has hecho un entrenamiento.

¿Cuál es la más larga que hizo?

El Trail de Peña Golosa, pero sabes que en el monte andas mucho y estuve 19 horas, pero no fue corriendo todo el momento. 

Pero correr 19 horas no hay humano que lo resista, quizás Kilian Jornet o alguno de esos, pero nadie más.

Vas andando y corriendo. Lo más que he corrido sin parar ha sido 11 horas, que fue la de Elche, que ahí casi no paré. Y después estuve en Santander, donde estuve más de nueve horas corriendo sin parar. Las carreras de llano siempre intentas correr.

¿Dónde disfruta más, en el llano o en la montaña?

En el llano me pongo una meta personal, mejorar una marca y entreno para eso. Sí que es verdad es que algunas veces disfruto y otras sufro más de la cuenta, pero a mí me gusta mucho ir al monte y ahora me lo tomo para disfrutar. Si me tengo que parar a mirar algo y en vez de tres horas hago cinco, me da igual porque me gusta saborear el momento, no quiero ir mirando al suelo para no caerme, quiero ir disfrutando del paisaje. 

¿Le dedica muchas horas semanales?

Suelo entrenar, si puedo, cada día. Durante la semana tengo menos disponibilidad y en invierno un poco menos porque se hace de noche antes, y los fines de semana suelo dedicarlos a las tiradas largas, pero diariamente hago deporte, ya sea corriendo o en el gimnasio.

No quiero imaginarme cómo serán las clases para sus alumnos, los tiene que poner siempre a correr.

No, yo con ellos juego mucho. Yo creo que se lo pasan bien porque cuando me ven llegar hasta sonríen. Intento motivarlos mucho haciendo actividades.

¿Y cómo se están buscando la vida con el coronavirus?

Pues como se puede. No puedes evitar que tengan contacto físico, pero llevamos las normas de higiene a rajatabla y la mascarilla tienen que llevarlas aunque estén jugando. He suprimido cosas que hago, pero he mantenido otras.

Habrá tenido que tirar de imaginación.

Cuando empecé a programar las clases este año me di cuenta de que la mitad de las cosas no podía hacerlas. Tuve que reinventarme un poco y dar otro giro a las clases.

¿Cómo se da una clase online de deporte?

Ha sido horrible. No quería estresar ni a los niños ni a las familias, porque en las casas mucha gente tuvo dificultades, y les proponía retos. Yo me he grabado dando saltos y haciendo el indio en mi casa, saltando a la comba, y algunos niños se han motivado con eso.

Es que cómo se le puede decir a un niño que no tiene para comer en casa que tenga internet.

Ese es el problema. No estábamos preparados para utilizar las plataformas. Cuando empezamos tuve que estudiar y pensaba que los niños y sus familias tampoco podríamos hacerlo.

Bueno, cuénteme cómo se le ocurrió hacer esa prueba de 50 millas. 

Te voy a decir sinceramente cómo fue eso. Nos propusieron ir a Barcelona a hacer esta prueba y nos dijeron que era de 12 horas en pista, dando vueltas, y para eso hay que entrenarse. Nunca lo había hecho y dije que no podía hacer eso porque empecé a entrenar solo diez días antes. De primeras dije no. 

¿Quién se lo propuso?

Mi amigo Manolo Rico, que está metido en todos los fregados. Le dije que estaba entrenando, pero no para hacer una ultra en una semana. Me apunté con el objetivo de terminar los 50 kilómetros y había varias distancias homologadas. Le dije al organizador que me quedaría en los 50 y cuando llegué a ese punto, tras dar 125 vueltas a la pista, empecé a andar un poco, pero me dieron ganas otra vez de correr, di unas cuantas vueltas más andando y volví a coger ritmo y me encontré muy bien. Entonces me dijeron que la siguiente distancia eran las 50 millas, pero no sabía ni que había un récord por batir porque esa medición en España casi no se hace.

Y cuando llegó a meta y le dijeron que había batido el récord, ¿qué cara se le quedó?

Había que dar 201 vueltas y un poco más. En la última le dije al juez que me avisara cuando llegara a las 50 millas para pararme y cuando estaba dando la última vuelta escuché por megafonía que decían que Isa Sandoval iba a batir el récord de España de las 50 millas. En ese momento me enteré. Es una marca muy humilde la que hice, pero hay muy pocos registros.

Bueno, pero que le quiten lo bailao.

Sí, me emocioné mucho. Hay muchas corredoras que lo pueden hacer, pero tuve la suerte de estar en el sitio adecuado. 

Pensaba que tenía algo planificado.

No. En las distancias largas sabes que muchas veces al principio puedes ir mal pero que luego te recuperas y Manolo Rico me dijo que siguiera hasta los 100, pero me quedé ahí porque hay que tener un poco de cabeza.

Hasta tuvieron que improvisar el cartel para la foto de su récord.

La verdad es que estaba allí que ni me lo creía, estaba en una nube porque nunca me habría imaginado que iba a hacer yo eso. Fue una experiencia muy chula. 

Vamos, que es recordwoman española por casualidad.

Sí, yo no me esperaba que el récord de España estuviera en el tiempo que yo hice. Es una distancia que se hace muy poco y tienes que irte al extranjero para conseguirla. Ahora se está poniendo un poco más de moda hacer 50 y 100 millas aquí.

¿Se ha planteado hacer la ultra del Mont Blanc?

Hace dos años me lo pensé, pero dije de esperar un poco. En algún momento, si el cuerpo me permite seguir con el deporte mucho más tiempo, lo haré.

Es que correr es sano, pero puede ser muy insano. Lo suyo está en el límite.

Pues es posible, someter al cuerpo de esa manera, puede que lo sea, pero por eso hay que tener planificación y saber que si te has hecho 100 kilómetros ahora, no puedo el mes que viene hacer otro, porque debo tener un período para que el cuerpo se recupere.

¿Cuántos días ha estado sin hacer nada después de las 50 millas?

He salido a caminar y hacer bici.

¿Tiene entrenador?

No, yo me entreno a mí misma.

Pero eso es más complicado.

Cuando era joven sí que tenía mi entrenador, pero ahora mismo, con la edad que tengo, las prioridades son otras. El deporte es algo de mi vida pero no me puedo someter al régimen de un entrenador. No me gusta ir con estrés, el deporte lo contemplo como ocio. Además, el cuerpo no siempre te pide lo mismo y eso no lo puedo hacer con un entrenador porque lo vuelves loco. Mi objetivo es correr muchos años y disfrutar. También me da gusto superarme, pero no es el objetivo que tengo ahora mismo.

¿Se ha marcado algún reto especial?

Mi objetivo es ir día a día y hacer deporte. Ahora mismo solo pienso en lo que salga este año.

Pero aquí no dejan hacer nada pese a que se ha demostrado que el deporte es lo mejor para combatir el coronavirus.

Es que es necesario el deporte, es lo primero, para mí es muy importante. Hay que promocionarlo mucho más. Es la prevención de las enfermedades, menos gasto sanitario, todo. Crea una serie de valores en los niños y si los motivas, les encanta.

¿La play es el mayor enemigo del deporte en edades tempranas?

Sí que lo es, pero hay tiempo para todo. Siempre se lo digo a mis alumnos. Antes teníamos suerte porque nos íbamos a la calle y podíamos disfrutar. Cuando éramos niños las madres nos sacaban el bocadillo a la calle y no teníamos ni que entrar en casa. Ahora la vida ha cambiado mucho y eso no ocurre porque a los niños no los puedes dejar solos en la calle.